Miércoles, 20 Septiembre 2017

Cuando el enemigo está cerca

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Jul 02, 2017

En la tradición política tarijeña ocupan lugar de excepción el cabildo y el caudillismo territorial. La primera está en franco retroceso por la comodidad, el desinterés y su no adecuación a la era de la tecnología digital.

La segunda sin embargo se encuentra bien al alza aunque los territorios se vayan acomodando y no se ajuste exactamente a lo que fue en los tiempos del Moto Méndez, Uriondo, Avilés, los hermanos Rojas y el resto de los héroes de la Independencia.
En los últimos tiempos, sin embargo, se viene acomodando una práctica perversa que toca el cinismo. Para unos es fragmentación microscópica, para otros simplemente traición. La cuestión es que los partidos han desaparecido en favor de los movimientos o las coaliciones electorales; instrumentos que agregan causas de más o menos alta demanda en un momento determinado pero que, tan pronto se logra el objetivo, no dudan en acuchillar a los supuestamente suyos para acercarse a como dé lugar a sus objetivos.
La cuestión es que esa práctica no suele salir bien. Al menos en el terreno no masista. El MAS suma y diluye mientras que la oposición suma y exige.
La “traición” del pacto Tarija – Chaco en las planchas de 2009, cuando a última hora Wilman Cardozo se vio fuera del acuerdo de Convergencia que pilotaba Mario Cossío para las presidenciales tuvo consecuencias profundas para el departamento. Cardozo ganó su curul de la mano de la Alianza Social de René Joaquino que le dio cobertura. Luego, ni diez meses duró el Gobernador electo Mario Cossío en el cargo en 2010 pues la pinza MAS – PAN no dudó en cobrar la factura en cuanto tuvo oportunidad.
Con Mario Cossío fuera de juego y Lino Condori en la Gobernación por designación del MAS, la bancada de Camino al Cambio, lejos de cerrar filas, empezó a lanzarse cuchilladas hasta que se dividió en dos, por un lado los emenerristas y más pragmáticos liderados por Johnny Torres y acompañado por Paul Mendoza y Normando Choque entre otros; por otro lado las lideresas más aguerridas María Lourdes Vaca y Sara Cuevas entre otros.
Traiciones se dieron también en municipios y subgobernaciones, donde la mayoría no dudó en darse la vuelta a medida que Lino Condori y su estilete, Darío Gareca, definían la gobernabilidad del departamento. Never Vega en Bermejo o Álvaro Ruíz en Uriondo fueron los casos más sonados de fichajes masistas por la vía rápida. El MAS no es Roma y en este caso sí se les permitió revalidar sus cargos con otras siglas. Otra cuestión es que se permitan cotas más altas.
La primera legislatura de la Tarija autónoma acabó como el ejército de Pancho Villa y algunos pensaban que aprendiendo la lección, a partir de 2015 todo sería diferente, con filas más cohesionadas y una mayor lealtad. Nada más lejos de la realidad.
En Yacuiba volaron los puñales entre Wilman Cardozo, que quiso ser ejecutivo y no pudo por disposición del Tribunal Supremo Electoral y Ramiro Vallejos, al que dejó el cargo y acompañó en campaña pero que, ni bien puesta la banda, decidió hacer la guerra por su cuenta. Y al lado del MAS.
En Tarija el ex alcalde Óscar Montes también se vio con derecho de seguir reclamando privilegios a su sucesor, Rodrigo Paz, quien tuvo que recordarle que los roles habían cambiado. Y ahí acabó todo. Montes y su reducido grupo de leales amenaza día sí y día también con volver.
En Unidad Departamental Autonomista, la coalición opositora pro autonómica que arropó a Adrián Oliva en la campaña duró poco más de una semana unida. El tiempo que tardó Oliva en anunciar su gabinete. El representante legal de Camino al Cambio Luis Pedraza reclamó para sí el puesto de la secretaría de Coordinación que primero ocupó Mery Polo y después el esperado Waldemar Peralta al acabar su gestión en el Comité Cívico. Un secreto a voces. Pedraza no ha parado de disparar y Peralta se ha convertido en el principal blanco de críticas, sobre todo llegadas desde dentro. Cuentan que aislarlo sería abrir espacios cerca del Gobernador para que la “generación rebasada”, la que se llevó los sueños a Paraguay, vuelva a ocupar un lugar prominente en los destinos del Departamento.
La batalla hoy se libra en las redes sociales, que todo lo saben. Hacerse el “despistado”, el “sonso vivo”, construir el relato a medida, etc ya no es tan fácil. La atomización de la oposición, su voracidad y virulencia lleva a la incredulidad del mensaje. Atentos a las encuestas.