Los conquistadores frustrados

Escrito por  Feb 26, 2017

Por: Ramiro Castellanos Vásquez

Resulta que desde tiempos muy remotos es costumbre en los colegios y escuelas, realizar a principio del año los acostumbrados paseos escolares al campo es decir a la zona rural para  que los alumnos se conozcan mejor, compartir el alimento junto, participar en los juegos que se pueda efectuar, y otras actividades que se puedan desarrollar.
En la ciudad de Tarija, el quinto curso secundario del colegio “San Luis de Gonzaga”, decide efectuar este paseo entre todos los compañeros, cuya edad de cada uno fluctuaba entre los 15,16 y 17 años, y elijen como lugar ideal para este cometido la localidad de Sella Cercado, la elección fue por voto mayoritario, ya que este bonito valle, además de tener en sus cosechas muchos frutales, la fama de las chapacas más bonitas del valle se encuentran localizadas en este lugar, la providencia del valle las diseño con curvas perfectas, mucha expectativa por conocerlas admirarlas y hasta poderlas tocar, la edad permitía encontrarnos en momentos de una revolución hormonal muy atrevida.

Se efectuaron todos los trámites para el viaje a esa localidad por el tiempo de dos días, logramos conseguir el transporte de un camión Ford cuatro del compañero Jaime Castillo, y logramos el cometido; una vez ahí nos recibieron en el colegio del lugar, y realizamos las actividades programadas, las primeras fueron deportivas de integración con los compañeros del lugar, en las disciplinas de vóley, basked, y futbol, terminada esta competición, se realizó el ágape social de bienvenida con los buenos singanis y vinitos del lugar, en el mismo se desarrolló música canto y baile entre los visitantes y locales, terminamos agotados del deporte y de las bebidas espirituosas y deliciosas que nos invitaron, llego la noche y con ella el sueño, al levantar al alvita era un rumoreo por la resaca de los licores, unos todavía les daba el físico para cantar algo, otros enamorados como José Retamoso y Hernán Días recitando la poesía “El día que me quieras”.
En resumen, estoy seguro de haber cometido con todas las expectativas de esa juventud, que logro saciarse de la belleza campestre, saborear los licores más exquisitos y con ganas de volver porque ninguno pudo abrazar ni enamorar a una moza chura de este valle florido.