Del Libro. “Presencia de la Compañía de Jesus en Tarija Su acción y su consecuencia”

Escrito por  Jesus Migel Molina Viaña Oct 08, 2017

I.- LA COMPAÑIA DE JESÚS Y SU INGRESO EN LA COLONIA
La Orden fue fundada por Ignacio de Loyola el año 1534 y fue aprobada por el Papa Paulo III el 27 de septiembre de 1540. Desde entonces los Jesuitas fueron considerados el ejército privado del papado, tal hecho es parte de la fórmula de juramento que hicieron los P. fundadores:
“Yo, N.N., hago profesión y prometo [ ...] pobreza, castidad y obediencia perpetua; y conforme a dicha obediencias, una especial dedicación a las instrucción de los niños.
Prometo además especial obediencia al Sumo Pontífice para cualquier misión a que se me envíe, según se expresa en los Documentos Pontificios y Constituciones.” 1

Con respecto a su llegada al continente americano: “El P. General Francisco de Borja, en respuesta a la petición del Rey Felipe II, en octubre de 1566 aceptó enviar jesuitas al Virreinato del Perú. La fundación de la primera casa, el Colegio San Pablo de Lima, se efectuó en 1568.”2
De ese año 1568 hasta la llegada de los primeros jesuitas a Tarija pasaron 39 años pues como señala el P. Lozano3 “la entrada de los Padres Ortega y Villarnao [fue] el año 1607 y su salida el de 1609”, esa entrada al Chaco, se realiza por Tarija.
Este ingreso supuso un reconocimiento de habitantes, tierras, costumbres, cultura, economía, idioma e historia de ese espacio territorial que abordarían en un plazo menor a la centuria, luego de ese su primer contacto.
Pero los esfuerzos no eran menores por ingresar a las tierras del Chaco, desde el Paraguay, desde Córdoba, Tucumán, Jujuy, Salta, etc. En pocas de esas acciones la providencia ayudó a los misioneros porque la resistencia que oponían los naturales del Chaco llevó en muchas ocasiones a que se desistiese de ingresar y evangelizar, trasladando sus esfuerzos a otras regiones que no tenían tanta complejidad y resistencia.
Sin embargo tenía que ser por Tarija el ingreso más exitoso que tuvieron los P. Jesuitas, como luego confirmarían los mismos religiosos.
II.- TARIJA Y LA COMPAÑÍA DE JESÚS
“Años había que deseaba esta Provincia (del Paraguay) tener Colegio en la Villa de Tarixa en el Corregimiento de los Chichas, por ser escala para poder emprender con más seguridad la conversión del Chaco, de que es puerta el País de los Chiriguanás, por cuya conversión deseaban dar principio”4, afirma el P. Lozano en su obra emblemática.
Bueno -sin embargo- es recordar que previo a la llegada oficial y legal de los jesuitas a Tarija, la situación sostenida entre la población española asentada en varias ciudades que lindaban con el Chaco y los pueblos indígenas del Chaco no era la más cordial. Motivados en argumentos de mayor seguridad o de represalia las fuerzas tarijeñas en conjunto con fuerzas de otras capitales ingresaron al Chaco con el fin de reprimir las acciones de los indígenas, siendo las más notorias por su acción violenta, las incursiones de 1671 y de 1685, cuando en conjunto con fuerzas de Tucumán, de Santa Cruz y de la misma ciudad de Charcas, los tercios españoles establecidos en Tarija entraron a castigar a la población que resistía al nuevo poder colonial ya en lo político, ya en lo religioso.
En esas incursiones la muerte, la desolación primaban. De ahí que la memoria indígena con respecto a esos hechos y a quienes intervenían en los mismos era de terror, consideraban a los españoles en su rol de esclavistas y a los Padres de cualquiera de las órdenes, la vanguardia de ese sistema de esclavización. Por ello el temor y la resistencia a unos y otros.
Siendo este el precedente, la llegada de los Jesuitas a Tarija para realizar ese ingreso en fin de alcanzar el evangelio a esos pueblos tenía más posibilidades de martirio y fracaso que de éxito.
