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EL PADRE ANGEL DONATI

Escrito por  Oct 13, 2013

Por Eduardo Trigo O’Connor d’Arlach

La muerte del Padre Angel Donati ha dado lugar a múltiples manifestaciones de verdadero pesar en Tarija, a cuya colectividad sirvió no solo como pastor de la feligresía católica, sino también como un miembro activo de ella, en cumplimiento de los mandatos de la Orden lo San Francisco de Asís. Su vida estuvo profundamente caracterizada por acciones en favor de los más humildes.

El Padre Ángel, ordenado sacerdote en su ciudad natal de Trento (Italia) se embarcó con destino a Bolivia para cumplir la labor misionera emergente del llamado vocacional que recibió en sus años mozos.
Cochabamba fue el primer centro de sus trabajos religiosos en las parroquias de San Carlos y El Hospicio. En ejecución de disposiciones superiores pasó a Trinidad como Guardián del Convento Franciscano y luego retornó a la ciudad del valle para ocuparse de la parroquia de Alalay, desde donde vino a Tarija, ciudad en la cual se identificó con las necesidades y anhelos de la población.
En nuestra ciudad fue nombrado tres veces Guardián del Convento Franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles, situación desde la que irradió su sabiduría y bondad, con generosa disposición hacia quienes buscaban apoyo y orientación para fortificar su fe cristiana. Su despacho fue, además, centro de sus estudios. Los momentos de soledad y meditación los matizaba con la lectura de importantes libros en los que refugiaba su intelecto para el perfeccionamiento de su multifacética personalidad.
En el ámbito material tuvo destacada participación en la conducción de las obras de conservación de la histórica Basílica de San Francisco, centro destacado de la cristiandad tarijeña.
Hasta el final de sus días presidió la Fundación “Padre Lorenzo Calzavarinni, raíces Tarixa”, organización creada para la conservación e impulso de la cultura regional a través de diferentes trabajos.
La congoja por su muerte tuvo una dolorosa exteriorización en las exequias acompañadas apoteósicamente por un gran sector de la población que hizo patente, en forma muy sentida, dolor y sobre todo reconocimiento a esta figura que en vida supo honrar las virtudes franciscanas.