La apuesta nacional de Paz

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Sep 17, 2017

¿Qué diferencia la irrupción política de Jaime Paz Zamora en la escena nacional de sus enésimos intentos anteriores? Desde luego no es la primera vez que el ex presidente levanta la mano para pedir la palabra. Casi siempre ha utilizado el mismo mecanismo, es decir, buscar un medio del eje central, pues no parece muy afecto a los de Tarija, y tras recordar el “pasado glorioso del MIR” presentar una alternativa casi con los mismos cimientos.

Siempre el ex presidente lo ha presentado como una alternativa respaldada por “la mayoría social” y siempre ha tratado de marcar perfil propio.
Jaime Paz Zamora fue el gran ausente en la foto de hace unos meses en los que se consideran líderes legítimos de la oposición se presentaron en sociedad para firmar un documento “por la democracia y contra la persecución política” primero y sobre Venezuela después. Eran los también ex presidentes Jorge Quiroga y Carlos Mesa, el ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, el alcalde paceño Luis Revilla, el Gobernador cruceño Rubén Costas y el eterno candidato Samuel Doria Medina, a quien en su  momento le dio la alternativa en el MIR y en el Ministerio y con quien después tuvo discrepancias serias.
El discurso de Jaime Paz Zamora en casi todos los temas fundamentales no dista del de los citados. El fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, a veces socialdemócrata, a veces pro soviético en los 70 – 80, se ha ido moderando con la edad y su discurso, como su Gobierno fue, es esencialmente neoliberal. Incluso sobre Venezuela. Incluso sobre narcotráfico.
Al ex presidente se lo ha casado muchas veces con el Movimiento Al Socialismo, y él se ha esforzado por intentar demostrar lo contrario, lo que no quiere decir que no aceptara gustoso el encargo de la Comisión Internacional por la causa marítima, creada para contrapesar la proyección de Mesa y garantizar que la unidad no llegaría a buen puerto.
La propia elección del nombre con el que Jaime Paz asegura que inscribió un partido que concurrirá a las próximas elecciones es “de un cinismo bárbaro” aseguraba un ex mirista, ex masista y quizá pronto emenerrista. “Unidad 21-F MIR”. Jaime Paz se atribuye de un solo plumazo la victoria del 21 de febrero en el referéndum, se pone el sello de la unidad y lo acompaña con las siglas de su partido de toda la vida. Casi nada.
Paz Zamora no ha desvelado si lo ralearon de la reunión o desestimó asistir, lo que si parece es que está dispuesto a confrontar esa mesa de unidad con una propuesta al menos simbólicamente alineada con la izquierda socialdemócrata de toda la vida, para que no queden dudas sobre que espectro ideológico ocupan los otros.
Si tiene o no tiene viabilidad esta propuesta se verá en los próximos meses. Tan pronto como el presidente Evo Morales decida aclarar de una vez por todas su futuro al frente del Gobierno y si tratará de modificar de nuevo la Constitución, se la saltará o simplemente la acatará, como parece que se vislumbra. El MAS después de Evo va a necesitar tener propuesta ideológica para procurar una continuidad pues ni la enterrada agenda de Octubre ni el simple carisma del líder serán suficientes para ganar.
En clave interna, tarijeña, el movimiento de Jaime Paz Zamora le abre cierto espacio a Rodrigo Paz, su hijo y heredero político, ahora alcalde de Tarija y asediado por las críticas del grupo articulado por el ex alcalde Óscar Montes y la coral masista. Rodrigo Paz siempre tuvo más proyección nacional que ningún otro líder tarijeño, incluido Mario Cossío, y su nombre es habitual en las apuestas por las duplas presidenciables tanto en los medios de comunicación paceños como en los informes prospectivos de los analistas.
Crear una estructura es el primer paso y para ello el carisma de Jaime Paz, que todavía cuenta con sus admiradores y admiradoras. Lo particular del candidato Rodrigo es que se le adjudica tanto a un lado como a otro. Todavía es pronto para saber si el alcalde decidirá lanzarse al espacio nacional o por el contrario, seguir batallando en las refriegas locales, que no son pocas, ni tampoco menos importantes.

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