Un ejemplo para imitar

Ene 12, 2013

Aunque no estemos específicamente ocupados de ello, el agua es, después del aire, lo fundamental para la vida humana y de casi todas las especies animales y vegetales. Y como no toda el agua es potable y la que lo es se agota inexorablemente, nos llamó la atención lo que resolvieron en un condado de los Estados Unidos, que es algo poco más o menos equivalente a un municipio nuestro. Fue en el condado de Concord, en el estado de Massachusetts.

Allí, en Concord, prohibieron vender agua potable embotellada. La medida fue aprobada por las autoridades del ayuntamiento en abril del año pasado y que entró hace unos días en vigor, para comenzar el año.

Informa la noticia (y es una noticia llamativa) que se impone una multa máxima de 50 dólares a quienes violen la prohibición de comerciar con agua “sin gas y sin sabor” envasada en botellas de plástico de un litro 34 onzas o más pequeñas.

Ese mítico paraíso de las libertades y hasta de los libertinajes, Estados Unidos, está comenzando a sentir privaciones que se suponía eran sólo de los “subdesarrollados”.

Con el agua embotellada en Concord sucede que el objetivo para prohibirla y sancionar su consumo, como en los mejores tiempos de la prohibición de bebidas alcohólicas, es ayudar a reducir el número de botellas de plástico en el colmado basurero local.
La idea la impulsó un grupo de activistas locales en una campaña de tres años. La líder de la campaña es Jean Hill, una estadounidense octogenaria, quien en una entrevista con The New York Times, hace ya rato, se comprometió a trabajar sin descanso por esa causa, “porque las compañías de agua embotellada están agotando nuestros acuíferos y después vendiéndonoslos”.

Es completamente previsible que el “ejemplo” de Concord –porque es un ejemplo, y sin comillas- sea pronto imitado por otros condados allá, y ojalá que también por municipios y pueblos en Bolivia, donde la conciencia sobre un buen manejo del agua está todavía incipiente. Aquí funcionan con éxito las embotelladoras de agua de agua potable, que tienen oferta y demanda crecientes, precisamente de quienes están influenciados por costumbres gringas.

Para no ser considerados fundamentalistas ni fanáticos, admitamos que de vez en cuando los estadounidenses tienen ocurrencias que vale la pena copiar, como esta de Concord, que ojalá no tenga “derechos de autor” ni algo parecido, porque tampoco nada de raro tendría que al querer hacer lo mismo en Tarija terminemos pagándole regalías al Ayuntamiento de Concord.

Finalmente, antes de terminar, aprovechemos que nos estamos ocupando del agua para hacer notar que en ningún momento nos hemos olvidado que Tarija tiene, entre tantas cosas urgentes, importantes y pendientes, construir el sistema para tratamiento y eliminación de las aguas servidas y que para financiar eso (casi la mitad) teníamos una donación que es muy probable que a esta altura ya se haya perdido.