Dos pilotos bolivianos fueron condenados a 7 años de prisión

Escrito por  Ramiro Jiménez Dic 16, 2016

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta condenó ayer a siete años de prisión a dos pilotos profesionales acusados de contrabandear desde Bolivia más de cuatro kilos de cocaína en una avioneta en mayo del año pasado.

La sentencia, dictada por los jueces Mario Marcelo Juárez Almaraz y Federico Díaz y por la jueza Marta Liliana Snopek, recayó sobre Carlos Ernesto Torrico Ortiz y Nilo Suarez Torrez ambos de nacionalidad boliviana, para quien el fiscal general Francisco Snopek había requerido durante el alegato que se aplique una pena de ocho años de prisión para cada uno.
La Fiscalía consideró a los dos pilotos coautores del delito de contrabando de importación doblemente agravado por tratarse de estupefacientes y “por la sofisticación del medio aéreo empleado”.
Snopek valoró además que el peritaje químico realizado sobre el estupefaciente arrojó un resultado de máxima pureza, con niveles de concentración de cocaína de entre un 90,553 y un 92,824 por ciento, y que los acusados son pilotos profesionales.

Los hechos
El 8 de junio de 2015, vecinos de la “Finca Libertad”, de la localidad de Joaquín V. González, avisaron a la Policía que una avioneta sobrevolaba a baja altura y que luego aterrizó. La Dirección General de Drogas de la Policía salteña localizó en un camino vecinal una avioneta Sessna, color blanco con una línea marrón, y con el dibujo de la bandera de Bolivia.
Los acusados fueron detenidos cuando estaban ocultos en el monte, a unos doce kilómetros de la avioneta, que fue abandonada en un camino vecinal.
La aeronave estaba sin ocupantes y con ambas puertas abiertas. Los policías también observaron huellas de un vehículo. Un perro adiestrado detectó que en la avioneta había habido estupefacientes.
A unos 12 kilómetros del lugar donde fue hallada la nave, había una bolsa arpillera de color verde, con cuatro envoltorios en forma de ladrillos recubiertos con cinta. A unos 200 metros de ese hallazgo, fueron interceptados los dos pilotos, que estaban ocultos en el monte.
La Policía informó que les incautó 4,377 kilos de cocaína, cargadores de teléfono celular, cuatro celulares y tarjetas de débito. Días más tarde, en un nuevo procedimiento encontró un GPS, en medio de las malezas y a 200 metros de un camino vecinal.
Durante la investigación, en la que intervino el fiscal de primera instancia de Salta Ricardo Toranzos, se supo que la avioneta registraba un antecedente de transporte de cocaína en 2009. También se corroboró que el día del hallazgo de la aeronave el radar del aeropuerto de Mosconi detectó a las 12.10 un “tránsito aéreo irregular”, que se estimó procedente de Bolivia y que se vinculó directamente a la avioneta. Se sospecha que la nave pudo haber arrojado en vuelo una carga mayor o que fue entregada a tiempo a otras personas una vez que aterrizó en los campos de J. V. Gónzalez, departamento Anta.

Tráfico de éxtasis
Prueban controles con varios señuelos   

El ingreso de algo más de 20 kilogramos de éxtasis en una semana por el aeropuerto internacional de Córdoba alertó a las autoridades sobre una nueva puerta para las drogas sintéticas.
Para los investigadores se trata de “señuelos o carnadas” con los que las organizaciones  dedicadas al tráfico de metanfetaminas sondean la capacidad de control en las entradas para enviar, o no, nuevos cargamentos.
Otro aspecto es que, sin orden del juez, la Policía de Seguridad Aeroportuaria no puede acompañar al detenido hasta el hall para identificar a quien lo espera, lo que la mayoría de las veces impide avanzar hacia escalones superiores en las redes de tráfico.