Viernes, 20 Octubre 2017

Miles de fieles musulmanes se abalanzaron el jueves al interior de la mezquita Al-Aqsa de Jerusalén y al menos 113 resultaron heridos por choques con la policía, luego de que Israel levantara las medidas de seguridad impuestas en el lugar tras varios días de violencia.

El secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró hoy su preocupación por la continuidad de las tensiones entre israelíes y palestinos en torno a sitios religiosos sagrados en la Ciudad Vieja de la ocupada Jerusalén Oriental.

Israel quitó el martes los detectores de metales de la entrada de un sitio sagrado en la Ciudad Vieja de Jerusalén y los cambió por cámaras, con la esperanza de que la ola de violencia que se vive en la zona llegue a su fin, pero los palestinos dijeron que las medidas siguen siendo inaceptables.

La Liga de los Estados Árabes (LEA) ha advertido a Israel de “jugar con fuego” en Jerusalén, donde se encuentra el tercer lugar más sagrado para los musulmanes, informa la agencia TASS.

El Papa Francisco expresó el domingo su alarma por los recientes hechos de violencia registrados en la antigua ciudad de Jerusalén e hizo un llamado a la moderación y al diálogo para restaurar la paz en la región.

El presidente palestino, Mahmoud Abbas, conversó el sábado con el Papa Francisco sobre la situación en Oriente Medio y dijo que el proceso de paz en la región se vería perjudicado si el presidente electo Donald Trump avanza con los planes de trasladar la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén.

Las fuerzas de seguridad lanzaron un operativo en el barrio palestino donde residía el hombre que embistió con su camión a un grupo de militares este domingo en Jerusalén Este. Entre los detenidos hay cinco miembros de la familia del atacante.

Las autoridades creen que ha sido un atentado. El conductor fue abatido. Hay al menos 15 personas heridas.

 Más de tres mil mujeres palestinas e israelíes marcharon durante dos semanas hasta la residencia del presidente de Israel, Benjamin Netanyahu, en Jerusalén para exigir un acuerdo de paz entre ambas naciones.

La Unesco aprobó el martes una resolución que ha enfurecido a Israel y a miles de judíos alrededor del mundo porque, según Israel, niega los profundos vínculos históricos entre el pueblo judío y sus santuarios en Jerusalén.