Claves para entender la política local en 2018

Escrito por  Miguel V. de Torres/la Mano del Moto Ene 07, 2018

2017 ha sido un año convulso por demás, pero 2018 amenaza con ser caníbal puro. Cuando acabe las elecciones sí estarán a la vuelta de la esquina y quien más quien menos habrá tenido que hacer las tareas para estar o no estar en las planchas a las que aspiren. Por si alguien lo duda, no hay margen de error que permita ser redimido en las elecciones subnacionales de 2020, todos los asuntos internos hay que dejarlos finiquitados antes de las presidenciales de 2019 y por eso es tan importante lo que acontezca en 2018.

Como si se tratara de una novela peronista, nadie puede asegurar que continuará de pie al final del año y que no habrá perdido la verticalidad con alguno de los golpes que últimamente se lanzan en todas las direcciones. En ese contexto, no conviene perder de vista una serie de axiomas o claves que se darán en 2018 y que contribuirán de forma decisiva a la toma de decisiones por parte de los actores.

Clave 1: Habrá plata al final
El Presupuesto General del Estado contiene una trampa. El barril de petróleo de referencia para Bolivia ha cerrado ayer por encima de los 60 dólares, todos los analistas sitúan su fluctuación durante este año en esa horquilla. Los más pesimistas lo sitúan en mínimos de 51-52 dólares, salvo el Ministro Mario Guillén, que ha dado un techo de 45,50 dólares por barril como promedio anual. La traducción es sencilla si es que las previsiones de los analistas internacionales se cumplen: Al final del año llegarán recursos adicionales a todas las instituciones, pero sobre todo al Gobierno Central.
Este diseño permitirá, evidentemente, profundizar en el modelo político papanoelístico en el que el cariño se mide en forma de promesa de ladrillo y que, al parecer según los gurús de la política moderna, sigue dando resultados en tanto en cuanto se dan soluciones (o gustos) a los destinatarios. Que ingrese dinero excepcional le permitirá por ejemplo al Gobernador de Tarija Adrián Oliva consolidar la idea de recuperación económica luego de las estrecheces de los primeros años de gestión sea a través de nuevos proyectos, sea solucionando las urgencias de municipios y subgobernadores. Evidentemente, también el Gobierno Central contará con mayor margen para arrancar nuevos proyectos y solucionar problemas de sus aliados por muy resentidos que estén.
Clave 2: Cossío no volverá
Por más extraño que parezca, el factor Mario Cossío sigue teniendo espacio en la política local tras siete años de su fuga a Paraguay alegando persecución política en los tribunales, en los siete años Mario Cossío ha esgrimido un discurso firme hablando de golpe y de falta de garantías que le impedían volver al departamento, pero los suyos se han ocupado de mantener viva esa especie de esperanza.
Todos los argumentos utilizados por Cossío para justificar su exilio siguen vigentes, incluso se han acentuado con la intención declarada del MAS de mantenerse vigente a toda costa. En ese escenario, las posibilidades de un retorno son mínimas para este 2018
La cuestión es cómo han ido madurando los leales a Cossío desde aquel 2010 y que espacio quieren ocupar en este nuevo tiempo. Es verdad que Cossío fue capaz de movilizar, pero como se vio luego de las convocatorias tras el fallo del TCP sobre la habilitación de Evo, estamos en otra etapa.

Clave 3: Con el Chaco sí se puede
Después de un año de patadas y puñetes, los diferentes líderes van a llegar a la misma conclusión: Sin el Chaco no se puede. O tal como lo está pensando el Movimiento Al Socialismo mientras asistía como espectador de excepción al despellejamiento de sus adversarios: Con el Chaco sí se puede.
Aquel que no tenga pie en el Chaco puede olvidarse de cualquier tipo de aspiración gubernamental en Tarija. El diseño institucional, de hecho, está pensado para que cada fórmula incorpore un vicegobernador chaqueño o viceversa una vez que se apruebe la Ley Electoral. El Chaco es el 45 por ciento de los recursos, del territorio, y más o menos el 35 por ciento de la población, una cifra nada desdeñable sin la que no se puede ganar.
Esto lo sabe el Gobernador Adrián Oliva, cuya alianza con Wilman Cardozo es fundamental, y lo sabe también el Movimiento Al Socialismo, que ensaya encuestas con Carlos Brú candidato a la Gobernación de Tarija y alguien de base como vicegobernador con buenos resultados. El resto también lo sabe, pero incluso ha querido sondear la posibilidad de hacer que el Chaco no elija Gobernador luego de la Autonomía Regional, lo que supondría de facto la ruptura definitiva del departamento.

