VIII. Sobre la “voluntaria” anexión de Tarija a Bolivia (II PARTE)

Escrito por  “TARIJA... APUNTES HISTÓRICOS” de JESÚS MIGUEL MOLINA GARECA Sep 24, 2017

Si bien dijimos que el telón para la primera escena de la “voluntaria” anexión de Tarija a Bolivia, cae con la decisión de Simón Bolívar de entregar este territorio a los delegados de la Legación Argentina ante él, Alvear y Díaz Vélez, no menos correcto y oportuno es indicar que con fecha anterior a esa decisión (nov. 17 de 1825), se suceden hechos que demuestran la voluntad de Tarija por pertenecer a las Provincias del Río del Plata.

La primera de esas acciones tiene que ver con la actuación hecha por Bernardo Trigo y sus “nuevos patriotas”, el 14 de agosto de 1825. En dicha fecha se reunió a los electores de Tarija con la finalidad de elegir a los diputados de Tarija para su traslado a Salta, sin embargo una vez realizada la reunión Trigo y compañía deciden que quienes resultasen electos marcharían a La Plata, al congreso altoperuano y no a Salta. De esta acción, como de otras anotadas, no existe destacada mención en ninguno de nuestros historiadores clásicos.
Recapitulando algunos de esos hechos se tiene que en fecha 27 de agosto de 1825, Tarija elige finalmente a sus diputados para el congreso del Río de la Plata, dicha elección recae en José Mariano Ruyloba y Joaquín Tejerina, siendo también designado para presentarse ante la Junta Provisional en Salta Mariano Antonio Echazú. (1) Esta acción, casualmente se produce un año antes de lo que se vino a denominar la “solemne reincorporación al Alto Perú” o la “página más honrosa de Tarija”, como vinieron a llamar en coro varios de los historiadores republicanos de Tarija. Dos días después de la fecha anteriormente anotada la municipalidad de Tarija, con firma de las mismas personas que decidieron la anexión de Tarija a Bolivia un año después, informaban al General Álvarez de Arenales, Gobernador de Salta, que se había producido la elección de los diputados y existía entera obediencia a esa gobernación.
No suficiente esto, el 4 de septiembre del mismo año (1825), el Cabildo de Tarija declara “nulas de ningún valor ni efecto las Actas en que se declaró este dicho Departamento unido a los del Alto Perú por un acto informal o por un efecto de un exaltado patriotismo, o de placer que cavio en este Pueblo la destrucción del Exercito opresor en la memorable Jornada de Ayacucho y que a esto contribuyó el haberse apersonado en esta Villa el Señor Coronel Don Francisco O’conor sin manifestarnos credenciales, ni órdenes superiores que dispongan acerca de la suerte de este País” (2)
En este mismo documento, se escribe algo que ilustra la talla de nuestros líderes de entonces pues estos dicen “declaramos, sin apremio ni coacción alguna, de nuestra libre y espontánea voluntad el aprobar como aprobamos todo lo practicado acerca del obedesimiento de este territorio á su Capital de Salta para que en todo tiempo sea subsistente, firme y validero” (3) También se escribe sobre la buena fé y la inocencia sorprendida por “informes siniestros”. Quienes redactan y firman este documento son los mismos que un año más tarde redactarían documento similar pero en sentido contrario.
Ahora, existen teorías que señalan que la anterior resolución se justifica por el hecho que en aquel momento estaba en Tarija el General Alvarez de Arenales, Gobernador de Salta; en ese caso y con la misma legitimidad podríamos afirmar aquí, aventuradamente, que Tarija se decide por Bolivia por la presencia de O’Connor y su ejército; con ello esta investigación pondría su punto final, pero el telón caería muy pronto y no nos permitiría conocer actuaciones exquisitas de líderes tarijeños de aquél tiempo.
Se debe recordar que la presencia de Álvarez de Arenales en Tarija no es más que para dictar una serie de resoluciones, reordenamiento del aparato administrativo así como la conformación de los escuadrones de milicias y una mejor disposición de la administración económica.
Una de las actividades que también suceden con la presencia del Gobernador salteño es la proposición de una terna para elegir al teniente gobernador tarijeño. Entre los postulados están B. Trigo; M. Leaplaza, J. María Aguirre, J. Clemente Caso, Mariano Gordaliza y otros más que como se verá jugaron rol trascendental en el silogismo tarijeño. (4)
Resumiendo hasta aquí se puede apreciar que existen varios hechos históricos en el periodo previo a la decisión de Bolívar para la entrega de Tarija. Como se puede apreciar también, estos hechos han sido casi olvidados en su integridad en los textos clásicos de historia tarijeños, y es que tal vez los documentos no estaban al alcance de su conocimiento, pues si fuera otro motivo, no sería justificable una omisión así.