“De tal manera el Colegio de Tarija creado por los jesuitas, surgió para convertirse en el enclave estratégico que posibilitaría ampliar la frontera evangelizadora y llegar a los chiriguanos y otras naciones de la región. Aparece a fines del siglo XVII cuando la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay tenía a su cargo 8 colegios y 22 reducciones donde se distribuían 210 sujetos de la Orden.”5
Y eso fue así. Sin el Colegio de Tarija la constitución de las Misiones en Chiquitos y en el mismo Chaco Boreal tendría un plazo más largo en el tiempo o tal vez no se hubiesen materializado.
El P. Diego Ruiz llegado de Salta hace misión en Tarija el año 1686, entabla conversaciones con los pobladores de la villa a la vez que recibe y expresa la voluntad de establecerse en Tarija. Son -sin embargo- dos las personas que más avivan la intención por la llegada de los Jesuitas a Tarija: Don Juan José Campero de Herrera y su esposa Juana Clemencia Bernárdez de Ovando quienes estuvieron entre los que hicieron las gestiones ante el Arzobispado de Charcas, la Audiencia de Charcas, así como ante el gobernador de Tucumán y el Provincial en el Paraguay para que la llegada de los Jesuitas fuese un hecho. De tal manera que 4 años dura esa gestión comprometiéndose los esposos Campero Bernárdez a sostener a la orden en sus inicios y cuánto esta solicitase para su acción.
Esas gestiones lograron que el Arzobispo de Charcas solicitase al Rey la autorización para la fundación del Colegio de los Jesuitas en Tarija, parte de esa solicitud señala: “Señoría conveniencia espiritual [dice] y aún temporal que se experimenta en todos los pueblos donde asisten los Religiosos de la Sagrada Compañía de Jesús es tan conocida y notoria para todo género de gentes, (...) Y siendo imposible poder entrar por aquella jurisdicción, (...) es preciso recurrir a la entrada segura, a donde haya el resguardo de amigos y ella sólo la hay por la parte de la Villa de Tarixa (...) Fundamentos todos que me precisan a rogar a V. Magestad, como lo hago, se digne de concederles la Licencia que piden para fundar en aquella Villa y nos haga a todos este bien (...)Plata y Marzo 3 de 16906”
Esta solicitud es resultado de ¡as previas gestiones realizadas por Campero ante los PP Jesuitas de Córdoba quienes seguros que su pedido de Licencia para fundar un Colegio en Tarija no sería rechazada salen de Córdoba en octubre de 1689 rumbo a Tarija.
Es en Jujuy donde se encontrarían los PP fundadores de la orden y su benefactor Juan José Campero - quien luego sería el primer Marques de Tojo7- y en el acto se hizo la escritura de donación de dos solares en la plaza mayor de Tarija y dos propiedades o “estancias”8 para la mantención del colegio fundado.
Dicho documento señala; “En virtud del poder que tengo de doña Juana Clemencia Bernárdez de Ovando, mi mujer, renunciando como expresamente renuncio por ella y por mí la ley de mancomunidad por cuando habiendo llegado a esta ciudad de Jujuy el Reverendo Padre Tomás Donvidas, religioso de la Compañía de Jesús, con órdenes y patentes del Reverendo Padre Gregorio Orozco, provincial actual de esta provincia, asistido de otros religiosos de la misma Compañía a fundar el Colegio de la Villa de San Bernardo de Tarija en cuyo efecto se halla próximo a pasar a dicha villa y de ella hará escala a la comunión de los indios chiriguanos fronterizos y de la jurisdicción de la provincia de los chichas del distrito de las Charcas se dedica la fundación del colegio de la Compañía de Jesús de dicha villa de Tarija a la provincia del Paraguay, y porque se conseguía dicha fundación será de mucha gloria de Dios y su santo servicio y de su Madre gentiacomo (sic). Se halla experimentado en las demás fundaciones de los colegios en estas provincias por la conservación, cuidado y santo celo en gracia y provecho de las almas, consuelo espiritual y continua doctrina en que se halla empleada esta devota religión en cualquiera de sus asistencias en la enseñanza no sólo de la juventud española, sino en la conversión de los naturales más retirados a este bien común que son los infieles comunicándoles en conocimiento del culto divino por medio de la doctrina cristiana, buscando para ello todos los medios más urgentes que se necesitan al granjeo y cariño de sus voluntades a que se aplican sus continuas ejercitaciones y porque siendo en mi estimación y de la dicha mi mujer este el más glorioso empleo, deseamos con vivos deseos desde años pasados el que se consiga obra tan del servicio de ambas majestades debajo de dicha mancomunidad, y en aquella vía y forma que de derecho lugar haya o tenga por m y por la dicha mi mujer, que haremos gracia y donación irrevocable, las que el derecho llama intervivos de la fundación de dicho colegio de la Compañía de Jesús en dicha villa de Tarija, y para ello, y en su nombre dicho Reverendo Padre Tomás Donvidas, fundador de dicho colegio, es a la vez primeramente de dos solares en la plaza de dicha villa.