Clave 4: Los subgobernadores van a desaparecer
Sin duda la clave más relevante de este 2017 será el resultado del debate de la Ley Electoral con una realidad ineludible: el texto estatutario no contempla la elección directa de los subgobernadores y por ende, la estructura que hemos conocido en esta última década desaparecerá.
Las arcas del Estado lo agradecerán, pues ahorrarán una buena cantidad de platita en choferes, gabinetes insulsos y todo el aparato administrativo – político que acompañaba a cada uno de los 11 ejecutivos.
El tema caerá bien en los alcaldes que quieren volver a serlo y en los subgobernadores que quieren volver a las alcaldías, pero no hará ninguna gracia a quienes hoy ocupan el cargo, ni a sus equipos.
El debate es de fondo, no coyuntural, y aun sabiendo que el poder territorial es abrumadoramente del MAS, la decisión debe tomarse atendiendo a otros criterios. El relato que se arme al respecto puede ser definitorio, tanto en el área rural como en las capitales.

Clave 5: García Linera si quiere ser presidente
La otra clave muy determinante, sobre todo para los invitados del MAS en Tarija, que son muchos y de muy diverso estatus social, es que el vicepresidente Álvaro García Linera si quiere estar en la papeleta de 2019. Ha anunciado y ratificado varias veces que no acompañará a Morales, pero todo parece apuntar a una estrategia de manual para revalidar una vez más su poder con el aval del presidente Evo Morales, quien finalmente será quien decida su compañero de fórmula.
Morales, como hizo en 2013, ha dejado de momento el debate abierto mientras resuelve eso del retorno de Juan Ramón Quintana y David Choquehuanca al gabinete luego de un año sabático que no ha gustado al mandatario, poco adepto a los cambios y evoluciones. Será Morales quien lo cierre, además cuando él lo considere. De momento los golpes entre facciones son continuos pero todavía de baja intensidad.
Casi todos los cargos institucionales en Tarija ocupados por invitados en nombre del MAS responden a la cercanía o proximidad al vicepresidente Álvaro García Linera. Desde Milcíades Peñaloza a Ignacio Soruco pasando por los chaqueños y el propio Pablo Canedo. Apenas uno lo intenta con profusión y no acaba de llegar adentro, Álvaro Ruíz, que ya bromea abiertamente con su intención declarada de ser candidato a la Gobernación por el MAS en 2020, pero que solo logrará si cuenta con el aval de ambos.
La casi certeza de que García Linera continuará en política al lado de Evo Morales obligará a campesinos y bartolinas, especialmente ahora que ha retornado la lideresa Julia Ramos con una nueva perspectiva sobre el proceso y sus protagonistas, a tomar otro tipo de estrategias y decisiones.

La batalla por Cercado en el escenario departamental

Si algo hay cierto en la política tarijeña es que todos los involucrados quieren, sobre todo, ejercer el poder desde arriba. Ninguno contempla colocarse en una alianza de varias vertientes y aperturas, en plan ganar – ganar, ni en hacer pactos para cuartearse el poder alegando que beneficiaría a todos. Eso ya ha pasado y no, no beneficia a todos ni es ganar – ganar.
Si algo hizo la gestión de Lino Condori fue para atomizar la oposición en pequeños grupúsculos dando pequeños espacios de poder. Todos ellos se han consolidado y aparentan ser la alternativa buena. Es el caso, por ejemplo, del UNIR de Rodrigo Paz, del de Montes, del MNR de Johnny Torres, del MNR de Alfonso Lema, de la Vanguardia Integración de Alan Echart o del Camino al Cambio de Luis Pedraza y Mauricio Lea Plaza.
En 2020 todos van a buscar acomodo, o al menos eso parece. Y la batalla departamental se augura dura y con una matemática sencilla: sin Chaco no hay paraíso. Esta peculiaridad junto a la capacidad del presidente Evo Morales de cooptar voluntades en la región ha hecho que la mayoría descarte la posibilidad de intentar la aventura departamental.
En 2017 se dibujaron algunas alianzas, que finalmente acabaron como meras comunidades de intereses. Es el caso del ex alcalde Óscar Montes y el actual subgobernador de Cercado Johnny Torres, que en algún momento han coincidido en los cuestionamientos tanto hacia Rodrigo Paz como hacia Adrián Oliva. A ambos se les ha situado como potenciales candidatos a la Gobernación, pero lo cierto es que, para ambos, la opción más factible es postular a la Alcaldía de Cercado en 2020.
En esa línea, los restos de Camino al Cambio también deben definir una estrategia de supervivencia luego de haber participado de todas las batallas en 2017 que esencialmente han beneficiado al MAS y perjudicado a Oliva. Lo normal sería que busquen un candidato propio a alguna institución luego de no haber quedado satisfechos con el rol secundario que les quedó en UD-A. Las opciones, una vez más, estarían en Cercado.
Mientras tanto, el Movimiento Al Socialismo, se frota las manos ante la posible atomización y recuerda los datos que logró Pablo Canedo. Números que podrían ser suficientes incluso para ganar Tarija ante la división.