Miércoles, 21 Febrero 2018

Ante la consulta popular en Ecuador

Escrito por  Celag Feb 04, 2018

Este domingo, 4 de febrero, los ecuatorianos están citados a una consulta sobre siete cuestiones en principio de muy diversa índole, que van desde la inhabilitación vitalicia para ejercer cargos públicos para los funcionarios condenados por corrupción hasta la imposibilidad de volver a concurrir a la Presidencia en caso de haber ostentado ya ese puesto –una medida que parece dirigida específicamente contra Rafael Correa- o la derogación de la Ley de Plusvalía, que grava a las rentas más altas, pasando por la extracción minera o petrolífera o la imprescriptibilidad de delitos sexuales.

Sin embargo, el director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) y doctor en Economía, Alfredo Serrano Mancilla, sostiene que esa aparente diversidad no es tal. Según Serrano, con esta nueva consulta y el posicionamiento tanto del Presidente, Lenin Moreno, como del resto de partidos políticos, “en Ecuador se produce así un reordenamiento del campo de lo político en el que existen dos grandes bloques: por un lado la Revolución Ciudadana de la mano de Correa, y por el otro, el resto de la vieja política unida en torno a la figura de Lenín Moreno”.
“Si Correa trazó una línea entre la vieja partidocracia y lo nuevo, entre los poderosos y la gente de a pie, Lenin Moreno quiere construir una nueva geometría política con el propio Correa a un lado y todos los que se le oponen –incluidos medios de comunicación, la vieja política, la banca y la mayoría de las cámaras empresariales al otro”.
Por tanto, para el director de Celag, el sentido último de la consulta no sería la respuesta a unos temas concretos sino “un hecho político en sí mismo”. Ese hecho político, mantiene el economista, sería el intento de cerrar la década de la Revolución Ciudadana y reordenar a Ecuador de acuerdo a otros criterios. Y para lograrlo es fundamental eliminar al principal artífice de esa Revolución, el expresidente Rafael Correa.
“Esta consulta es contra Correa. Es imposible disimularlo. Todo el mundo sabe que el gran objetivo es impedir su regreso a la Presidencia, amputando su derecho ciudadano a volver a presentarse”, señala.
Por su parte, el investigador del CELAG Alejandro Fierro, experto en comunicación política y participante en varios procesos electorales en Ecuador, opina que hay un proceso de “reescritura” de la historia para presentar la década de Correa como una oportunidad perdida.
“El mensaje es falso pero efectivo. No se habla de lo que se hizo en esos años sino de lo que se podía haber hecho con la mayor bonanza petrolera de la historia, aderezado con un bombardeo masivo de noticias sobre corrupción, algunas ciertas, muchas verdades a medias y otras directamente falsas”, explica.
El enorme poder mediático repite unos argumentos que calan en un electorado de memoria corta. “A pesar de que todos los indicadores económicos, desde el empleo hasta la renta per cápita, se incrementaron exponencialmente desde 2007, los medios han logrado instalar la percepción de que el país está en crisis por culpa de los gobiernos supuestamente ineficientes y corruptos de Rafael Correa”, reflexiona Fierro.
Nicolás Oliva, investigador en el área de Economía de Celag, subraya la importancia del cambio de rumbo económico que, en su opinión, se desprende de las decisiones de Lenin Moreno. Para Oliva, Ecuador enfrenta una disyuntiva. “Se trata de una disputa entre modelos económicos. Está claro que en 2018 llegará un ajuste pero, ¿será un ajuste que recaiga sobre los ciudadanos o sobre la ganancia de importadores y grandes propietarios?”.
Este economista ecuatoriano entiende que, a juzgar por las acciones que viene tomando Lenin Moreno desde que asumiera la Presidencia, la balanza parece decantarse a favor de los grandes intereses corporativos. “A juzgar por la correlación de fuerzas que se ha generado en estos meses, difícilmente podemos esperar que los sectores corporativos de Ecuador salgan perjudicados”, explica.
“Es así como la estabilidad económica y política que Ecuador ha logrado conseguir con tanto esfuerzo se ve finalmente amenazada por el reparto de poder entre intereses corporativos”, concluye.

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