Asimismo hago donación de las tierras nombradas Señor San Juan y San Jerónimo, en la jurisdicción de dicha villa. Ytem de los frutos que tocan de parte y lo están adjudicados a la dicha Juana Clemencia Bernárdez de cuando mi mujer en la legítima de la angostura jurisdicción de dicha villa do Tarija en la porción correspondiente a los diecinueve mil pesos que se señalasen en dichas haciendas que vendrán a ser siete u ocho mil pesos cada año, que esta renta corra por espacio de ocho años por juzgar ser esto lo suficiente para dicha fundación y con misión de infieles.”9
La escritura señala como receptor de esos bienes al P. Tomás Donvidas, quien en compañía de los PP. Antonio Ibañez, José de Arce, Juan Bautista de Zea, Francisco Bazán y el hermano Melchor Martínez como Procurador de la Misión fueron los fundadores de la Compañía de Jesús en Tarija.10
El ingreso de los Padres a Tarija fue el 4 de Marzo de 1690, fecha que puede considerarse como oficial de la presencia de la Compañía de Jesús en Tarija.
Antes de la llegada del. P. T. Don- vidas y sus compañeros a Tarija, los jesuitas hicieron esfuerzos por ingresar a evangelizar las comunidades del Chaco, además de las mencionadas incursiones de los PP. Ortega y Villanao, hubo esfuerzos desde 1587 cuando se funda la Residencia en Santa Cruz, participando en las mismas los PP. Samaniego y Barace, aunque sin el éxito esperado.
Debe recordarse que previa a la llegada de los Jesuitas a Tarija, existían ya cuatro órdenes religiosas en la villa: Santo Domingo, San Francisco, San Agustín y San Juan de Dios.
Según las Cartas Anuas que los PP., en Tarija enviaban a sus superiores informando sus actividades señalan que las primeras acciones estuvieron dirigidas a organizar una escuela de enseñanza de letras y escritura para la niñez, además de un primera misión evangélica realizada en el Valle de la Concepción.11
Pero su objetivo eran las poblaciones establecidas en los Llanos de Manso o el Chaco. De ahí que no pasó más un mes y los Padres José Arce y Francisco Bazán partieron en misión acompañados del Maestre de Campo Diego Pórcel de Pineda e hijo. Para este suceso influyó notablemente la llegada del Cacique Chuacari de los indígenas del lado del Pilcomayo y el cacique Marata de un grupo de naturales del lado del río Bermejo y es por ahí por donde comenzaron su tarea apostólica no siendo positiva por la desconfianza que los naturales del río Bermejo mostraban para con los Padres, pues tenían crecida convicción que los Padres nada más eran el primer eslabón del sistema esclavista que los españoles establecieron a través de las encomiendas para reunir a todos los indígenas bajo el rostro de la fe, pero cuya verdadera la intención era esclavizarlos en bien del sistema colonial.
