Libros de la Biblia: ISAÍAS

Escrito por  Janeth Mendieta León Sep 24, 2017

Los Profetas
Los profetas eran puestos por Dios para comunicar a los hombres su voluntad, advertencias de juicio a causa de sus pecados (Dt. 18:18,19).

Isaías
Autor: Isaías
Nombre: “Jehová ha salvado”
Fecha: 793 – 681 a.C.
Tema: Salvación
Lugar: Judá

Isaías, hijo de Amoz (2R 19:2), profeta de Judá bajo los reinos de Uzaías, Jotam, Acaz, Ezequías. En el año de la muerte del rey Uzías en el reinado de Jotam a los 20 años, Isaías recibe una visión en la que se ve a sí mismo en la presencia de Dios, donde le dice que vaya a los de Judá y los llame al arrepentimiento, porque sus obras han sido contra Jehová. Dios advierte a Isaías que el pueblo no lo escuchará; Isaías pregunta por cuánto tiempo desobedecerán, Dios le contesta: “Hasta que las ciudades estén desoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto; hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra” (6:12). Pero Dios también habla de una restauración para los que no se apartaron de Él (4:2-6).
El conflicto contra los asirios comienza en el reinado de Jotam y sigue en el reinado de Acaz. Israel y Siria, para librarse del imperio Asirio piden ayuda a Judá, pero Acaz –rey de Judá- se niega a participar de esa alianza. Israel y Siria se vuelven contra Judá para forzar la ayuda de ellos.
Isaías dice a Acaz que se mantenga al margen y que confíe en Dios, pero Acaz no obedece y pide ayuda a Asiria. En el 732 a.C. los asirios conquistan Siria y luego destruyen Israel (8:1-10). Judá paga caro por su alianza con Asiria: los judíos pierden libertad y deben pagar tributos anuales a Asiria.
En 9:2-7 Isaías profetiza acerca de un Salvador. Más adelante profetiza contra varias naciones: Asiria, Moab, Edom, Arabia, Tiro.
Acaz, rey de Judá, hijo de Jotam, reinó 16 años desde 734 a.C. (2R 16:1); idólatra y apartado de Dios, fue aborrecido por sus súbditos, quienes le negaron sepultura entre los reyes de Israel.
En el reinado de Ezequías, Babilonia, una nación que emerge, se volverá poderosa y se convertirá en un imperio impío y brutal que arrasará con Jerusalén en el 568 a.C. Los judíos sobrevivientes lamentarán sus pecados, pero criticarán a Dios por castigarlos con una nación que es aún más pecadora. Isaías les dice que Babilonia enfrentará su propio día del juicio y que la devastación será tanta, que “Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni levantará allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí majada;” (13:20).
Los capítulos siguientes hasta el 39 son de advertencia acerca de la caída de Judá y las naciones vecinas.
El libro de Isaías es un libro con carácter mesiánico: a partir del capítulo 40 el pueblo de Dios puede contar con la promesa que Dios los restaurará y los liberará. Una de las profecías de Isaías habla de un siervo: “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados (…) Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (53:5,7).
Isaías predice que al final Israel se arrepentirá y su gloria será restaurada (está hablando del Apocalipsis).
En los primeros 39 capítulos, Isaías resalta la santidad y justicia de Dios, y los 27 capítulos restantes representan la gloria, compasión y gracia de Dios. Nosotros podemos arrepentirnos de nuestros pecados y aceptar el sacrificio de Cristo en la cruz para salvarnos y así formar parte de la eterna familia de Dios.