El MAS no encaja las piezas

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Feb 04, 2018

Las espadas dentro del Movimiento Al Socialismo - Tarija siguen en todo lo alto. Como es costumbre, la exigencia de la Dirección Nacional de cerrar filas en torno a René Sánchez ha durado apenas una semana y ya hay nuevo pedido para que el presidente Evo Morales venga a sacramentar ese acuerdo la semana que viene.

Mientras eso pasa, los tres bloques que se disputan el poder en la Federación de Campesinos han trasladado la pelea a la dirección orgánica del partido en Tarija, que, con Alfredo Rada en el Ministerio de la Presidencia, se supone tendrá mayor legitimidad. El objetivo es influenciar al presidente Evo Morales para que no tome una decisión errada y deje margen de interpretación al nuevo coordinador del Gobierno con Tarija, responsabilidad que ha recaído ni más ni menos que en otro hombre del Vicepresidente, César Navarro.
Por partes: René Sánchez no ha sido bien recibido por los frentes más poderosos dentro del MAS – Tarija. Los analistas que siguen de cerca las evoluciones del partido reconocen que tiene el apoyo de algunos pesos pesados como Nelson Aguilar, lugarteniente de Rada en la Escuela de formación en Tarija, y otros diputados de base masista.
El problema de la elección de René Sánchez, un líder chaqueño y joven con bastante potencial político, es que ha llegado a la presidencia del MAS Tarija en el año en el que todos se han dado cuenta de que va a haber más que palabras entre las facciones del MAS para lograr puestos lo más cercanos y seguros al presidente Evo Morales, porque la franja de seguridad se ha acortado bastante.
Sánchez estará en la Directiva del MAS, la que a priori elaborará la lista de candidatos de 2019 y 2020 en consenso con la Coordinadora Departamental del Cambio y que finalmente será elevada al presidente Evo Morales “y su entorno” para la ratificación. Es cierto que con los antecedentes en la mano, la posición de presidente del MAS Tarija no garantiza prácticamente nada: la elección de Pablo Canedo como candidato de 2015 se tomó en un cuarto del Salón Rojo con un reducido número de personas que incluían un senador, un ministro y poco más y que finalmente acabó asumiendo el presidente Evo Morales personalmente.

