Dos o tres bloques para un destino

Escrito por  Miguel V. de Torres/La Mano del Moto Mar 04, 2018

El calendario corre y las opciones se achican. El bloque Montes – Torres ha dado su pequeño primer paso a cargo del subgobernador de Cercado mientras el Movimiento Al Socialismo ha dejado, ahora sí, a tres candidatos en carrera por la designación oficial mientras campesinos y militantes mantienen el pulso. Por su parte, el gobernador Adrián Oliva ha vuelto a tender la mano al sector más próximo a Mario Cossío y en el Chaco se levantan por enésima vez los sables.

El clima preelectoral se ha precipitado empujado por las urgencias de Evo Morales y el MAS nacional y nadie quiere perder paso ante un inminente adelanto electoral que analistas como Ilya Fortún prevén incluso para este mismo año dado el deterioro del partido de Gobierno.

Tres bloques para una Gobernación
Unos son más estratégicos, otros más tácticos, pero la incertidumbre despierta el instinto de supervivencia. Los bloques ya se están configurando y será difícil hacer piruetas de última hora para justificar decisiones contrarias a lo que cada uno viene haciendo en los últimos meses. De momento hay tres bloques configurados que, sin embargo, no son definitivos.
El bloque sólido y único que pondrá sus siglas en la papeleta electoral sea en 2018 como algunos prevén, en 2019 como piensan los que apuestan por hacerlas coincidir con las presidenciales o en 2020, cuando está previsto, es el Movimiento Al Socialismo. El MAS se ha mostrado sólido desde 2005 y no ha parado de crecer en cada elección en Tarija.
Incluso el resultado de Pablo Canedo, que logró entrar en la segunda vuelta por un puñado de votos, es considerado por eso mismo un buen resultado. Un 40 por ciento de la votación directa tras salir de la gestión de Lino Condori y con tal vez el peor candidato que podía haber elegido el MAS otrora campesino, intercultural y obrero, da muestras de una fortaleza importante de la estructura.
Con esa base y con un Chaco en pleno proceso de sumisión absoluta, el MAS no va a necesitar ningún tipo de alianza contra natura para enfrentar las próximas elecciones con solvencia y menos camuflarse detrás de otras siglas. De momento cuenta con tres candidatos en carrera para ser Gobernador: Álvaro Ruíz, Sara Armella y Walter Ferrufino.
Como apuntábamos en ediciones anteriores, los tres conforman una especie de sociedad encubierta que opera a través de la Federación y el partido y que han propiciado una guerra entre ambas instituciones por la simple ambición de poder.
Ruíz es el más de los invitados, pero lejos del otro bloque que viene operando desde hace años en las entrañas del MAS. Como Ferrufino, están consiguiendo mimetizarse con el oficialismo más azul por lo que las bases ya no desconfían tanto de ellos. Ninguno de los dos goza de toda la simpatía del nivel central del Estado, pero están dispuestos a empujar hasta el final. Ferrufino está en clara desventaja frente a Ruíz, que no solo ha ganado presencia mediática e incluso proyección nacional con la presidencia de la Asociación de Municipios de Bolivia (AMB), sino que además el subgobernador carga algunas dificultades legales mayores a Ruíz. Ahora bien, Ferrufino es más cercano a la base y más carismático, algo de lo que no va sobrado el Movimiento Al Socialismo.
La tercera en cuestión es Sara Armella, que no tendrá rival en el caso de que el MAS supere sus posiciones “patricentristas”. La presidenta de la Asamblea es joven, carismática, próxima a las bases, políticamente correcta y sobre todo, valiente. No deberle nada a nadie le ayuda sobremanera.
Mientras el MAS resuelve esta ecuación, el otro sector de los invitados puros también se sigue moviendo en escenarios del post evismo.

Torres mueve ficha
El subgobernador de Cercado tiró la primera piedra para confirmar una alianza que se da por hecho en el mundillo político local pero que presenta sus dudas en el ampliado popular. El subgobernador Johnny Torres, con apoyo de algunos amigos y sus poderosas empresas, armó una tarima en la Entrada de la Integración, esa a la que los asesore políticos recomiendan no faltar ni borrachos si se tiene la más mínima intencionalidad política en el corto plazo.
En el escenario concurrieron Torres, el ex alcalde Óscar Montes, el senador Víctor Hugo Zamora y algunos concejales de los que han decidido pasar a la oposición. El ambiente fue el habitual en estos casos, sonrisas, bailes y buen rollo por los cuatro costados.
Al día siguiente Torres recordó que todos son amigos de años, que han compartido mil batallas y en un arrebato de su habitual perspicacia política dijo que sería tonto descartar nada a estas alturas del partido, incluido una alianza con el ex alcalde Óscar Montes. Suficiente para cuadrar el mapa y volver a testar la opinión pública.
Torres quiso ser candidato a la Gobernación y a última hora aceptó la subgobernación que le ofrecía la alianza de Unidad Departamental Autonomista (UDA), después de que se frustrara por diferentes causas el apoyo de Montes al proyecto, que ya había quedado descabalgado a las primeras de cambio por sus problemas con la Justicia.
Por el momento ambos han manifestado su interés por seguir en la primera línea de la política, sea en la Alcaldía o en la Gobernación. El problema para los dos es siempre su ausencia de socios en el Chaco y lo evidente es que ninguno de los dos puede permitirse perder, sobre todo Montes que ya está pasando cinco años en el dique seco.

