Torturaban a sus 13 hijos: no los alimentaban y los encadenaban

Escrito por  INFOBAE Ene 17, 2018

El horror se hizo carne el lunes pasado en un poblado de California, cuando la policía descubrió que trece hermanos, con edades que van entre los 29 y los 2 años, eran encadenados y hambreados por sus padres, quienes fueron encarcelados.

La alerta provino de una decimotercera víctima, de 17 años, que logró escapar de la vivienda donde se encontraban, cerca de Perris, al suroeste de Los Ángeles. Consiguió llamar al número de emergencias 911 desde un teléfono celular que encontró en la casa.
La adolescente, que estaba “demacrada” y parecía tener solo diez años, según el comunicado de la policía, “afirmó que sus doce hermanos y hermanas fueron mantenidos cautivos dentro de la residencia por sus padres, precisando que algunos de ellos estaban atados con cadenas y candados”.
Los agentes se dirigieron entonces a la residencia de David Turpin y de su esposa Louise, de 57 y 49 años respectivamente, donde encontraron a varios niños encadenados a sus camas en la oscuridad y en medio de un olor pestilente.
Los padres, que fueron encarcelados bajo cargos de tortura y de poner en peligro la vida de menores, no pudieron “brindar inmediatamente una explicación razonable sobre por qué tenían a los chicos sujetos de esa manera”, indicó el comunicado.
La policía ya publicó imágenes de la pareja tomadas en el momento de su detención. Las autoridades fijaron una fianza de 9 millones de dólares.

Algo raro
En principio, la policía pensó que las 12 personas encontradas, “desnutridas y muy sucias”, eran todas menores de edad, pero luego se dieron cuenta de que siete eran adultas, de entre 18 y 29 años.
Seis de las 13 víctimas (incluida la adolescente que dio la alerta) eran menores, y el más chico, de apenas dos años.
Los servicios de protección infantil abrieron una investigación. Los chicos recibieron comida y bebida después de decir que estaban “hambrientos”.
La casa de estilo español donde se hallaron a las víctimas se ubica en un barrio de clase media de Perris, una localidad ubicada unos 110 km al sureste de Los Ángeles.
Afuera de la casa había tres automóviles, así como, también, una van con vidrios polarizados. Uno de los coches tenía una sillita para niños en el asiento de atrás.
Kimberly Milligan, una vecina, dijo al diario Los Angeles Times que muchas cosas de la familia Turpin lucían extrañas: los chicos eran muy pálidos, tenían “la mirada de aquellos que quieren volverse invisibles”, y que jamás salían a jugar pese a que eran muy numerosos.
“Me decía a mí misma que tomaban clases a domicilio”, algo relativamente frecuente en los Estados Unidos, agregó. “Sentíamos que había algo raro, pero no queríamos pensar mal de la gente”.
Ahora se siente terriblemente culpable: “¿Cómo es que nadie vio nada?”.

Su historial
David Turpin aparece registrado en el Directorio Escolar de California como director del colegio privado Sandcastle Day School, inaugurado en marzo de 2011, pero su dirección coincide con la de la casa de los Turpin en los registros públicos.
Según el diario Los Angeles Times, que cita los registros públicos, la pareja vivía en esa dirección desde 2010, y antes, en Texas.
La escuela solo cuenta con seis estudiantes, de entre 10 y 18 años, todos en grados diferentes, según los últimos datos del departamento de educación estatal.
Los Turpin se declararon en bancarrota el mismo año en que abrió la escuela, afirmando en documentos judiciales que habían acumulado entre 100.000 y 500.000 dólares en deudas, informó The New York Times.

Subían fotos aparentando ser una familia normal

En una página de Facebook con el nombre de David-Louise Turpin, se puede ver a la pareja durante una ceremonia que parece ser una boda.
ouise Turpin lleva un largo vestido blanco, su marido un traje y están rodeados por 13 niños o jóvenes. Las niñas, de pelo largo y castaño, llevan el mismo vestido púrpura. Los niños, en tanto, usan el mismo peinado que David Turpin.
Otra foto, de abril de 2016, los muestra rodeados de 13 jóvenes, todos sonrientes, con jeans y camisetas rojas.