Miércoles, 21 Febrero 2018

Foto de Trump con Jimmy Morales genera polémica

Escrito por  Guatemala / PL Feb 10, 2018

Una foto del presidente estadounidense, Donald Trump, junto a su par guatemalteco, Jimmy Morales, da prueba del agradecimiento recibido por anunciar el traslado de su embajada en Tel Aviv hacia Jerusalén, una decisión aún hoy sumamente polémica.

Muy poco se ha divulgado a la prensa del breve encuentro Trump-Morales, poco antes del Desayuno de Oración de la víspera, a no ser un escueto comunicado de la Casa Blanca con énfasis en temas de seguridad, prosperidad, migración y, por supuesto, el apoyo incondicional al eje Washinton-Israel.
Junto a la canciller guatemalteca, Sandra Jovel, Morales posa junto a Trump, quien esboza una gran sonrisa, quizá por estar complacido de darle la mano al único presidente que le secundó, sin reparos, en mudar su sede diplomática para Jerusalén en medio del repudio de la mayoría de países de la Asamblea General de la ONU.
El intercambio era esperado por el gobernante centroamericano, quien se había quedado deseoso de conversar con su homólogo estadounidense, después de una sesión de fotos de cortesía divulgadas en septiembre, dentro del marco de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Nada ha trascendido, sin embargo, sobre el controversial combate a la corrupción y el respaldo del Ejecutivo, un asunto candente desde hace semanas en esta nación.
Analistas apuntan, no obstante, que será cuestión de días tener mayor información sobre lo que el gobierno estadounidense le pidió al jefe de Estado guatemalteco, en particular, su apoyo a la lucha contra la corrupción y a la Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig).
El 1 de febrero, Jovel visitó en calidad de emisaria al secretario general de la ONU, António Guterres, para darle una serie de quejas sobre el papel del jefe de la Cicig, Iván Velásquez, a quien el Gobierno sigue considerando como un personaje indeseable.
Ya en agosto de 2017, Morales intentó su expulsión del país, pero perdió esa pelea, a la cual siguió un evidente enfriamiento de las relaciones hasta llegar ahora a fuertes indicios de querer repetir lo que el pasado año no pudo.
Pero lo que estaba destinado a ser un discreto viaje de la ministra de Relaciones Exteriores guatemalteca se convirtió en vox populi poco después, cuando la filtración de un memorando de las conversaciones salió a la luz y, de nuevo, la obsesión por sacar a toda costa a Velásquez, a quien acusan de supuesta injerencia en los asuntos internos.
En Guatemala, el apoyo a la Cicig mantiene polarizada a la ciudadanía. Unos respaldan la labor de desmantelamiento de las mafias corruptas del Estado de conjunto con el Ministerio Público y la Fiscalía, en tanto otros -incluido el Congreso y el Ejecutivo- dan muestras veladas de obstruir su avance porque evidencia cada vez más el mal de raíz de las instituciones guatemaltecas.
En Washington, Morales también conversó alrededor de 40 minutos con Rex Tillerson, secretario de Estado norteamericano, y otra foto quedó para la historia del encuentro privado.
Según informó el portavoz del Departamento de Estado, Tillerson urgió a Morales a continuar la lucha contra la corrupción ‘que socava la seguridad, la prosperidad y la gobernanza en Guatemala’.
Desde el 6 de febrero, el mandatario guatemalteco se encuentra en Estados Unidos para una visita de cuatro días que incluye Nueva York y una agenda centrada en temas del Plan para la Alianza de la Prosperidad, buscar apoyo empresarial e inversionistas, además del cumplimiento de la Agenda 2030, según adelantó un día antes la cancillería de este país centroamericano.
Según trascendidos de medios de prensa, el presidente podría intentar un encuentro en Naciones Unidas con Guterres, quien pidió que cualquier discrepancia con Velásquez se plasmara por escrito o personalmente.
Es así que medios de prensa aguardan ese posible intercambio y el regreso del binomio Morales y Jovel.

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