¿Quién no te quiere, Gilbert?

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Ene 07, 2018

Desde el punto de vista profesional, Gilbert Muñoz es uno de esos trabajadores multi task, con especial olfato para poner atención sobre lo importante y con capacidad para procesar datos y casos a velocidades innatas. Sus compañeros que lo acompañaron desde abajo destacan su inteligencia y su capacidad de trabajo. Su ascenso dentro del Ministerio Público ha sido meteórico, desde que fue ayudante hasta que consolidó plaza de fiscal primero, se enroló en el Programa Integral Anticorrupción (PIA) después y alcanzó en 2013 la Fiscalía Departamental de Tarija. Desde ahí, se le nota, es feliz.

Muñoz ha sabido moverse en el sector, cuenta con una tupida red de informantes y además es de los fiscales que suele pisar la calle. No es difícil encontrarlo compartiendo en un café céntrico o en una Iglesia. Muñoz, de alguna manera, simboliza el poder en estado genuino.
Su ascenso tomó velocidad de crucero a partir de su desempeño como Fiscal PIA, desde donde se convirtió en el azote contra la corrupción que campaba a sus anchas en los tiempos de Mario Cossío. Muñoz firmó la acusación formal con la cual se inhabilitó al Gobernador Departamental en base a los artículos de la ley Marco de Autonomías hoy inconstitucionales. Hoy, además, Cossío fue absuelto en esa causa, conocida como Imbolsur.
Muñoz sabe lo que tiene que hacer. No necesita demasiados consejos ni instrucciones. En este año ha encausado tanto a Adrián Oliva por el asunto Sedeca como al ex alcalde Óscar Montes por el asunto de 32 propiedades no del todo aclaradas. Y es de ahí desde donde se han fundado los rumores de su destitución, que él niega vehementemente.
En el MAS, beneficiario demasiadas veces del accionar apegado a la Ley del Fiscal Muñoz, parece haber alguien no del todo cómodo con la continuidad de Muñoz. Y todo vale.