Los frentes
Queda todavía bastantes meses hasta las elecciones, pero los tres frentes interesados en tomar posiciones se han visto amenazados con la designación de Sánchez. De acuerdo a los militantes y asesores del MAS, los tres frentes descontentos son el de Álvaro Ruíz, el de Walter Ferrufino y el de Sara Armella.
Álvaro Ruíz, el alcalde de El Valle de la Concepción y jefe de la Asociación de Municipios de Tarija es el aspirante a candidato que a estas alturas menos disimula. Ya ha empezado a “bromear” en todos los foros sobre esta intención y, desde el inicio de la gestión, está haciendo méritos alimentando su propio equipo de comunicación y haciendo bandera con algunos asuntos que han puesto contra las cuerdas a la Gobernación, como la Ley del 8 por ciento.
Ruíz es, sin embargo, un “invitado”. El alcalde de El Valle fue electo en 2010 por las siglas de Camino al Cambio, pero luego de ver a Mario Cossío huir a Paraguay y trabarse en algunos proyectos, no dudó en darse vuelta y “abrazar” el proceso de cambio. Procedente de una familia influyente, no ha tardado en abrirse una vía hacia Presidente y sobre todo Vicepresidente con la excusa de la fiesta de la Vendimia y las diferentes invitaciones cursadas.
En los últimos meses ha intentado quitarse el cartel de invitado y para ello ha contado con la inestimable ayuda de Eider Quiroga, dirigente campesino responsable de prensa y propaganda de la última ejecutiva de la Federación que salió sin informe aprobado y que no pudo ser, por tanto, reelecta. Quiroga fue en su momento azote de los invitados y se le alineaba a Luis Alfaro por la posición crítica que sostuvo sobre la configuración de las listas electorales de 2014 donde se incluyeron desde millonarios empresarios hasta ácidos (ex )críticos que utilizaron incluso argumentos racistas en los primeros años de Evo Morales. Un tiempo después, Quiroga ha encontrado posiciones más pragmáticas y se ha sumado a la posición de Álvaro Ruíz.
El segundo jinete en disputa es Walter Ferrufino, a quien incluso los propios daban por muerto pero que se resiste a abandonar la primera línea. Ferrufino fue en 2015 el que sumó más votos en la Coordinado Departamental del Cambio (Codelcam) para ser el candidato del MAS a la Gobernación de Tarija y el que tenía mejor perfil para intentarlo. Quedó fuera por esos “problemas” de la gestión que levantan sospechas y hacen temer escándalos de grandes proporciones.
Ferrufino no tiene claro que hará en 2020, en el que aunque se permita la elección perpetua, normalmente desaparecería el cargo de subgbernador electo en Tarija de acuerdo a su Estatuto. La decisión de adjudicar y firmar contratos por 600 millones de bolivianos día antes de renunciar al cargo para volver a postular en 2015, cuando los ingresos ya habían empezado a derrumbarse, le acompañará por un tiempo, pero no deja de ser cierto que es Ferrufino es el miembro del oficialismo en Tarija con más legitimidad hacia las bases y con más capacidad intelectual para llevar adelante el proceso en el departamento.
Ferrufino opera en el MAS Tarija a través de Miguel Ángel Gallardo, número dos de la Federación de Campesinos y ligado a la gestión del subgobernador de O´Connor.
La tercera pata en discordia es la actual presidenta de la Asamblea legislativa, Sara Armella, con una trayectoria de compromiso impecable y que, aún siendo muy joven, ha atesorado la suficiente experiencia para optar a ser la primera candidata mujer a gobernar el departamento de Tarija. Armella, que viene de la zona alta, donde el respeto sindical a la organización es dogma, se ha rodeado de un buen número de aliados que han trabajado minuciosamente para alcanzar en primer lugar la presidencia de la Asamblea y después, la dirección de la Federación Sindical Única de Comunidades Campesinas de Tarija. Osvaldo Fernández y los suyos, sin embargo, no pudieron evitar que les madrugaran en la elección del nuevo presidente del MAS en esa entente que ha mezclado chaqueños y ortodoxos.
Armella ha sido crítica con los invitados, al menos con el invitado William Guerrero que le adelantó en la presidencia del legislativo y que finalmente le dejó no sin antes provocar un cisma en la bancada, todavía vigente, pero no cree que con René Sánchez en la cima del MAS puedan cambiar las cosas.
Las fuentes masistas que no quieren dar sus nombres aseguran que el 10 de febrero vendrá el presidente Evo Morales en persona a hablar de este asunto con las partes interesadas.
Se hace difícil imaginar a Morales mediando en asuntos tan mundanos de organizaciones tan poco pesadas como el MAS Tarija, que apenas gravita en la política departamental, peor en la nacional. El MAS Tarija nunca fue una taza de leche, siempre hubo grupos y zancadillas y una lideresa de mano de hierro como Julia Ramos que ahora ha sido proscrita pero que sin embargo, no tiene sustituto.

¿Y qué hacen los invitados del MAS?

Mientras el MAS orgánico se saca los trapos sucios al sol y se presenta en sociedad como un club de intereses compartidos con personas mal avenidas, los “invitados” al proceso de cambio se acomodan en sus sillones para presenciar la batalla: gane quien gane en el presidente Evo Morales volverá a quedar la misma sensación que los colaboradores del Vicepresidente le susurran al oído para que siga eligiendo a invitados ajenos a los problemas del partido y que en realidad son ajenos a todo el partido, incluso a su teórica ideología.
El invitado por excelencia, Milcíades Peñaloza, el empresario que más poder ha acumulado dentro del MAS Tarija desde las penumbras y por quien últimamente pasaban todas las decisiones que el presidente debía tomar ha recibido alguna noticia que exige un rediseño del plan. Los nombramientos de Carlos Bru y Rubén Vaca como altos funcionarios del Gobierno del MAS perjudica el plan de crear una marca blanca del MAS junto a los Montes y Torres de Cercado, como plantean algunos asesores. Otros plantean que el MAS no se puede permitir concurrir a unas elecciones de “tapadillo”.
Los nombramientos de Brú y Vaca confirman que en el Chaco la apuesta es por agradar a los conversos, para disgusto seguramente de José Quecaña, que pese a estar completando la transición autonómica sin un pero, no acaba de encontrar su lugar en el esquema.
Otro invitado que va ganando peso mediático es Ignacio Soruco Grandchant, que consciente de sus limitaciones posiblemente optará por mantener un puesto dentro de los parlamentarios nacionales con más posibilidades en el MAS y el que lo va perdiendo es Pablo Canedo, quien con probabilidad desaparecerá de la órbita luego de su exilio dorado en Washington.
En Bermejo la lucha de dos invitados como Never Vega y Delfor Burgos por el poder está por comenzar, y ambos son pesos pesados. Mientras que en el Concejo Municipal de Tarija se han evidenciado una vez más los riesgos de incorporar concejales sin tener un mínimo conocimiento de los lineamientos.
Mientras tanto, en la Asamblea Legislativa, el grupo liderado por William Guerrero no descarta volver a la primera línea.
La batalla, en cualquier caso, está servida.