Sábado, 23 Septiembre 2017

AE versus Setar, game over

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Jul 02, 2017

Las intervenciones se hacen con plata. Con bastante. Cuando una entidad territorial no puede satisfacer un servicio y pide ayuda, o una empresa privada entra en problemas de liquidez lo normal es acudir a un tercero, sea socio sea banco, para que inyecte capital que permita salir del bache.

A veces la comunión es solo temporal, otras veces se convierte en permanente.
Desde diversos foros, afines al partido de Gobierno, han pedido repetidas veces a la Autoridad de Electricidad (AE) la intervención de Servicios Eléctricos de Tarija, una operación no demasiado riesgosa teniendo en cuenta el escaso nivel de movilización tarijeño y sobre todo, la calamitosa situación de la empresa tarijeña, sin posibilidades de invertir y renovarse. Bastaría con una resolución administrativa de la AE para que un nuevo gerente y Ende tomaran el control de la mayor empresa tarijeña por volumen de facturación.
Después, la AE y ENDE tendrían que garantizar la sostenibilidad de la empresa, que a todas luces supone saneamiento de personal (léase despidos) e inversión en aspectos clave que alivianen la precariedad. Eso entendiendo que la intervención se hace para sanear y mejorar el servicio, no hacerlo supondría que la intervención solo pretendería el control de la caja y las pegas por parte de otro sector; no necesariamente el MAS, como han empezado a entender las bases campesinas, convertidas en carne de denuncia por instructivo para saturar el servicio para beneficiar, de nuevo, al grupo de invitados.
La cuestión es que más allá de las declaraciones y las voluntades, la estrategia de colapsar para solicitar la intervención se ha quedado coja. Ni la Autoridad de Electricidad, ni Ende ni el Ministerio tienen recursos para reflotar Servicios Eléctricos de Tarija.
La confesión vino del propio ministro de Energía, Rafael Alarcón. El incremento de tarifas del 3 por ciento a todos los tramos de la tarifa eléctrica, aparte de ser muy poco progresivo – socialista, fue justificado por la necesidad de cubrir los gastos operativos y de producción de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE). Es decir, ENDE tiene que recurrir al bolsillo de sus usuarios para pagar los gastos del incremento salarial, por ejemplo.

El tablero político en Tarija
¿De dónde entonces saldrían los recursos para intervenir y sanear Servicios Eléctricos de Tarija si no hay liquidez para pagar salarios? ¿Quién podría asegurar una inversión a fondo perdido?
El dinero para modernizar y hacer competitivo Servicios Eléctricos de Tarija está en los municipios. Una deuda de más de 200 millones de bolivianos según el Directorio, que se dice pronto, ha lastrado el desempeño de la empresa tarijeña.
Los municipios no pagan, nunca han querido pagar cuando eran los buenos tiempos. Ahora simplemente no pueden porque la deuda es demasiado grande. Ni la Ley del 8 por ciento, ni aunque el barril de petróleo volviera a los 120 dólares, los municipios no tendrían recursos para cancelar en el corto plazo la deuda que se les atribuye.
El MAS que quiere intervenir Setar es el mismo MAS que controla la mayoría de los municipios que suman a la deuda. O que debería controlar. La mayoría se convirtieron al proceso de cambio en la gestión de Lino Condori cuando llovían millones para los municipios afines y también se contemporizaban las deudas. Es el caso de Delfor Burgos en Bermejo, Álvaro Ruíz en Uriondo; lo que ha pasado recientemente en Yacuiba con Ramiro Vallejos o la causa que mantiene, o mantenía, a Roger Farfán en Padcaya, Miguel Ávila en San Lorenzo y Wilman Peña en Caraparí.
Exigir el cobro es quebrar los municipios y una intervención no podría hacer otra cosa que establecer un plan de pago inmediato y con la justicia como testigo, pues no existe liquidez para intervenir de otra manera.
Y ahí está la disyuntiva entre quebrar Setar y quebrar los municipios. La Gobernación ha optado por mantener Setar con respirador mientras negocia con los municipios un poco de paz territorial. Los municipios tienen la espada de Damocles sobre sus cabezas.
El MAS por su parte ni siquiera sabe para qué quiere Setar. Lo tuvieron cinco años y las bases no se beneficiaron particularmente de nada. Una vez más las bases miran al Ministerio para ver si esta vez va en serio o les engañan de nuevo y una vez más, ahí cerca, ven a los de siempre alrededor de la empresa que más factura en el departamento. Esta vez vestidos de otro color.

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