Los errores de la vía al Chaco

Mar 26, 2018

La Administradora Boliviana de Carreteras tiene lista la entrega del tramo fundamental de la ruta al Chaco. La vía de Entre Ríos a Palos Blancos era considerada el tramo más delicado, por lo sinuoso de su trazado, por las pendientes y por la elevación. Al final el tramo más montañoso de todo el recorrido, sin llegar a ser alta montaña, está a punto de ser concluido y puesto a disposición de los ciudadanos.

El tramo ha reducido algunos kilómetros el trazado que une el valle central y el Chaco. A grandes rasgos son casi 70 kilómetros de asfalto que vienen a sustituir el camino de piedra abierto por las Fuerzas Armadas para enviar soldados a luchar en la Guerra del Chaco hace ya ochenta años.
Quedan otros tramos. De hecho este es el primero de todo el trazado que la Administradora Boliviana de Carreteras aborda en esa ruta con responsabilidad a pesar de que es parte de la Red Vial Fundamental, que es de su responsabilidad íntegra. Más cerca de Tarija queda la “Condorvía” que con muchos problemas aborda la Gobernación y más allá, por la variante de Yacuiba, queda culminar el tramo de Choere, construir el que llega de ahí a Acheral y culminar de una vez por todas el túnel del Aguaragüe. La variante de Villa Montes, que requiere la construcción de una alternativa al Angosto ha pasado, de momento, al olvido absoluto.
La carretera que vaya a unir Tarija con el Chaco por los “siglos de los siglos”, para “el resto de sus días”, “hasta que la muerte los separe”, o cualquier otro cliché que se les ocurra es esta que la ABC entregará a Tarija cuando el presidente consiga un hueco en su agenda y le apetezca venir al departamento. El intento de hacer una variante ya dejó 20 millones de dólares botados en mitad de la nada.
Tal vez en el siglo XXII o XXIII aparezca la necesidad de construir una doble vía, pero parece improbable. De hecho el resultado de esta carretera es la que va a limitar esa posibilidad. “Tarija Capital” se está quedando aislada de los ejes vertebradores norte – sur que corren de Yacuiba a Santa Cruz y de Villazón a La Paz. Que a los transportistas del oriente continental les pareciera una opción atractiva cruzar Tarija para llegar a los puertos del norte chileno, o a Perú, en lugar de irse por el eje central dependía mucho de la calidad de carretera que la ABC va a entregar. Lo contrario supone quedar en el ostracismo logístico.
Desde El País advertimos en diferentes ocasiones la violación flagrante de los términos del Documento Base de Contratación en cuanto a los grados de pendiente y los de la apertura de radio en las curvas. Del 6% pasaron al 8% y de 100 metros de radio a 50. Pese al deterior de la calidad de la vía por los cambios autorizados, a nadie pareció importarle demasiado, ni a los gremios usuarios obsesionados con el corto plazo ni a las miopes autoridades en cuyas conciencias recaerá el efecto de la enésima traición a Tarija.
Han aparecido nuevos problemas, con la plataforma, con los drenajes y con otros ítems, pero han acabado justificados por la mucha lluvia de este verano y las urgencias de concluir en plazo.
Los problemas tal vez no tarden en aparecer, pero para entonces los responsables de la empresa española que se adjudicó el proyecto con un presupuesto extremadamente bajo, a criterio de los constructores tarijeños y bolivianos, andarán tomando el sol en alguna playa del Caribe, o construyendo alguna otra vía en algún rincón recóndito.
Los 85 millones de dólares que ofreció parecían pocos. Los analistas aseguraban entonces que la estrategia de Ceinsa era abrirse espacio en el continente, armar una base fuerte en Bolivia, adquirir maquinaria y empezar a crecer en un país en construcción.
Lo cierto es que los ingenieros españoles llegaron con apenas un maletín y acudieron a la subcontratación de casi todo, favorecidos por la crisis que afectó al departamento y obligó a abaratar costos con tal de lograr algo de trabajo, y más bien tuvieron que aprender a construir vigas y otros materiales que en Europa simplemente se compran.
Queda poco para conocer el resultado real de la vía Entre Ríos Palos Blancos, un análisis que hay que hacer con calma y sin apasionamientos políticos ni de otro tipo. El Gobierno dejó ir la oportunidad de fortalecer a la empresa nacional, que ha tenido que volver a hacer de comparsa. Tarija ha podido perder una oportunidad de oro para convertirse en algún tipo de centro de eje para el país. Los silencios también se pagarán.