Un hecho particular que distinguió el proceso evangélico jesuita, con respecto a otras órdenes es que los primeros utilizaron diferentes estrategias para alcanzar su fin y entre ellas la educación musical y la construcción de instrumentos musicales, a esta herramienta la denominaron: applicatio sensuum.12 Sobre este particular-la música en las misiones y su uso por parte de los jesuitas- existen una valiosa información contextual a partir de la tesis doctoral de jorquera Opazo13 y otros que se anotan a lo largo de este trabajo
Para este fin el P. Arce, fundador del colegio en Tarija, fue acompañado desde las misiones en el Paraguay por indígenas que habían sido evangelizados bajo esta modalidad y que interpretaban sus instrumentos y cantaban en guaraní, lo que hizo que los indígenas que llegaron del lado del Pilcomayo quedasen sorprendidos por el modo -la música- y el uso de su lengua -los guaranís del Paraguay.
En la incursión por el río Bermejo no se alcanzó lo que esperaban e hicieron su ingreso por el lado del río Pilcomayo, yendo hacia allá tan solo el P. Arce, pues el P. Bazán volvió a Tarija, enviándose en su reemplazo al P. Valdeolivos14.
Esa terquedad que raya en la obsesión hizo que los Padres Arce y Valdeolivos intentasen una vez más su prédica entre los indígenas del río Bermejo, siendo esta segunda incursión realizada el mes de mayo llegando a brindar sus servicios con mejor suerte que en su primer intento pero no siendo lo que esperaban tomaron por el valle de Salinas, siempre acompañados por Diego de Pineda e hijo, la ruta al río Pilcomayo.
El mes de junio de aquel 1690 encuentra a los Padres jesuitas en Chimeo y Cururuti donde conocen a los caciques de dicha población Mbaruca y Campanea, quienes se encontraban en esos momentos en conflictos con los Tobas que eran aliados del pueblo enemigo de ellos; siendo esta oportunidad propicia, los Padres dieron su interés en tratar de establecer las paces entre los pueblos en conflicto. Esta acción además de política era estratégica, porque atraía sobre sus personas la capacidad de resolver un conflicto por la vía de la paz y creaba un ambiente adecuado a recibir a los Padres y su mensaje de fe.
La acción tomaba por los Padres fue volver a Tarija y buscar respaldo en una tropa militar que les acompañase pues los indígenas respetaban más que el símbolo de la cruz, el poder de las armas. De esta manera en Tarija solicitaron les acompañase tropa militar que con este trámite cumplido lograron retornar hacia los pueblos en conflicto y llegaron a tierras del cacique jataberi, que era una de las partes en conflicto y en su pueblo y con la presencia del cacique Campanea se logró la paz, aspecto por demás saludable para los objetivos de los Padres en el Chaco.
No deteniéndose los Padres mucho tiempo luego de lograda la paz entre los pueblos en guerra aprovecharon el clima creado para conocer el terreno y todo el mes de agosto y septiembre de 1690 recorrieron el Chaco desde Chimeo, Guacaya, río Guapay, Charagua y de ahí al mes de octubre llegan a Santa Cruz de la Sierra.
Un hecho por demás importante en el éxito inicial que tuvieron los jesuitas en la expansión de la fe, es que establecidos transitoriamente en el río Guapay la hermana del cacique
Tambacurá vino e imploró a los Padres intermediasen por la vida de su hermano, el cacique de esas parcialidades, pues el Gobernador de Santa Cruz le hizo arrestar acusándole varios delitos y que en el arresto corría suerte su vida. Los Padres vieron en este hecho una oportunidad doble: el salvar la vida a una persona y convencer con ese gesto a la población del cacique mencionado en su objetivo de buscar la fe cristiana.
El 23 de octubre15 de 1690 ingresaron a Santa Cruz los Padres Arce y Zea del colegio de Tarija. Su actividad allá es ardua así como su intervención exitosa a favor del cacique Tambacurá, otro acápite son las propuestas recibidas de parte del vecindario que pedía se quedasen y extendiesen su afán evangélico a los pueblos de los Chiquitos.
Toda esta carga de solicitudes, como el resultado de sus acciones debían ser informadas a su Superior en el Colegio de Tarija. Por ello los Padres Arce y Zea vuelven sobre sus pasos para Tarija y ahí les dan otras órdenes para distintas misiones. De ahí que este primer tiempo de su estadía los jesuitas se dedican a conocer el territorio, las poblaciones y las lenguas, para luego de ello, al año siguiente comenzar con las Reducciones, acción en la que también tendría un gran rol el Padre José de Arce.
