Trump tras Charlottesville, ¿muy poco demasiado tarde?

Escrito por  Por Martha Andrés Román Ago 20, 2017

Cuando el presidente Donald Trump criticó este lunes la violencia causada por supremacistas blancos, pronunció las palabras esperadas por gran parte de los estadounidenses durante dos días, pero muchos consideran hoy que la condena llegó con retraso.

Antes del mediodía del sábado, cuando las imágenes de los enfrentamientos violentos en la ciudad de Charlottesville eran transmitidas por numerosos medios, comenzó a aparecer en las redes sociales el rechazo a la violencia por parte de figuras públicas tanto republicanas como demócratas.
En esas horas iniciales de los hechos que dejaron tres muertos y más de una veintena de heridos, la voz del mandatario republicano no se escuchó ni siquiera en Twitter, red social en la que aparece como usuario activo.
Durante la tarde llegó la respuesta del jefe de Estado, en el servicio de microblogging y en una conferencia de prensa ofrecida desde su club de golf en Nueva Jersey, pero el resultado no fue el que muchos esperaban.
Seguimos de cerca los terribles acontecimientos que se desarrollan en Charlottesville, Virginia, y condenamos en los términos más enérgicos este flagrante despliegue de odio, fanatismo y violencia de ‘muchas partes’, manifestó.
En sus comentarios no hubo mención a que los disturbios se iniciaron por una movilización de miles supremacistas blancos que llegaron a localidad con cantos racistas, banderas confederadas y, en algunos casos, con armas.
La moderación del gobernante para referirse a esos grupos, sobre todo cuando Trump suele arremeter de forma airada en Twitter contra personas y eventos, no pasó inadvertida, y generó una rápida respuesta de miembros de su propio partido y de figuras demócratas.
‘Señor presidente, debemos llamar al mal por su nombre. Estos eran supremacistas blancos y esto era terrorismo doméstico’, indicó el senador Cory Gardner, republicano de Colorado.
Un mensaje similar expresó su correligionario por Utah, Orrin Hatch, quien sostuvo que las ideas de esas personas son alimentadas por el odio y no tienen lugar en la sociedad civil.
El gobernador de Nueva York, el demócrata Andrew Cuomo, señaló en un comunicado que no existen ‘muchas partes’ en esas acciones, y consideró que ese tipo hechos y de discurso son un veneno que lleva al país a sus momentos ‘más bajos y antinorteamericanos’.
A su vez, otro senador republicano, Lindsay Graham, aseguró que Trump debía ‘corregir lo dicho’ para disuadir a la extrema derecha que cree tener en él ‘un amigo en la Casa Blanca’.
Para varios demócratas, la tibia reacción del mandatario podía explicarse con motivos electoralistas, porque el presidente simplemente no estaba dispuesto a alienar el segmento de su base electoral blanca que incluye a grupos como los congregados en Virginia.
La voz de Trump no se alzó nuevamente hasta la tarde del lunes, cuando dijo desde la mansión ejecutiva: el racismo es malo y los que causan la violencia en su nombre son criminales y matones, incluyendo el Ku Klux Klan, los neonazis, los supremacistas blancos y otros grupos de odio.
Si bien diversas fuentes defendieron la postura del mandatario, varios medios de comunicación se refirieron a sus palabras con la expresión ‘too little, too late’ (demasiado poco, demasiado tarde).
Al ver que seguían las críticas, el mismo presidente que dos días antes esquivó Twitter durante una buena parte de la jornada, se dirigió de inmediato a la red social para expresar su desacuerdo con la cobertura que recibía.
Hice comentarios adicionales sobre Charlottesville y me di cuenta una vez más de que los medios de noticias falsas nunca estarán satisfechos... verdaderamente mala gente, apuntó.
Igual rapidez mostró tras difundirse que el director ejecutivo del gigante farmacéutico Merck, Kenneth Frazier, renunció al Consejo de Fabricantes Estadounidenses creado por Trump en oposición a la respuesta del republicano.
‘Ahora que Ken Frazier de Merck Pharma ha dimitido del Consejo de Fabricantes del presidente, tendrá más tiempo para bajar los precios de las medicinas’, escribió.
Otros dos miembros de ese órgano también renunciaron: el director general de Intel, Brian Krzanich; y el de la marca de zapatillas Under Armour, Kevin Plank.
Para Vanita Gupta, titular de la Conferencia de Liderazgo sobre Derechos Civiles y Humanos, las declaraciones emitidas la víspera son bienvenidas, pero debían haberse dicho el sábado. ‘Esta demora inadmisible ha socavado su credibilidad moral como líder de nuestra nación’.
Agregó en un comunicado que esas palabras debían ser seguidas por la acción. ‘Debe dejar de avanzar en las políticas que buscan dividir. Los partidarios de los supremacistas blancos, el extremismo violento, la intolerancia racial y los neonazis no deben servir en la Casa Blanca ni en ningún nivel de gobierno’.
En ese sentido, se unió a quienes piden que Trump despida a su principal estratega, Stephen Bannon, una figura muy controvertida por sus vínculos con la derecha alternativa, un conjunto de ideologías que se sustenta en el nacionalismo, la supremacía blanca, la islamofobia y el antifeminismo.

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