La batalla por el territorio juega en la interna

Escrito por  S. Segura Almanza/La Mano del Moto Mar 18, 2018

La batalla por el poder territorial ha comenzado. La prácticamente segura incursión de un tercer frente en la disputa electoral de 2020, tal como ha confirmado por tercera vez el subgobernador de Cercado Johnny Torres esta semana, hace que las posiciones en provincias se vuelvan nuevamente relevantes no solo para el poder ejecutivo sino para el legislativo.

El Movimiento Al Socialismo podría alcanzar un poder nunca visto luego de la hegemonía rural mostrada durante la elecciones de 2015. Salvo por los problemas de gestión de algunos subgobernadores, nada hace indicar que ese poder se haya fragmentado.

UD-A en minoría
El MAS cuenta con 16 curules en propiedad en la Asamblea Legislativa Departamental haciendo la mayoría absoluta y puede alcanzar los dos tercios con el supuesto apoyo de los dos asambleístas de Villa Montes, que responden a la sigla de ISA y que firmaron un acuerdo global con el MAS para la segunda vuelta y los tres curules de las bancadas indígenas.
Por su parte, la bancada de Unidad Departamental Autonomista se reducía a nueve asambleístas, una minoría poco cualificada para estas lides, pero que encima se ha fragmentado en otras minorías, algunas unipersonales, que difícilmente pueden compartir intencionalidad política.
UD-A no existe, pero como asambleístas cercanos al Gobernador se cuentan apenas a María Elena Méndez (Cercado), Wilman Cardozo (Yacuiba), Daniel Carvajal (Bermejo) y a veces Bicher Ordoñez (San Lorenzo), algo desconcertado por sus asuntos familiares.
El primer quiebre en la unidad se dio con la fracción de Camino al Cambio que cuenta con dos titulares como Mauricio Lea Plaza y María Lourdes Vaca, los dos de Cercado, ambos de mucho peso mediático y político tal vez por encima de su propio nicho electoral.
En verso suelto se ha constituido el asambleísta César Mentasti, también de Cercado, que era la cuota de Unidad Nacional y ahora parece abrazar la causa de Johnny Torres con vehemencia.
La división en filas del “bloque autonomista” del que parece abstraerse un bloque menos autonomista, podría reducir todavía más el número de curules de este sector. En el caso de Cercado, el MAS podría hacer valer su actual minoría convirtiéndola en primera fuerza y optando a más curules que los tres con los que cuenta actualmente.

El MAS, en incertidumbre
Para cualquier otro partido, la situación política en Tarija sería extremadamente optimista, sin embargo el Movimiento Al Socialismo tarijeño vive agarrotado por la incertidumbre que le genera la ausencia de un liderazgo claro. El Instrumento Político en Tarija se encuentra muy fraccionado, integrado por sectores de intereses contrapuestos y con un peso desmesurado entregado a los invitados políticos, que no comparten preocupaciones.
La estrategia del MAS, además de dividir la oposición a como dé lugar, pasa también por consolidar su presencia territorial, objeto para el que no cualquiera vale. Por el momento, y antes de entrar en la batalla por el nombre de los candidatos definitivos, los sectores del MAS han entrado en un combate por el poder interno, por dirimir quien puede acumular mayores fuerzas para el momento de la verdad.
Con cautela, la presidenta de la Asamblea Legislativa, Sara Armella, ha conseguido abrirse el espacio suficiente para ser la referente. Armella procede de la zona alta y es la única de las primeras figuras con verdadera tradición sindical en el departamento de Tarija. Desde esa fortaleza y con la convicción de no deberle nada a nadie ha empezado a ordenar el partido, primero tomando el poder de la Federación de Campesinos. El sector más orgánico ha querido frenar el ascenso tomando la estructura del partido con apoyo de la gente de la escuela de formación y pidiendo reconocimiento para René Sánchez, que suma voluntades chaqueñas y campesinas orgánicas.
Las huestes de Armella han decidido contemporizar ese frente y concentrarse en la batalla por el poder institucional, que tendrá reflejo en el territorial, con alcaldes y subgobernadores.
Armella concedió la Ley del 8 por ciento para compartir la victoria con Álvaro Ruíz, el alcalde de Uriondo, que ha dejado de ser el jefe de los alcaldes de Tarija para serlo de los alcaldes de Bolivia y que tiene aspiraciones altas. No fue fácil, pues Armella contemporizó el tratamiento hasta que no quedaron dudas de quien estaba concretando el anhelo.
En término similares Armella está abordando el debate de la Ley Electoral, que tiene en la no elección de subgobernadores uno de sus puntos más delicados. El Tribunal Constitucional (el mismo que concedió la Ley del 8 por ciento) negó la elección directa de estas autoridades que carecen de cualidad gubernativa y así quedó reflejado en el Estatuto Departamental. Sin embargo, el MAS que se sabe hegemónico en lo rural, los subgobernadores en ejercicio que no quieren perder sus privilegios e incluso el Gobernador Adrián Oliva, que circunstancialmente requiere de apoyo territorial y que ya en su momento hizo bandera con la existencia de estas figuras, han apoyado buscar una fórmula para mantener la figura como electa, aunque presumiblemente con menos privilegios.
En este conflicto Armella parece dispuesta a ponerle el cascabel al gato y someter al fin a los subgobernadores a los controles legislativos necesarios y no al revés. Hasta el momento, los asambleístas provinciales se habían convertido en poco más que los relacionadores públicos de sus ejecutivos. Con probabilidad se acabará aprobando una figura electa que posteriormente será designada por el ejecutivo y en el que se le incorporen detallados mecanismos para controlar los dispendios económicos que en el pasado se han producido, pero todavía quedan muchas reuniones por concretar.
Más complicado puede parecer resolver el conflicto madre de la Ley Electoral y que es el de la representación legislativa de los municipios. La actual composición discrimina a Cercado y cualquier nueva composición va a hacer saltar a las provincias donde haya que restar representación. La propuesta intermedia pasa por una elección de asambleístas con listas abiertas y no casado a los porcentajes de su partido, lo que puede por un lado contentar a los no masistas en Cercado y abrir otras opciones en provincias.

