Alfonso Revollo, el ministro de la Capitalización de Gonzalo Sánchez de Lozada Alfonso Revollo, el ministro de la Capitalización de Gonzalo Sánchez de Lozada

Ministro Lupo: ¡Ni el 5% del país está en venta!

Escrito por  Javier Escóbar Salguero Dic 18, 2000

En declaraciones públicas efectuadas el 14 del presente mes a varios medios de comunicación, el ministro Lupo, a tiempo de justificar lo injustificable, decía que con el DS 25994, denominado también el decreto de la Subasta Nacional, sólo se venderá el 5% de las acciones de los bolivianos en las empresas capitalizadas, añadiendo que esta disposición ya estaba en la Ley de Pensiones promulgada en noviembre de 1996 por Gonzalo Sánchez de Lozada

      Nada más falso. En ninguno de los 69 artículos de la mencionada Ley de Pensiones se dispone la venta de una sola acción de los bolivianos en las empresas capitalizadas. En realidad, desde el momento en que se produjo la transferencia definitiva de acciones a favor de los bolivianos mayores de 21 años al 31 de diciembre de 1995, ninguna disposición legal emanada por el Poder Legislativo y/o Ejecutivo puede disponer la venta de dichas acciones, debido a que este patrimonio es privado.

      Por ello, el ministro de Hacienda José Luis Lupo miente cuando afirma públicamente que la Ley de Pensiones dispone la “venta de cuando menos el 5% del paquete accionario”. Menos aún dispone tal inconsistencia con el solo fin de saber cuánto vale el resto del paquete que se mantenga en poder de los bolivianos.

      El Decreto Supremo reglamentario de la Ley de Pensiones, al que también hace referencia el gobierno, tampoco dispone de manera expresa la venta de acciones. En efecto, el art. 107 de dicha disposición legal establece que las “AFP podrán monetizar los títulos de la cartera original del FCC a través de las modalidades siguientes:

a)   mediante su conversión en recibos de depósito,

b)   mediante colocaciones privadas. Estas colocaciones deberán estar en estricta sujeción a la legislación de los países en los cuales se realiza la operación,

c)   mediante un listado convencional en al menos una Bolsa de valores local y otra extranjera”.

¿QUE SON LOS TITULOS DE LA CARTERA ORIGINAL DEL FCC?

Los títulos valores que conforman la cartera original del FCC son, por una parte, el paquete accionario propiedad de los bolivianos en cada una de las empresas capitalizadas, y, por otra, las inversiones temporales en otros títulos valor que hizo el CITITRUST de Bahamas con los dividendos que percibieron nuestras acciones mientras duró el fideicomiso contratado por el gobierno de Sánchez de Lozada entre el 26 de mayo de 1995 y el 1 de mayo de 1997. Estos títulos valores, como lo dispone el propio Reglamento de la Ley de Pensiones, deben ser adquiridos o vendidos por las AFP, de acuerdo con las necesidades de liquidez, siguiendo las estipulaciones señaladas en el art. 107 y 227 del Reglamento a la Ley de Pensiones.

      En el caso de nuestras ACCIONES, cuyos propietarios somos precisamente nosotros –los bolivianos- sólo pueden ser vendidas siguiendo las regulaciones contenidas en el Código de Comercio, toda vez que es patrimonio privado. Esto quiere decir que mientras ninguno de los propietarios de tales títulos valor (nuestras acciones) dispongamos mediante un mecanismo idóneo y válido la venta de ese patrimonio, nadie, ni el gobierno y las AFP, puede disponer de él.

      En el caso de los otros títulos valor (aquellos adquiridos con los dividendos que percibió el CITITRUST, producto del rendimiento que nuestras acciones generaron durante el período del fideicomiso), éstos sí podrían ser vendidos siguiendo los procedimientos citados en el Reglamento de la Ley de Pensiones u otros sustitutivos.

EL VALOR DEL FCC O, EQUIVALENTEMENTE, EL VALOR DE NUESTRAS ACCIONES

      El valor del FCC es ahora, simplemente, el valor de nuestras acciones al momento de la capitalización más el valor de los dividendos acumulados en dicho FCC a tiempo de calcular el valor total de este Fondo. Todos sabemos que el valor de las acciones al momento de la capitalización de nuestras empresas estratégicas es de MIL QUINIENTOS VEINTE millones de dólares aproximadamente. No estamos apurados por conocer cuál sería el valor de nuestras acciones ahora, aunque el ministro de Hacienda muestra una ansiedad fuera de lo común para conocer este dato.

      En efecto, el art. 254 del Reglamento de la Ley de Pensiones establece que el valor del FCC será la sumatoria de los valores individuales de los activos resultantes del proceso de capitalización, de conformidad con la Ley de Capitalización, ADICIONADOS al valor de las cuotas del FCI cuando corresponda. Dice, además dicho artículo: “en tanto no se transe al menos el cinco por ciento (5%) de las acciones de las empresas públicas capitalizadas, el valor de cada una de éstas, tendrá como referente el monto determinado en el proceso de capitalización”. Y sigue: “Cuando al menos el cinco por ciento (5%) de las acciones de una empresa capitalizada sea monetizada, el nuevo precio para las acciones de este emisor, será el de colocación o cotización bursátil de las mismas”.

      Le pregunto, señor Ministro de Hacienda: ¿en cuál parte de este texto lee Ud. que las acciones de los bolivianos deban ser vendidas para saber el valor de mercado del resto del paquete accionario?  Los socios nuestros en la empresa CHACO han vendido sus acciones a otra empresa extranjera. Bien puede Ud. satisfacer su curiosidad de conocer el valor de mercado del paquete accionario de los bolivianos averiguando el monto que pagó BP por el paquete accionario de nuestro socio capitalizador y aplicar ese valor para establecer cuánto vale nuestra parte. ¿Por qué entonces quiere vender nuestras acciones para saber ese datito? Lo propio, nuestros originales socios capitalizadores de la empresa de ferrocarriles han vendido, y con jugosas ventajas, su paquete accionario, el mismo que, hasta donde sabemos, ya ha pasado por tres manos por lo menos. ¿No puede Ud., un ministro de Estado, saber en cuánto se hizo la última transacción para asignarle ese valor por acción a nuestro paquete?

NOTA: Publicado el 18 de diciembre de 2000 en el periódico El Diario de La Paz