Viernes, 24 Noviembre 2017

Objetivo 2019: Nuevas campañas, viejos errores

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Ago 20, 2017

La Mano del Moto llega a su centenario y además, inicia el quinto año de su andadura en las calles tarijeñas, donde acude puntual cada dos semanas salvo que alguna elección nos lo impida, por aquello del silencio electoral. A lo largo de estos cien números, numerosos analistas y estrategas de diferentes opciones políticas, casi siempre con mucha prudencia, han analizado con nosotros la actualidad de la política tarijeña y nacional.

Aquel domingo luego de la resaca del 6 de agosto de 2013, hacíamos un análisis de las fuerzas de oposición y del oficialismo de cara a las elecciones de 2014 y 2015, la campaña prácticamente se daba por iniciada. Era el momento en el que el MAS, con los silencios calculados del presidente Evo Morales, había dejado abierto el debate para el relevo del Vicepresidente Álvaro García Linera y la oposición empezaba a alinearse en torno a Samuel Doria Medina ante la falta de construcción de una alternativa creíble.
El debate en el MAS duró apenas unos meses, hasta que Evo lo dio por concluido más por el temor a una guerra fratricida entre matrices para colocar a uno de los suyos que por la convicción de mantener la dupla. Álvaro García Linera después de dos legislaturas se había quedado sin enemigos en el gabinete luego de su plan sistemático para eliminar a todo aquel que le presentaba batalla ideológica coherente.
En la oposición Doria Medina no quería que le fuera tan fácil la nominación y empezó a consolidar el denominado Frente Amplio. El chaqueño Wilman Cardozo y el Frente Revolucionario de Izquierdas de Motete Zamora fueron de las primeras fuerzas en sumarse a esta experiencia. Posteriormente también se sumó el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) de Johnny Torres y, por entonces, también el de Erik Morón.
Doria Medina convocó una especie de encuesta para definir un candidato por el Frente en la que evidentemente él salió elegido con una amplia mayoría ante la escasa talla de sus socios/rivales que se prestaron al juego. Como les anticipamos en La Mano, el Frente Amplio voló por los aires unos meses después, justo cuando Rubén Costas decidió no arriesgar y optar a una nueva elección en la Gobernación de Santa Cruz, legitimando así la repostulación de Evo Morales en 2014 metida de tapadillo con un  dictamen cuestionado del Tribunal Constitucional. Doria Medina sacó a su Unidad Nacional del Frente Amplio y creo Unidad Demócrata junto a los verdes de Costas, que pusieron a Ernesto Suárez como candidato a la vicepresidencia.
En esas nos pasamos todo 2014, con un MAS concentrado en lo más fácil: ganar la elección luego de haber superado el obstáculo de la Constitución, y con la oposición fragmentándose en pequeños grupúsculos. Finalmente concurrieron  cuatro frentes: Los Verdes del TIPNIS, los Sin Miedo de Juan del Granado, Unidad Demócrata y en última instancia irrumpió Jorge Tuto Quiroga montado en el partido Demócrata Cristiano y apoyado por el sector del MNR de Jhonny Torres que había quedado dolido con las decisiones de Doria Medina. Por entonces ya les contamos como esta fragmentación favoreció la consolidación de los dos tercios del MAS en la Asamblea Legislativa Plurinacional, particularmente por el accionar de Óscar Montes y Johnny Torres en Tarija.