La elección
Cómo sea, masistas, autonomistas y pactistas andan con calculadora en mano y revisando el atlas electoral para encontrar sus fragilidades y fortalezas. Los números cuadran.
Los planes de Ruíz por un lado y Armella por otro lado pasan por convencer de que el poder territorial está intacto y que el asalto a la Gobernación es factible con su nombre en la cabeza de la lista. Que no hay riegos con el Chaco controlado y la oposición dividida. Ambos son conscientes que, al mínimo atisbo de duda o polémica, el círculo más cercano al presidente Evo Morales elegirá a otro candidato y los esfuerzos habrán sido en vano.

La batalla esencial del Chaco

Si la batalla territorial es importante en el departamento, en el Chaco se va a vivir la madre de todas las batallas. Su volumen poblacional y su peso estratégico la ha convertido en el territorio estratégico sin el cual no se puede optar a ganar cualquier elección.
La incorporación de la figura del Vicegobernador permite a las fuerzas políticas tener más juego en la configuración de combinaciones posibles. Esto ha solucionado uno de los problemas mayores en el Chaco, que era qué hacer con Carlos Brú, o en su defecto, con José Quecaña, puesto que uno de los dos debería optar a la Gobernación Regional y el otro, mitad premio, mitad castigo, ser posicionado como vicegobernador en la fórmula del MAS.
El bloque más cercano a Oliva no tiene problema, pues cuenta con la alianza de Wilman Cardozo, la única voz autorizada discordante con el partido de Gobierno de Evo Morales en el Chaco y que ha hecho de la confrontación su forma de vida. Hasta en cuatro ocasiones desde 2002 ha ganado curules contra corriente.
Más preocupado por la configuración final se encuentra el bloque Montes – Torres, que no encuentran aliados solventes en el Chaco y cuyo plan B ha fracasado con la posesión de potenciales aliados para el post evismo en cargos muy relevantes del oficialismo. En este bloque algunos actores han planteado limitar la participación del Chaco en la elección de Gobernador de Tarija, lo que supone una aberración y la eliminación fáctica de la unidad departamental.
El año 2014, cuando la oposición se presentó dividida en dos partidos, el MAS se impuso en todos los municipios como primera mayoría de acuerdo a los datos oficiales y alcanzó el 51% el apoyo al presidente Evo Morales en todo el departamento. En Tarija capital, el apoyo se quedó en el 40,67%, mientras que en los municipios chaqueños fue de 58,70% en Villa Montes, 59,90% en Yacuiba y 66,69 en Caraparí. A pesar de esos resultados logrados por el presidente Evo Morales en el Chaco, el diputado uninominal elegido en la circunscripción 43 fue Marcela Vásquez, que se presentó con las siglas de Unidad Demócrata y fue acompañada durante toda la campaña por Wilman Cardozo. Sumó un 48,45% evidenciando el voto cruzado.
En la elección de Gobernador en 2015, con el tarijeño Pablo Canedo como candidato, el MAS apenas alcanzó a sumar el 37,98 por ciento en Yacuiba, el 42,50 en Caraparí y el 43,29 en Villa Montes. Por su parte, el bloque opositor – autonomista ganó en Yacuiba con 46,19 por ciento de los votos pero apenas sumó 26,91 por ciento en Caraparí y 29,15 por ciento en Villa Montes. Otras fuerzas como el TPT o ISA, con un discurso muy local, se llevaron hasta el 20 por ciento de los votos.
Mientras tanto en Cercado UDA sumó el 52,85% mientras el MAS se quedó en 31,71 por ciento. Con esos resultados se forzó la segunda vuelta.
Otro dato relevante en el esquema es el emanado del referendo constitucional de 2016, en el que se equipara el voto SÍ a la repostulación de Evo Morales con el voto más duro del partido. A nivel departamental en No se impuso con un 60,12 por ciento de los votos, resultado cimentado en Tarija capital, donde el 69,65 por ciento de los votos, aunque también se impuso en Bermejo, Yacuiba, Villa Montes y San Lorenzo.
El Sí en el Chaco sumó un 46,29 por ciento en Yacuiba, un 56,01 por ciento en Caraparí y un 44,21 por ciento en Villa Montes. Porcentajes superiores a los del voto por Gobernador pero alejado del voto de 2014.