El bloque autonomista
El bloque autonomista ha sido tradicionalmente el que se ha opuesto al proyecto del Movimiento Al Socialismo. Liderado originalmente por Camino al Cambio y Mario Cossío, maduró después y se rejuveneció. Desde 2015 lo lidera el férreo grupo próximo al gobernador Adrián Oliva, lo que ha causado fricciones con los supervivientes de Camino al Cambio que se han visto alejados del núcleo de la gestión.
Oliva acabó siendo el candidato de la Unidad Departamental Autonomista que aglutinaba a la Vanguardia recién creada de Oliva, Alan Echart y Waldemar Peralta; el Camino al Cambio de Mauricio Lea Plaza y María Lourdes Vaca; el FRI de Motete Zamora y otros partidos no tan autonomistas como Unidad Nacional o los dos bloques del MNR.
En el ejercicio de la gestión, el bloque ha volado por los aires. Las acusaciones van y vienen y en momentos se ha deteriorado la imagen del proyecto por encima incluso de la del mismo Gobernador. La oposición interna se ha mimetizado con los intereses del MAS e incluso los ha sobrepasado y las críticas crudas han dejado en bandeja la situación actual.
Posiblemente el Gobernador y su equipo tengan tiempo para revertir la situación y buscar una mayor cohesión. Los últimos guiños al sector de Mario Cossío van en ese camino.
Es el bloque caminocambista quien, desde su minoría, van a tener la capacidad de consolidar un bloque o facilitar la dispersión confundiendo a los votantes. El Movimiento Al Socialismo espera, sin duda muy concentrado, la decisión de Mauricio Lea Plaza y compañía.

El vicegobernador que necesita el Chaco

El Chaco autónomo tiene dudas sobre lo que pasará con la próxima elección departamental, aquella en la que los votos chaqueños serán decisivos a pesar de votar más pensando en su propia autonomía regional, su Gobernador y sus ejecutivos seccionales.
El MAS, en su definitivo asalto al poder en Tarija, necesita una dupla que sea capaz de arrastrar voto en el valle central de Tarija y además, ganar claramente en toda la región del Chaco. Esa victoria contundente junto a la división de las fuerzas opositoras que ya se atisba le resultaría suficiente. En la lista de potenciales candidatos aparece Carlos Brú, derrotado en la alcaldía de Yacuiba en 2015 y con mucha ansia de revancha. Su nuevo puesto como Viceministro de Defensa Civil le está dando de nuevo presencia pública en el Chaco y en el departamento, aunque otra cosa es que esa presencia sea positiva para sus aspiraciones electorales. La presencia de Carlos Brú en la dupla departamental justificaría la inclusión de Wilman Cardozo como compañero de fórmula de Adrián Oliva en su reválida electoral. Cardozo, que está sintiendo el desgaste de acompañar el Gobierno Departamental y ser prácticamente el último opositor al MAS en el Chaco debe calcular sus posibilidades y acomodar el relato para garantizarse la victoria, pues difícilmente podría sobrevivir cinco años sin altavoz.
La presencia de su archienemigo en el otro lado le daría argumentos para justificar el cuerpo a cuerpo. Una vez más y por fin, la batalla final entre los dos gallos del Chaco debería dar un ganador sin paliativos, sin segundos.
Sin Brú, sin embargo, Cardozo tendría que elaborar un discurso mucho más elaborado para justificar la decisión de concurrir como Vicegobernador, es decir, en concurrencia con el contrapoder de toda la vida.
La otra opción para Cardozo es concurrir directamente a Ejecutivo Regional del Chaco arriesgando mucho más, seleccionando a un candidato de garantías para arropar como Vicegobernador. Un candidato no similar a Ramiro Vallejos, que tras su encumbramiento como alcalde de la mano de Cardozo, se cruzó al MAS.
El MAS guarda otras opciones, que es incorporar a Rubén Vaca, con un perfil ejecutivo solvente en todo el Chaco, como Vicegobernador mientras Brú va a Ejecutivo Regional y Quecaña queda fuera o poner a Quecaña como vicegobernador, que más allá del Chaco, puede reforzar además a quien sea el electo como candidato a la Gobernación si, como es costumbre, se selecciona a alguien muy alejado de las bases del MAS.