Del Libro “Huellas Del Chaco” De Roberto R. Ávila Castellanos Contraofensiva

Escrito por  Roberto Ávila Castellanos Jul 02, 2017

El Paraguay con las acciones llevadas a cabo, ocupaba la gran mayoría del Chaco Boreal, habían llegado al río Parapeti y su interés se centraba en las zonas petroleras de Camiri, Ñancorainza y Villa Montes. La guerra cambiaba de objetivos para el Paraguay y el interés sobre el oro negro adquiría mayor importancia cada día.
A principios de enero el Mayor  Eulogio Ruiz cumplía sus servicios en el Comando del Destacamento de Carandaití hasta el 30 de ese mes. Por “Orden  General 1-35 en el Gran Cuartel General, el 1º de enero de 1935 fue destinado al Comando del Destacamento Carandaití”.
Por “Orden General Nº4-35 en el Gran Cuartel General, el 6 de febrero de 1935 es destinado al Comando de la Primera División de Caballería, como Jefe de Estado Mayor” recordando que aún tenía el grado de Mayor.
Durante esta batalla el Mayor Eulogio Ruiz demostró que los años transcurridos en campaña, su dominio del terreno y la organización de su tropa, le hicieron acreedor a que fuera nombrado por los que participaron en el chaco, como el verdadero héroe de Ñancorainza.