Y por casa
Por entonces en Tarija se vivía una especie de calma tensa. Ya se había dado por descontado que no se podría sacar a Lino Condori de la Gobernación. Nadie había impulsado un revocatorio ni se habían hecho las gestiones para convocar elecciones, puesto que el Gobernador electo, suspendido y fugado Mario Cossío nunca había renunciado a su cargo. Los números daban en la Asamblea para buscar un mecanismo, pero la banca da de Camino al Camino ya había empezado a naufragar.
El bloque de Johnny Torres se había acomodado en la nueva coyuntura y no veía muy necesario precipitar una caída inmediata sino concentrarse en las siguientes elecciones. El enfrentamiento se hizo notorio a medida que pasaban las semanas, pero Camino al Cambio eclosionó internamente con dos movimientos:
El primero, cuando Mauricio Lea Plaza, uno de los estandartes del proyecto y que logró más tarde reincorporarse a la vida política, dejó muy claro que él también podía haber huido al Paraguay, pero que decidió quedarse y hacer frente a las acusaciones desde dentro.
El segundo, cuando Adrián Oliva, en entrevista con El Nacional, dio por amortizado el proyecto de Camino al Cambio y trazó una nueva línea política renovadora, que de alguna forma se desmarcaba de la herencia dejada por Mario Cossío si bien enarbolaba las mismas banderas.
Mientras esto pasaba en la oposición, el MAS Tarija acababa de superar el primer trauma del nuevo rico precipitado tras la llegada de Lino Condori a la silla de la Gobernación motivando un sinfín de exigencias y pedidos (básicamente de pegas) de todos los sectores aliados. Entonces iniciaba la titánica tarea de controlar el poder territorial e imaginar una forma de administración que permitiera mostrar gestión, o al menos ejecución presupuestaria. Darío Gareca se dio al trabajo de voltear voluntades y en apenas seis meses, con la chequera de proyectos concurrentes en la mano, había conseguido la casi unanimidad en los municipios. Con otras artes se voltearon también asambleístas y subgobernadores, pero también se sembró el germen del dispendio que hoy sigue pasando factura.

El hoy del país
En el nivel nacional, como se preveía, el MAS ganó la elección de 2014 de calle en número de votos y agradeciendo la dispersión en la configuración de la Asamblea, sobre la que sostuvo los dos tercios.
Inmediatamente entraron las urgencias, una especie de ansiedad no regulada por el futuro entre la clase dominante del MAS, que no entre sus bases y ni con un año de mandato se convocó un referéndum para garantizar una nueva elección de Evo Morales. La fecha fatídica que quedará en los anales de la historia es el 21 de febrero de 2016.
En La Mano del Moto se advirtió de lo inoportuno de la convocatoria antes incluso de la irrupción de Gabriela Zapata y todo el tórrido escándalo que reunía sexo, poder y millonarios contratos chinos en uno solo. Finalmente se perdió por apenas un 4 por ciento de los votos. La interpretación de unos ha cargado exclusivamente contra el escándalo, posteriormente enterrado por el poder gubernamental. Para otros contribuyó más bien a estrechar las diferencias por la polarización que generó, ya que convirtió el referéndum en un Evo Sí o Evo No, más allá de los argumentos de la consulta.
Al fecha el MAS no tiene relevo para Evo Morales, quien pidió dejar el tema de su sucesión para 2018 para inmediatamente después alimentar la posibilidad de volver a intentarlo. Incluso se ensayaron fórmulas para lograrlo que básicamente pasan por un golpe en el TCP o la convocatoria de un nuevo referéndum. En La Mano hemos expresado las dudas sobre que realmente Morales vuelva a las ánforas y más bien la estrategia se encuadra en una forma de no perder poder hasta que se designe un candidato que será llevado a hombros por Morales.
En esta estrategia vuelve a jugar un rol fundamental la oposición, que una vez más, parece totalmente alejada de la posibilidad de unirse. Todos sus líderes calculan sus propias posibilidades en base a una variable cuando menos discutible, pues consideran que cualquiera le puede ganar al candidato del MAS si éste no es Evo Morales.
En abril se ensayó una foto con Carlos Mesa, Rubén Costas, Tuto Quiroga, Víctor Hugo Cárdenas, Luis Revilla y Samuel Doria Medina en una declaración conjunta “por la democracia” pero rápidamente todos salieron a la palestra para decir que no había un acuerdo electoral. El resultado lo veremos dentro de unos meses.

