El caudal de 3 ríos de Tarija registró un bajón histórico

Escrito por  DANIEL RIVERA M./EL PAÍS EN Nov 29, 2016

Según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), tres ríos de Tarija registraron una merma histórica  de su caudal. Esto por la escasa precipitación presentada en el departamento, especialmente en la zona alta. 

De los diez años que se hace el monitoreo, el 2016 se registraron datos críticos. El nivel del río San Juan del Oro bajó a 30 centímetros, el Tumusla disminuyó a 70  y el Pilcomayo redujo a 50. La merma se dio en  septiembre y octubre,  periodo considerado como los meses más críticos de todos los años. 

De los dos primero ríos su nivel normal era entre 6 y 7 metros, el Pilcomayo llegó a los nueve metros, pero hasta el 28 de noviembre no se superó el metro.        

De acuerdo al análisis del responsable del Senamhi, Víctor Carrillo, en este año la provincia Avilés alcanzó un déficit del 30 por ciento. Eso por  falta de precipitaciones, que contribuyó a un bajón histórico de los caudales en los últimos diez años.

El funcionario dijo que fue un descenso lento, pero auguró un ascenso de los caudales por las futuras precipitaciones.

Pero no sólo son los ríos, Carrillo también hizo notar que algunas quebradas se secaron. No tiene un dato exacto de cuántas, porque no hacen monitoreo a todos los afluentes, por el presupuesto que tienen.   

El director de la Oficina Técnica Nacional de los ríos Pilcomayo y Bermejo (OTN-PB), Pablo Canedo, aseguró que la diminución del primer afluente estuvo dentro de los parámetros normales, que es 20 a 2.000 metros cúbicos por segundo. Prácticamente  pasa de la sequía a la inundación. 

“El caudal tiene ese ciclo, por el momento se mantiene en su normalidad-dijo-. La preocupación es que el arrastre del sedimento, que es casi 100 millones de toneladas al año, pueda darnos novedades a futuro, lo mismo que pasó  en Paraguay y Argentina. El déficit hídrico provocó mortandad de la fauna.”

Según Canedo, los afluentes que aportan al Pilcomayo también están dentro de los parámetros normales. 

En cuanto a los ríos de la zona alta, el dirigente de la comunidad Obispo, Javier Chauque, manifestó que los afluentes no tienen agua  ni para medirlos. La falta del líquido elemento afectó la producción agrícola y la de ganado menor.    

“Es tiempo de lluvia pero no la tenemos en nuestra región-comentó-. El río está seco, los animales están sufriendo de agua, la gente no tiene ni para tomar. Antes todo venía a su tiempo,  muchas veces hay un leve goteo pero solo aliviana el calor. Estamos pidiendo a la Gobernación y la Alcaldía un proyecto para cavar pozos, pero lamentablemente las autoridades no miran la realidad”.  

Chauque dijo que  no hubo siembra.  La gente optó por migrar, pues la ayuda no llegó hasta ahora. En las comunidades altiplánicas sólo queda gente mayor y de la tercera edad, se quedaron para tratar sobrevivir.