Miércoles, 22 Marzo 2017

En plena bonanza, Tarija creó una deuda de Bs 4.740 MM

Escrito por  ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS eN Mar 05, 2016

El secretario de Planificación de la Gobernación tarijeña, Karym Leytón, reveló que la deuda que dicha institución tiene por pagar alcanza a 4.740 millones de bolivianos, en momentos en que los ingresos son menos de la mitad que en los “buenos tiempos”, de hace dos años.

¿Qué llevó a que el departamento más rico de Bolivia se endeude de esta manera, quedando, según algunos analistas, “al borde” de la banca rota?
La respuesta de la autoridad departamental apunta a un “despilfarro muy grande” durante la gestión interina de Lino Condori.
En aquel periodo “se dispusieron de 2.074 millones de bolivianos sólo en gastos de funcionamiento. Se han marcado cifras record, porque entre 2010 y 2014 se han duplicado, triplicado y cuadruplicado algunos gastos”, señaló Leytón.
En este sentido, los gastos en imprenta subieron de 4 millones de bolivianos en 2010 a 10 millones en 2014. En refrigerios el gasto subió de 3 millones a casi 12 millones.
La misma tendencia se observa con productos de artes gráficas: en 2010 se gastaba 1,3 millones y en 2014 subió a 9,2 millones. Sólo en combustibles, el año 2013 se gastaron 52,5 millones de bolivianos.

Ingresos a la baja
Para esta gestión 2016, el departamento tiene un presupuesto disminuido en 56% en relación al 2014, mientras la deuda total por pagar asciende a 4.740 millones de bolivianos.
Después de haber gozado de años de excepcionales ingresos por renta hidrocarburífera (IDH y regalías), éstos actualmente están por debajo de los niveles del año 2011. Los años de mayor bonanza fueron el 2012, 2013 y 2014.
En esos años, la renta hidrocarburífera de Tarija fue de 3.358 millones, 2.983 millones y 3.982 millones de bolivianos respectivamente.
Mientras tanto, entre 2008 y 2011 los ingresos oscilaron entre 1.631 millones y 1.851 millones de bolivianos. Este año 2016 se tiene previsto recibir 1.848 millones de bolivianos.
 “Obviamente estamos volviendo a un periodo del 2011 hacia atrás. Estamos en ese nivel de ingresos. Es bastante duro para nosotros”, manifiesta el secretario de Planificación.
El plan de rescate presentado recientemente por la Gobernación  (que incluye nuevas líneas de crédito, ampliación de un fideicomiso para contrapartes locales, y Nocres) deberá ser ahora evaluado por otras instituciones tarijeñas y por el gobierno central, convertido ahora en potencial protagonista para un posible rescate de las finanzas del departamento gasífero, billetera de Bolivia.

Compromisos con
el nivel central
Del total adeudado, 879 millones de bolivianos corresponden a compromisos con el nivel central del Estado, para financiar y cofinanciar programas del gobierno nacional y proyectos de competencia nacional.
Estos se desglosan en: Programa de agua potable y alcantarillado Guadalquivir (100 millones), Educación con revolución tecnológica (más de 31 millones), Proyectos de viviendas sociales en municipios del departamento (más de 32 millones), Programa Mi Agua fase 3 (más de 27 millones), Programa Nacional de Riego-Mi riego (más de 56 millones), Proyectos UPRE (casi de 500 millones), Proyectos del Sistema Interconectado Tarija (más de 185 millones).
El problema fue, según informe de la Gobernación, que en la gestión interina se comprometieron estos recursos sin el debido análisis de capacidad financiera. El mismo informe señala que actualmente todos estos programas y proyectos están “desfasados en los desembolsos o directamente no se los ha realizado, precisamente porque la Gobernación no tiene recursos suficientes”.

 

Magros resultados con presupuestos abultados

En otra época, aunque no tan lejana, Tarija se benefició de excepcionales ingresos. Sin embargo, “después de 18 mil millones de bolivianos que dispuso esa gestión (de Lino Condori), ninguno de los problemas estructurales históricos del departamento de Tarija han sido solucionados”, lamenta Leytón.
“Ni la integración con el Chaco, ni la garantía de provisión de agua potable en importantes lugares del departamento, ni la garantía del agua para el sector productivo. El sistema de salud está dañado, colapsado, se ha venido abajo”, agrega.
En concordancia, la Fundación Jubileo advertía hace unos meses que  “seis municipios del departamento, donde se ubican los principales megacampos productores de gas, tienen aún elevados niveles de pobreza con necesidades básicas insatisfechas (NBI)”.

No hay datos confiables para planificar
El Director de Proyectos de la Secretaría de Planificación, Francisco Varas, alertó sobre la urgencia de contar con datos confiables para poder planificar.
La autoridad lamentó que si bien tienen algunos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) respecto a indicadores sociodemográficos, “no tenemos el índice de desarrollo humano, porque el INE solo tiene nivel histórico hasta 2005, sólo hemos llegado a las NBI que tenemos hasta 2012”.
Varas afirmó que por esta razón se creó una Unidad de Estadísticas “que permita, de forma paralela o conjunta con el INE, tener datos sólidos para viabilizar una estrategia de desarrollo con datos generados por la propia región ante la dejadez por parte del INE de no proporcionar información actualizada”.
“Nos falta muchísimo, pero la idea es lograr calcular un PIB regional y un PIB sectorial. Pero eso todavía va a tardar porque hay que hacer todo un proceso de capacitación en cuentas regionales”, agregó.

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