Tarija hoy
Lino Condori agotó su legislatura envuelto en escándalos de corrupción y fue el único Gobernador en ejercicio del MAS que no fue seleccionado para volver a ser candidato. Fue un duro golpe para él y sus acólitos, que aguantaron estoicos ante Evo Morales las críticas que él mismo vertía sobre su gestión. Condori jugó sus cartas hasta última hora, de hecho en el proceso de selección de candidato Carlos Cabrera, el primer ungido, sufrió un revés desde adentro por una postulación mal habida y que en ciertos foros responsabilizan a los operadores de Condori.
El candidato del MAS finalmente fue Pablo Canedo, un converso demasiado visible en su vida anterior, pues hasta bluses había compuesto contra el MAS. El resultado fue un descalabro del MAS tras una segunda vuelta en la que entró por los pelos y en la que lo dejaron tirado los alcaldes, subgobernadores y asambleístas ya con su pega en el bolsillo. Hasta hoy no se acaban de depurar responsabilidades sobre el error y el MAS está menos unido que nunca en su corta historia en Tarija.
Por el otro lado, Adrián Oliva es hoy el Gobernador en Tarija entre recelos de sus ex compañeros y limitaciones propias de la rapidez con la que se asumió el poder sin llegar a consolidar un partido. Oliva hizo una apuesta de órdago para concurrir a las elecciones cuando los actores de la oposición, sin líder, buscaban fórmulas para viabilizar la unidad. El hoy Gobernador ni disimuló sus intenciones ni jugó otras cartas, simplemente apostó por él con determinación, y las cosas se le fueron dando.
En la suerte de Gobernar se han ido quedando por el camino algunos aliados, como Camino al Cambio, su partido de procedencia íntimamente ligado a Mario Cossío que no acaban de ver con buenos ojos el plan del Gobernador y sus ambiciones.
Han pasado cinco años y sin duda, el escenario no es el mismo, pero los debates principales se mantienen tan vivos como siempre, señal de que nadie ha logrado todavía la hegemonía ideológica en el país.

Hacia dónde vamos

El equipo de La Mano del Moto hace análisis político, pero también hace prospección, un ejercicio riesgoso particularmente por el factor tiempo, que dificulta el análisis.
En lo departamental prácticamente nadie se atreve a emitir un criterio hasta que no se resuelva la gran incógnita, que es la elección de 2019 y si Evo estará o no estará en la boleta de votación. Sobre esto, la mayoría opina que ya no estará, que acatará la limitación Constitucional y el fracaso del 21 de febrero, pero que esto vendrá determinado por la evolución de los datos macroeconómicos y también de lo que finalmente pase en Venezuela.
Sin continuidad del MAS en el Gobierno, el MAS Tarija tal y como lo conocemos no tardaría en mutar, muchos de los rostros visibles que hoy manejan el MAS Tarija empezarían a buscar salidas alternativas y el MAS Tarija volvería a ser un partido campesino y periurbano. Podría conservar un 30 por ciento de los votos, el voto duro reconocido que se ha mantenido estable incluso para votar a Pablo Canedo en el 2015.
Entre la oposición las opciones parecen abrirse más en 2019 de lo que fue en 2014, pues a la fórmula clásica de intentar unificar fuerzas variopintas sobre un solo líder, que además, tiene sus limitaciones para ejercer autoridad se perfilan opciones de tipo “coalición confederal”, que sume liderazgos locales en una agenda de corte autonomista radical. Ninguna opción hoy por hoy supera en expectativa de voto al Movimiento al Socialismo a nivel nacional sea o no sea Evo Morales el candidato, sin embargo el mantra que se repite es que cualquier candidato le podría ganar a un MAS sin Evo Morales.
Las elecciones de 2019 tendrán evidentemente efectos en la oposición de cara a 2020, oposición que en Tarija es oficialismo, al menos una parte. Gane quien gane es altamente probable que el actual Gobernador Adrián Oliva opte a una reelección. En el camino tendrá que resolver su alianza con Wilman Cardozo, quien optará a ser el primer ejecutivo electo del Chaco y para lo que hace falta un discurso y una fórmula adecuada, además de con la gente de Camino al Cambio, que representan también la opción más autonomista.
En otro orden aparece el ex alcalde Óscar Montes, quien ha mantenido equidistancias tanto con el MAS como con el bloque autonomista y que, llegado el momento en el caso de colapso de ambos bandos podría optar por encabezar cualquiera de los dos o incluso liderar una opción personal, para lo que si contaría con un apoyo del hoy subgobernador Johnny Torres, miembro histórico del MNR.