Volviendo a nuestro tema. Tal cadena de acciones no podría dejar de preocupar a quienes ­en la capital de la recién fundada república de Bolivia­ estaban interesados en que Tarija forme parte del Alto Perú, de esta manera se decide la marcha de una guarnición de 600 hombres desde Tupiza a Tarija. En esta acción el Coronel O’Connor tiene su versión, “Llegó el mes de Julio y empezó a enfermar mi tropa en Tupiza, por la crudeza del invierno. Di parte de esta novedad al General Sucre y le propuse llevar la Legión Peruana a Tarija para cambiar temperamento. El General aprobó mi propuesta, pero me dijo: que era necesario el permiso del Libertador”(5) Esta versión es contraria a las afirmaciones de Bolívar en las conferencias sostenidas con la Legación Argentina cuando enfáticamente indica sobre la ocupación de Tarija: “repuso el Libertador que ­Tarija­ se había ocupado por su orden, que el General Arenales se havia manejado con suma imprudencia y muy pocos conocimientos, que el Gran Mariscal de Ayacucho no quiso decidir sobre este asunto cuando fue requerido por Arenales, reservándole a su Excelencia que Arenales a su regreso a Salta se adelantó a nombrar allí Teniente Gobernador que últimamente los habitantes de Tarija habían implorado la protección del Egercito Libertador, y que últimamente se havia venido el General Arenales a Tarija a hacer partido, y resolver aquello y que entonces havia resuelto mandar un Batallón.” (6)
Esto comprueba dos aspectos a cual más interesantes, el primero la versión de “cambiar temperamento”, dada por O’Connor, es falaz, pues Bolívar argumenta otros hechos para la ocupación de Tarija. El segundo aspecto tiene que ver con la poca información que tenía Bolívar sobre Tarija, pues da por supuesto que el gobernador o teniente gobernador de Tarija fue inicialmente posesionado por autoridad de su ejército cuando harto demostrado está que la primera autoridad tarijeña, José Felipe Echazú es elegido por los mismos tarijeños, sin intervención de autoridad argentina, el 14 de marzo de 1825 (7)
Un tercer elemento que podría ser colegido es que los mismos vecinos que aceptan declarar “nulas” las actas que señalan la agregación de Tarija al Alto Perú, son los mismos que “imploran protección del Egercito Libertador de Bolívar.x
Demostrado lo anterior queda por comprobar nuestro postulado.
Para el Mariscal Sucre, verdadero instigador y defensor para que Tarija pertenezca al Alto Perú, ésta no podía pertenecer a la Argentina por tres fundamentales razones: la militar, su cercanía a La Plata y Potosí; la económica, Tarija era considerado como el granero del Perú; y finalmente “la voluntad de los habitantes de Tarija, era desidída á unirse al Alto Perú” (8)
más a pesar de esas razones Bolívar ordena la entrega de Tarija a la Legación Argentina, esta Legación compuesta por Carlos Alvear y Miguel Diaz vélez comprende que para disipar cualquier inquietud en Bolívar por la inmediata entrega de Tarija a Álvarez de Arenales, indican: “que su Excelencia ­Bolivar­ quedaría satisfecho sí se mandaba a tomar posesión de aquel pueblo á una persona que estuviese libre de las impresiones que producen los partidos” (9), de esta forma nombran para tomar posesión de Tarija a Ciriaco Díaz Velez, familiar de Miguel Díaz Velez, que cumplía las funciones de Edecan de la Legación Argentina, este hecho se produce el 17 de noviembre de 1825.
He aquí un elemento utilizado por los tarijeños de 1826 para crear su propio silogismo.
Las ironías de la historia crean escenas que difícilmente pueda relatarlas el más creativo autor, pues mientras lo anterior se acordaba entre Bolívar y los delegados del Río de la Plata, Alvarez de Arenales desde Salta creía de urgencia nombrar a su vez a su representante en Tarija, esto sucedió el 15 de octubre 1825 y el nombramiento recayó en Mariano Gordaliza quien se trasladó a Tarija para asumir el mando.
Una vez llegado a Tarija se encontró con la otra autoridad nombrada por los Delegados Alvear y Díaz Velez, quien al conocer el nombramiento de Mariano Gordaliza resistió la entrega del mando de Tarija y aquí comienza ­sino fuera por lo trágico de las circunstancias­ un sainete sabroso e histórico.
