En tributo a la ciudad de Sucre

Escrito por  Heberto Arduz Ruiz Jul 02, 2017

La hasta ahora conocida escritora de cuentos para niños Verónica Linares Perou, acaba de publicar Viaje al centro del cielo, librito destinado al mundo de los adolescentes, dado su contenido y forma. Nació en la ciudad de La Paz el año 1970. Estudió Educación Inicial en la Universidad Católica de Chile e hizo una maestría en Educación en Bogotá, Colombia. Lo importante es destacar que se dedica a enseñar a la niñez, habiendo editado en el género de cuentos: Clemencia, la vaca que quería ser blanca, Los guantes de Agustina, Matilde, la paloma verdiazul y Zacarías.

Se suele decir: para muestra basta un botón. He aquí algo de la prosa de los cuentos de Verónica. En la obrita mencionada en último término, Zacarías hace gala de una notable capacidad imaginativa, ya que el día lunes en el colegio cuenta que el fin de semana él y su familia atraparon un cocodrilo que está en su casa, el  martes manifiesta a su amiga Matilde que la Luna está en su domicilio y la tiene guardada en su armario, el miércoles refiere a otra amiga que tiene unos girasoles que cantan ópera, en suma, día tras día inventa sucesos a prueba de su febril imaginación infantil, que confiere gracia y cierta verosimilitud a los episodios. Este es un pequeño muestrario. Angeles Mastretta diría: “Sólo se mueren los que nunca pudieron hacer a otros imaginar la eternidad.”
Verónica hilvana en esta ocasión una obra sencilla, de fácil entendimiento a favor de quienes se inician en el hábito de la lectura, y lo hace mediante vivencias personales de infancia y juventud, así como relatos transmitidos por sus familiares. Un viaje vía terrestre de La Paz a Sucre, junto a abuelos, padres y hermanos del protagonista (el alter ego de la autora) sirve de excusa para la narración de experiencias recogidas al paso de los lugares de la travesía vacacional, hasta llegar a ese pedazo de cielo tan añorado por los que tienen la suerte de haber conocido tan bella y luminosa tierra de Yotala, muy próxima a la capital, sino también los turistas que admiran la ciudad de Sucre que encierra muchos tesoros en su arquitectura y en sus museos.
Sin lugar a dudas, la capital boliviana es uno de los sitios turísticos de importancia, dentro del conglomerado de zonas con que cuenta nuestro país y la variedad de paisajes, tradiciones y comidas típicas.
El personaje central, bajo la mentalidad de un muchacho actual va alternando conceptos como éstos: “de repente sentí cómo, desde mi médula espinal, unas ganas casi inaguantables de ver la tele invadieron todo mi ser. Incluso llegué a gritar: ¡Te amo Cartoon Network, por suerte existes!”. No en vano se autocalifica de fanático indiscutible de la modernidad.
No por ello, una vez de pisar suelo sucrense no deja de apreciar un instante todos los hitos de la caminata, a partir de los caserones que habitaron sus antecesores, la plaza principal y sus leones congelados en el tiempo, el parque Simón Bolívar con su arboleda y su pequeña réplica de la Torre Eiffel, el Parque Cretácico y sus dinosaurios, en fin, todo lo que existe para observar y conocer.
En relación al título de la nueva obra, Verónica apunta: “Como todos los veranos, solíamos ir en masa al pueblito de Yotala, a unos 15 km. de Sucre. Allí varias familias tenían sus fincas que databan de la época de la colonia. Y, desde entonces, se acostumbraba a ir a pasar los veranos a este lugar que, para mí, era como el cielo”.
Por lo demás, todo cuanto tiene de atractivo Sucre queda registrado en estas páginas, y casi al final del libro el personaje reconoce que los cuatro días que pasó en Sucre fueron los más maravillosos que tuvo en su vida, al punto que: “De forma increíble, y pese a que tenía intenciones de jugar con mis juegos electrónicos, no tuve tiempo de hacerlo, y ya ni volví a extrañar mis programas de la tele”; extremo saludable para toda mente juvenil, debido a la pérdida de tiempo y la vaciedad de muchas series que son verdaderos tóxicos. Los niños y jóvenes, ciertamente, pasan muchas horas volcando la mirada en sus celulares, computadoras y otros, en detrimento de la lectura y de la comunicación intrafamiliar.
Un librito muy simpático, por lo que Verónica Linares Perou tendrá, no cabe duda, mucho éxito y con seguridad en el futuro sumará nuevos trabajos a su interesante labor de escritora de literatura infantil y juvenil.

Verónica Linares Perou