Tiwanaku, la relevación y origen de la simbología nacional

Escrito por  Jul 02, 2010

El investigador Guillermo Lange presentó su más reciente obra titulada “El Mensaje del Sol: Eslabón de los Andes” que relata un sinnúmero de evidencias milenarias dejadas, por ejemplo, en Tiwanaku, donde símbolos clave fueron grabados con insistencia en los monolitos, litoesculturas y cerámicas.

El autor explica que el documento es resultado de un largo y minucioso análisis de los monumentos arqueológicos de Tiwanaku y de otras culturas del mundo. Su contenido se basa en importante bibliografía, pero sobre todo en viejas leyendas de América y en la investigación de la mitología universal.

“Las páginas –señala– atesoran los resultados del estudio comparado del simbolismo arcaico que, en el pasado, se utilizó para perpetuar el conocimiento de tipo superior. Este libro innovador abre una puerta luminosa al pasado remoto de la humanidad”.

El estudio aborda aspectos sobre los enigmas de las culturas antiguas de la humanidad, bajo el influjo de la antiquísima lengua “Aymara y de la gran esfinge acuática de los Andes o sagrado Lago Titicaca”, que aún guarda en sus profundidades las ciudades antediluvianas mencionadas por los venerables y centuagenarios ancianos kipukamayus.

Antes de plantear el tema central, considera necesario señalar que previamente se tuvo que estudiar la rica mitología andina, los restos reverberantes de Tiwanaku y otras culturas de los Andes; los “fósiles tradición” de América y del mundo. También, se realizó un análisis comparativo de la Simbología Universal que antiguamente se utilizó para perpetuar el “Conocimiento Trascendental”.

“Todo eso nos permitió en primera instancia comprobar fehacientemente que en la antigüedad el conocimiento no estaba fraccionado como hoy. La ciencia no estaba divorciada de la religión, de la filosofía y del arte. Casi todas las civilizaciones del pasado se forjaron sobra la base de valores morales, espirituales y técnicos”.

Menciona que Egipto, Abisinia, México, Perú, Bolivia, India, Tibet y otros lugares, son esencialmente depósitos de antiquísimos conocimientos fundados en el psiquismo. Empero es en Tiwanaku donde estos conocimientos asumen características primordiales y arquetípicas.

Se encuentra el origen de la simbología universal, el prototipo de perfección eterna para todos los tiempos y las claves para el retorno del ser humano a su primigenio estado edénico, y ese es el tema central de la obra: la revelación de símbolos claves grabados con insistencia en los monolitos, litoesculturas, cerámicas.

Estos símbolos se relacionan con procesos psicofisiológicos voluntarios que deben producirse en el interior del ser humano como condición sine qua non (menos común) para evolucionar; es decir, para producir en el ser humano la metamorfosis psicológica hacia el estado del “Hombre Superior, del Hombre-Ángel, Hijo del Sol o Hijo del Fuego Sagrado”.

El libro está estructurado en seis partes precedidas por una visión cósmica de la ubicación de nuestro planeta y su entorno estelar. Esta sección está ilustrada por magníficas y recientes fotografías del telescopio espacial Hubble que demuestran de manera inobjetable que “más allá del universo visible, existen infinidad de sistemas galácticos y sucesivos órdenes de cosmos que forman parte de otras partes, hasta abarcar una totalidad muy difícil de imaginar.

La primera parte denominada “El lugar más sagrado del planeta” describe los escenarios telúricos más sagrados de los Andes, incluido un estudio pormenorizado del lago Titicaca. El segundo capítulo “Develando el Mensaje” realiza la interpretación de los símbolos más preponderantes de Tiwanaku y de otras culturas milenarias del mundo.

La tercera parte ofrece al lector las pruebas de la relación ideográfica Titicaca-Tiwanaku, y estudia a profundidad el arte sagrado y su simbolismo trascendental, para luego ingresar a la cuarta parte, en la que de manera complementaria y contundente se muestran las evidencias gráficas y se ofrece una explicación detallada de su significado.

El quinto capítulo corresponde al campo de la Antropogénesis, en la que se aborda aspectos desconocidos sobre remotas humanidades que otrora poblaron el mundo y que desaparecieron por efecto de cataclismos planetarios. La última parte no sólo devela el significado del “Arbol de la Vida” cuya representación está presente en todas las culturas excelsas de la antigüedad, sino que demuestra de manera irrefutable que este símbolo sagrado y arcaico tuvo su origen en la Puerta del Sol de Tiwanaku.

“En el extraordinario friso de la Puerta del Sol, están registrados los sucesos más grandes de la vida, del universo y de la humanidad. Una de las pruebas más grandes de lo afirmado es la relación inequívoca de la Puerta del Sol con el Árbol de la Vida. La forma de este símbolo milenario universal que está presente en todas las culturas de la antigüedad, y que constituye la base de los estudios de la Kábala Hebraica, encastra con la figura central de la Puerta del Sol con precisión asombrosa, cual llave mágica ensamblada con su horma. Esta es una de las grandes evidencias que demuestra el origen andino del Árbol de la Vida, y a partir de este descubrimiento, puede estudiarse las distintas regiones del Universo”.

Lange dice que son numerosas las novedades que aguardan al lector en las páginas de este libro. Temas rara vez tratados como “El Misterio de las Puertas Ciegas o Interdimensionales”, “El Secreto de los Errores Intencionales”, “Técnicas Perdidas del Pasado Andino” (Capítulo en el que se develan las técnicas,-hoy olvidadas- del amasado de las piedras y el transporte de enormes moles de roca con el, poder del sonido), “Las Serpientes Bicéfalas” o “El Simbolismo de las Danzas Folklóricas”, entre otros.