Bernardo Trigo Pacheco en las Tejas de mi Techo indica: “Mariano Gordalíza se presentó para recibir el mando de Tarija; pero desgraciadamente el oficial Díaz Velez se había unido con los mismos que antes habían solicitado la incorporación de aquel territorio a la república de Bolivia; y no insistiendo ya al menos directamente en que se llevase adelante la incorporación del territorio a aquella República, se contrajeron exclusivamente no diré a solicitar, sino a resolver por sí y ante sí, que el territorio de Tarija no debía depender de Salta, sino en constituirse en una Provincia independiente” (10)
A su vez Álvarez de Arenales dice: “Después que las intrigas del coronel Francisco O’Connor de que el informe al señor Ministro de la Legación por los documentos que acompañaron a la comunicación de este gobierno de 23 de Marzo último, han puesto en claro hasta donde se extienden las tramas secretas de los cuatro díscolos que han seducido al ayudante Díaz Vélez para hacerle tomar una parte tan activa en la independencia de aquel territorio” (11)
Por su parte O’Connor señala que él en su viaje a la Argentina (Mar. ­ May. 1826) supo de la “rivalidad” entre Díaz Vélez y Gordaliza “este hecho influyó mucho en la separación de la República Argentina, y su incorporación al Alto Perú” (12)
La figura que se construye es fundamental para alcanzar el objetivo de los que propugnaban la agregación o anexión de Tarija al Alto Perú:
1) Ganaron a su favor al Delegado (Ciriaco Díaz) enviado por los Plenipotenciarios que acordaron con Bolívar la permanencia de Tarija en las Provincias del Río de la Plata
2) Lograron que este Delegado (Ciriaco Díaz) se convenza de ser el nuevo Jefe Político y militar de Tarija si apoyaba la “aspiración local” ­que en realidad era grupal­ de separar a Tarija de Salta y no entregar el poder a Mariano Gordaliza, enviado por el Jefe político y militar de la provincia de Salta, Álvarez de Arenales
3) Una vez alcanzado el objetivo que fue la separación de Salta utilizando para ello las desinteligencias entre Díaz Vélez y Gordaliza, decidieron por sí agregarse o anexarse al Alto Perú justificando la inestabilidad en que habían caído producto de los dirigentes argentinos.
De esta manera entre octubre de 1825 y febrero de 1826 las intrigas, inquinas, aspiraciones personales, agravios, amenazas, anécdotas y demás llevan a que el 4 de febrero de 1826, los mismos que negociaron con Sucre, con O’Connor, con Álvarez de Arenales, con Díaz Vélez y con Gordaliza, voten por alcanzar su solo objetivo que fue la separación de Tarija de la gobernación de Salta, refrendando este hecho insólito el 26 de agosto del mismo año cuando ese mismo grupo vota la incorporación de Tarija al Alto Perú y aquí es necesario graficar un breve panorama de esta escena última.
Bernardo Trigo, ganó por diversos métodos a su favor a uno de los pocos caudillos que quedaban del proceso independizador: E. Méndez, quien ­en su buena fe, no podemos creer otra cosa­ renegó de su anterior decisión para que Tarija se mantenga unida a las Provincias del Río de la Plata e impulsó junto a sus montoneros la decisión de su “compadre” B. Trigo.
Esta protagónica presencia de E. Méndez, junto a su escuadrón y los seguidores de Trigo, ejercieron presión para que los pocos que se mantenían en la postura original de una Tarija unida al Río de la Plata sean asediados y escondan su decisión o la cambien ante el nuevo escenario de presión.
Consiguientemente esta presión alcanza su lógico objetivo que es el denominado “manifiesto del colegio electoral de Tarija”, con fecha 17 de octubre de 1826, año donde se escribe entre otros artificios aquello de “no existir en el mapa”.
Para cerrar otro hecho singular.
Al revisar los nombres de quiénes firman ese manifiesto electoral, uno se encuentra con los mismos nombres de las mismas personas que venían firmando documentos similares desde dos años atrás a esa fecha.
Lo voluntario nunca existió más que para “cuatro díscolos” y la decisión nunca fue soberana, aspecto que arguyen algunos justificando que la decisión ­de Tarija como parte del Alto Perú­ se tomó en un “cabildo abierto”. Aquí lo legítimo del tema, pero para desnudar esa “legitimidad”, no habría que indagar mucho para determinar quiénes conformaban ese cabildo abierto y por qué decidieron así. ..

Textos de Referencia y Guía
1) Historia de Tarija (Corpus Documental)/ Dir. Cristina Minutolo/Tomo III/Imp. U. A. J. Misael Saracho/Tarija/ 1987/ P.166/ Doc. 347.
2) Historia de Tarija (Corpus Documental): Obr. Cit. P. 175/Doc. 355.
3) Historia de Tarija (Corpus Documental): Obr. Cit. P. 176/Doc. 355.
4) Historia de Tarija (Corpus Documental): Obr. Cit. P. 192/Doc. 366.
5) Burdett Francisco/Recuerdos/Edit. Don Bosco/La Paz/ 1972/P. 121.
6) Historia de Tarija (Corpus Documental): Obr. Cit. P. 223/Doc. 383.
7) Historia de Tarija (Corpus Documental): Obr. Cit. P. 362/Doc. 185.
8) Historia de Tarija (Corpus Documental): Obr. Cit. P. 279/Doc. 420.
9) Historia de Tarija (corpus Documental): Obr. Cit. P. 268/Doc. 415.
10) Según cita TRIGO P. Bernardo en/Las Tejas de Mi Techo/s/e/Tarija/abril 1934/P. 55.
11) Historia de Tarija (Corpus Documental): Obr. Cit. P. 288/Doc. 425( abr.6, 1826).
12) Burdett Francisco/Recuerdos/Edit. Don Bosco/ La Paz/ 1972/p. 134.