Durante la batalla la misión principal del Sector Central fue la defensa de los pozos petrolíferos de Ñancorainza y Camiri, justamente donde el cumplía las funciones de Jefe de Estado Mayor. En esa ocasión mostraría su capacidad de conducción dentro el Estado Mayor. El aprendizaje de Estado Mayor fue de autoformación en esos años de guerra. La conducción de nuestro ejército se desarrolló con jóvenes oficiales, que compensaban la falta de formación académica con la experiencia ganada en campo de batalla.
La Batalla de Ñancorainza, fue clasificada como gran acción, debido a la magnitud de la operación desarrollada, en amplio frente donde efectivamente estaba en disputa la posesión de la zona petrolífera. Esta batalla fue importante para Bolivia. La conducción del Mayor Ruiz en las funciones de Estado Mayor se aprecia en la siguiente organización: “La cordillera de Aguarague estaba vigilada por el Segundo Cuerpo boliviano. Los regimientos Lanza y Manchego en la parte Sur y al Norte el Chorolque, Jordan, Montes y Murguía, cuidando los angostos de Ururuntiga, Itiyuro y Lourdes y el Abra de Ururigua”. El 6 de febrero es atacado frontalmente el regimiento Manchego. El mismo que dejo las instalaciones de una hacienda y se desplegó alrededor del pozo petrolero. Llegaron las reservas del regimiento Chichas y Chuquisaca y un escuadrón del Castrillo y los paraguayos tuvieron que ceder el terreno y retornar a su base de Boyuibe, dejando más de 200 bajas y armamento. Las unidades bolivianas tuvieron 20 muertos, 50 heridos y 12 desaparecidos.
Al amanecer del 12 de marzo, los soldados paraguayos realizaron su segundo intento, en el sector central, atacando a los regimientos bolivianos Jordán y Montes, fracturando la línea boliviana, a lo que contraatacaron las baterías y el regimiento boliviano formó un bolsón. Uno de los batallones del regimiento paraguayo “Lomas Valentinas” se situó detrás de las líneas bolivianas, a lo que los bolivianos bombardearon la cresta. El capitán paraguayo Irineo Diaz, Comandante de “Lomas Valentinas”, con sus 2 oficiales y 84 soldados se rindieron. En el bolsón, sin poder avanzar los paraguayos, deciden abandonar el abra de Ururigua.
El general Estigarribia declara que cuando no pudo tomar Villa Montes, pensó escalar las montañas: “Al principio todo iba bien, pero luego fracasamos rotundamente, debido a la ignorancia del terreno y a la falta de entrenamiento para esa clase de guerra”.
El Mayor Eulogio Ruiz Paz es citado específicamente en la Orden Nº 2/35 del Comando central, reconociendo su aporte como jefe de Estado Mayor, del comando de la División de caballería.
Posteriormente como un premio y justo reconocimiento el Mayor Eulogio Ruiz Paz, por Orden General Nº 6-35, del 12 de abril de 1935 es ascendido a Teniente Coronel, debido a las acciones tomadas como Jefe de Estado Mayor de la Primera División de Caballería, por la brillante conducción de sus tropas en la Batalla de Ñancorainza.
Esta acción que culminó en la victoria de nuestras armas en términos generales se le atribuyó la brillante conducción del entonces Mayor Eulogio Ruiz, sin embargo, otro se llevó los galardones y Quintanilla se hizo llamar héroe de Ñancorainza. A nivel militar esta pretensión de su autonombramiento, ha generado exacerbadas críticas y la gran mayoría reconoce a Ruiz como el verdadero héroe.
Esta acción también fue objeto de una citación en campaña con estas palabras: “ Con motivo de la brillante actitud de las unidades que tomaron parte en la batalla de Ñancorainza, son citados: El My. Eulogio Ruiz, Jefe de Estado Mayor, de la División de Caballería; Capitán Román Urdininea, Comandante del Regimiento Chichas; Teniente Edmundo Nogales O., Comandante del Regimiento Manchego y Tte. Carlos Lopera, Comandante del Regimiento Chuquisaca. Las bajas del enemigo en esta acción han sido calculadas en 2.000”(Calendario Histórico Militar 1968 Santiago Pol B.).
En otras reseñas, también se resalta su actuación con la Primera División de Caballería en la acción en el Sector central; se  ganó terreno durante todo el día.
El Regimiento Warnes se lanzó al asalto a las 7 de la mañana del día 17 de abril al sur de la Picada de Cuevo, rompió la línea rival y penetró por la apertura. El Chichas avanzó hacia Boyuibe, el Chorolque hacia Cumbaruti y el Colorados hacia la bifurcación de los caminos al Norte de la quebrada de Cuevo.
La contraofensiva boliviana había culminado cuando el enemigo fue obligado a retirarse de Charagua y de las márgenes del Parapetí”.
De acuerdo al parte semanal para mayo de 1935, las unidades: Comando División, Intendencia Divisionaria, Regimientos: “Castrillo” 6 de Caballería, “Chichas” 7 de Caballería,  “Warnes” 11 de Caballería, “Loa” 4 de Infantería,  “Chorolque” 33 de Infantería, estuvieron encuadradas a la Primera División de Caballería, y en cuya división se encontraba en la conducción como Jefe de Estado Mayor el Teniente Coronel Eulogio Ruiz. El número de efectivos al 11 de mayo de 1935 era de 3884, entre oficiales y soldados.  
Para explicar el valor de Eulogio Ruiz Paz en la guerra del Chaco, presentamos un testimonio de Porfirio Diaz Machicao; quien  de acuerdo a sus párrafos describe su vivencia y sentimientos. Él estuvo combatiendo, de ahí que hace una descripción de la conducta y actuación en campo de batalla de su héroe.
“Para mí fue un signo del destino porque ese fue el brazo armado que no disparó contra mi pecho. Pero yo -soldado castigado- me enorgullecí de estar entre todos  sus héroes. Quise ser como ellos. Pero la gloria me rechazó para  mantenerme en mis límites de humildad. Pocos le dieron alcance en bravura, pocos le igualaron en sentido humano y heroico. Porque hay una verdad: más piedad guarda en el alma el más valiente. Y no hay como la guerra  para leer en las almas y en los corazones.
Él era el comandante de una caballería magistral. Su regimiento era una especie de conjunto mitológico de carandaiteños, tarijeños y kollas y actuaba allá donde estaban las nubes más cargadas. Se llama la unidad móvil. Yo lo vi, muchas veces, en esos afanes de apercollar al enemigo con una violencia y un sentimiento encendido de coraje. Parecía un General  Patton, es decir ya un predestinado. Colocaba a sus hombres en sus sitios y dejaba, con ternura paternal, la consigna de guerra. Una vez se adueñó de un cañón de acompañamiento e hizo blanco en el horizonte. Y él  - con mano propia- sin segundos, ni terceros. Primero en la orden  y  primero en su cumplimiento. Era el capitán de sí mismo. Con que impulsos lo disponía todo. En la fiebre de la batalla era jefe, soldado, estafeta, director del tránsito. ¡Ah¡ qué fiebres mi coronel!!... era la combustión que pide la gloria para iluminar todo el campo de batalla.
Yo fui humildemente - un soldado de ese soldado.
Y si le lloro hoy es porque me quedan otorgadas las lágrimas. Mi vida era  una gracia que me hizo, pobre repete que merecía el fusilamiento.    
Pero, a Dios gracias, me tocó esa calidad de jefe. Digno de toda gratitud.
Era el que ponía el corazón en medio de la centella.
El regimiento “Castrillo”, 6 de caballería inscribirá su nombre entre sus héroes tutelares. Fue un varón de guerra con alto sentido patriarcal del mando. Ejercía una extraña pedagogía de valor, esperanza y muerte. Porque era definitivo y sobrio. Una convulsionada lágrima asomaba a sus ojos en las horas de los ajustes trágicos, soldado recio. Soldado del chaco: vencedor de la naturaleza y  del hombre. Soldado para un minuto de la Historia. Historia para un minuto del hombre.
Están sus cenizas guardadas en la tierra que lo vio nacer y por ello Tarija ha de acrecentar su orgullo y varonía. Esta junto al epónimo Moto Méndez. Si, con justos derechos. Por el solo suceso de llamarse Eulogio  Ruiz.
Mi vida estuvo siempre en la conmoción heroica. No la cambio por ninguna. La guardo como un derecho que me sirve para ponerme hoy, como ayer, frente al soldado heroico. Y hoy para decirle:
Hombre de guerra: dios no te negará nunca los dones de la santa paz.”
Cuanta sabiduría brota de las almas nobles que saber reconocer la grandeza del hombre. El relato realmente es conmovedor porque el comandante Eulogio Ruiz Paz, no sólo era jefe, sino más bien padre y amigo a la vez. Sufría con lágrimas ante la tragedia y era un temerario en el combate. Muy pocos son los superiores que se consideran soldados y actúan como tales. Ésos son los mejores jefes, porque saben lo que cuesta cumplir una orden, peor aún en guerra cuando todos están en apronte de matar o morir.