Cuando la imaginación suple la carencia de medios en Tariquía

Escrito por  ROBERTO PATIÑO / EL PAÍS EN Jul 13, 2015

Enseñar en Pampa Grande es complicado, por la falta de una fuente de energía constante. También porque se recorren grandes distancias por una senda precaria, la ausencia de medios de comunicación viales como tecnológicos condicionan las formas de educación en la comunidad más importante de la Reserva Nacional de Tariquía.

Ante esa circunstancia, los profesores que trabajan allí deben resolver con imaginación esta falta de medios que para los citadinos son indispensables.

Caminatas
Los dos días de caminata que se tardaba en llegar al lugar, ahora se ha reducido a unas cuatro horas a causa de la apertura de un camino. Si se va en vehículo particular. La nueva vía avanza a una zona tropical en una provincia que comprende los tres pisos ecológicos, altiplano valle y trópico.
Valeria Vargas Mogro, 27 años, profesora de biología de secundaria, trabaja con chicos de 11 a 18 años de edad en la unidad educativa “Godofredo Arnold Bushen”. Explica una de las características es que los cursos tienen pocos estudiantes, van desde cuarto a quinto de secundaria y el que más tiene, tercero, llega a 10.
Son tranquilos, no hablan mucho, son más introvertidos, dice Vargas de sus estudiantes, y a eso le añade las desventajas. Al no haber energía digital no se pueden contar con los elementos necesarios para mostrarles imágenes que puedan ampliar su aprendizaje, por ejemplo en biología podrían ver videos.
Si bien la unidad educativa cuenta con un panel solar, este tiene poco alcance y en días en que el panel está descargado y el cielo nublado -lo que es frecuente-, entonces no se lo puede alimentar de energía. Tampoco cuentan con los medios tecnológicos adecuados, no llegan las señales de celulares, tampoco existe el internet.
Frente a estas desventajas, Vargas apela a la imaginación y solo le resta utilizar materiales del medio ambiente. Por ejemplo, al enseñar osteología - estudio de los huesos- para comparar, pidió a los estudiantes que traigan ejemplares que conozcan y tengan. Uno de ellos le llevó el cráneo de un tigre y otro le talló una pieza en madera de un hueso que vio en un accidente. No les falta creatividad.
Los problemas por los que pasan los niños de primaria son diferentes, explica América Cazón Cárdenas, profesora de 29 años que desde hace ocho años enseña en este ciclo de la unidad educativa “Godofredo Arnold Bushen”. Al no haber caminos las cosas se complican en temporada de lluvias que coincide con el inicio de las labores escolares y si debían empezar en febrero, lo hacen cuando las aguas de los ríos bajan entre marzo y mediados de abril.
Con el material escolar pasa lo mismo, siempre llega tarde a causa de la inaccesibilidad, además que las familias son poco pudientes y no pueden pagar el costo de un libro, por ejemplo de 40 bolivianos.
Para una comunidad grande hay un poco de desinterés por la educación de sus chicos. Cuando se llama a reunión de padres de familia generalmente van las mamás, los papás no asisten. Los varones se ocupan más de sus sembradíos, cosechas, tierras, animales, y la mujer se ocupa de la casa y la escuela.
Sin embargo, se espera que el nuevo camino cambie las cosas. En una primera fase se trabajó el tramo Alisos del Carmen hasta Civingal, el año pasado se inició la segunda fase que comprende desde Civingal hasta Pampa Grande, destino final. La obra está a cargo de la Asociación Accidental San José bajo la tutela de la Empresa Molavi.
El sub gobernador de Padcaya, Rufino Choque Alarcón, detalló que se tiene un avance del 60 por ciento, al momento el tramo continúa desde el campamento del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) en San José. Y con el camino vendrá la electricidad porque ya tiene un proyecto planteado. Adelantó que su intención es invitar al presidente Evo Morales para la inauguración a fin de año. Es una inversión de 37 millones de bolivianos.

Otros beneficiados
Pero el camino no solo es esperado por los maestros, las comunidades que se beneficiarán son 12: Alisos del Carmen, la Hondura, Acherales, San José, Puesto Rueda, Pampa Grande, Volcán Blanco, San Pedro, Motoví, Chillahuata, Achiralitos y Cambarí.
Al estar alejados de los centros comerciales, los comunarios de Tariquía aprendieron a cultivar en gran parte maíz y papa sólo para el autoconsumo porque cualquier otro producto que quieran explotar se estrella con las dificultades del traslado, la única manera es a lomo de mula, lo cual no les es rentable. También existe la producción de maní y la apicultura.
Por ejemplo, la señora Rina López Villafá  junto a la Organización de Mujeres “11 de Octubre” de Pampa Grande elabora diversos productos en base a la miel, como caramelos, propóleo, y champu. Ella capacitó a las 21 personas que integran su grupo, aprendió esa actividad en Villa Montes y Padcaya. Al año se suele tener hasta tres cosechas de miel, dependiendo del clima y la floración.
Si bien sus productos se venden en la Asociación de Apicultores Reserva Tariquía (AART) -Ramón Rojas esquina Virginio Lema- es dificultoso su traslado porque deben sacarlos a lomo de burrito, cada uno de ellos lleva unos 35 kilos de miel y dependiendo de la cantidad suele necesitar entre cinco y 10 animales.
Uno de los pioneros de la apicultura en el lugar es don Pedro Romero, de 68 años, natural de Orozas y que vive en Motoví. Se inició en esta actividad en 1995 con el apoyo del Sernap  y del Fondo de Inversión Social (FIS), y por primera vez técnicos de Cochabamba le instruyeron en esta actividad.
Al principio empezó con una colmena, luego de aprender a cómo hacer una caja, producía no más de 12 kilos por cosecha y actualmente posee 24 colmenas y llega a generar hasta 650 a 700 kilos por temporada, dependiendo del año. Destacó que es un trabajo liviano, saludable, que ambos sexos pueden hacerlo. También recordó que recibió algunas distinciones por la calidad de su producto incluso uno a nivel internacional.
Pero, el proceso de construir el camino afecta a un área que corresponde mayormente a la subregión biogeográfica de bosque húmedo montañoso de Yungas o Bosque Tucumano-Boliviano.
La ruta que llega hasta antes de Potrerillos, que seguramente en su momento fue un bosque grande, ahora se encuentra atravesado por la construcción del camino que pasa por entre cedros, lapachos, quinas, tipas, barrosos, timboyes y pacarás, entre mariposas, algunas plantas con flores fragantes y el rumor del río Alisos.

un camino esperado
y necesario en tariquía
 Las profesoras
Los estudiantes de secundaria proceden de Chillahuata, Motoví, Pampa Grande, Puesto Rueda y San Pedro. Ellos se quedan en el internado de lunes a viernes. Entretanto, los profesores se hospedan en las aulas que no son utilizadas. En la foto, las profesoras Valeria Vargas y América Cazón.

 Apertura del camino
La continuidad de la construcción de la carretera en Tariquía se vio afectada por los problemas aparejados a su categoría de Reserva Nacional, además de los obstáculos legales, financieros y geográficos, porque fue difícil trepar la Cumbre, sostuvo el subgobernador de Padcaya, Rufino Choque.

 El transporte
Según Linder Sivila Mendieta, el camino va a beneficiar especialmente en el tema de salud porque toma al menos dos días de caminata sacar al paciente al lugar más próximo para tomar un automóvil que lo lleve a un centro de asistencia, además las cosas necesarias tendrán un precio más barato.