El 31 de julio de 1691 un año y 4 meses luego de haber ingresado a Tarija los jesuitas fundan la primera de sus reducciones llamándola San Ignacio de Tariquía, habiendo preparado con anticipación “las sementeras”, pues según el escrito del P. Lozano la fe les entraba por la boca, señalando de esta manera el cuidado y los preparativos que hicieron los jesuitas antes de fundar una reducción, pues ponían el mayor de los empeños en que alrededor de dicha fundación se cultivase la tierra para mantenimiento del mismo Padre, pero de manera fundamenta! para cubrir la necesidad de alimentación de los indígenas que se acercarían en algún momento a la iglesia construida para tal fin. En este caso tuvieron como aliado al cacique de los pueblos de Tariquía, Cambichuri.
“...y señalado el paraje, donde habían de juntarse todos, se empezó al punto con gran fervor la fábrica de la iglesia, y casa, a que se animaron los Indios, sabiendo [que] había de visitarlos en breve el Padre Gregorio de Orozco, Provincial de esta Provincia, que deseaba entrar a aquellas tierras, para probar a lo menos por algún poco tiempo las Incomodidades que su súbditos habían de tolerar después años enteros y hallarse en alguno de los tantos peligros, en que ellos habían de vivir continuamente.”16
Así explica el P. Lozano ese primer avance de la fe jesuita sobre su objetivo en las tierras del Chaco y su población.
Paralela a esta primera fundación llegaba el Padre Provincial Gregorio de Orozco al Colegio de Tarija y entre la documentación que recibía llegó la del gobernador de Santa Cruz -Gregorio Arce de la Concha- solicitando formalmente sean los Padres del Colegio de Tarija quienes se hagan cargo de la Misión entre los Chiquitos, solicitando con énfasis y particularmente al P. José de Arce, el mismo que fundó la primera de las Misiones Jesuitas en Tariquía. La poca cantidad de Padres del Colegio de Tarija era un factor que limitaba los requerimientos que le llegaban, sin embargo el Provincial dispuso que el P. Arce pasase a Santa Cruz para hacerse cargo de las Misiones en Chiquitos y confió al P Tolú y al P. Suarez17 la Reducción de Tariquía.
El P. Arce en su camino a Chiquitos funda el mes de noviembre el pueblo de Presentación de Nuestra Señora a orillas del río Guapay, que se convertiría por el celo de los Padres Zea y Centeno en la segunda de las misiones de los Jesuitas del Colegio de Tarija.
Todo este esfuerzo no se sostenía únicamente con el pan de la fe y la palabra divina, era necesario un respaldo material y ahí ingresaba la colectividad tarijeña que brindaba en sentido de limosna su aporte a esta titánica tarea. Además de Tarija otras poblaciones también aportaron vías limosnas para este esfuerzo, así Potosí, Charcas, Salta.18
Aún con el apoyo de las poblaciones en las ciudades, la tarea no era menor, la acción apostólica tropezaba con la desconfianza de los naturales que veían las oportunidades para evitar la propagación de la fe entre sus congéneres señalando a los que se acercaban a las misiones creadas: “Oh si hubieran seguido nuestro ejemplo las innumerables Naciones del Peruano Imperio y no hubieran dado crédito fácilmente a engaños semejantes, como no se llorara arruinada la más florida Monarquía, como no se vieran en tantas calamidades las tristes reliquias de su grandeza (...) que a la verdad mayor ha sido la maña de sus sacerdotes que el poder de las armas Españolas, pues más han conquistado estos con sus patrañas que aquellos con su valor”19
Estas y otras afirmaciones no tenían sino el fin de procurar el primero de ¡os levantamientos que hicieran los indígenas de las misiones contra el accionar de los jesuitas, llevando en ello las peores partes los mismos indígenas y los Padres jesuitas, pues dejarían como saldo de esos levantamientos muertos en ambas partes.
Este clima de presión y tenacidad duró entre los años 1690 y 1695, cuando los Jesuitas desisten de la Misión de Tariquía, pues amargados por los pocos éxitos ahí obtenidos deciden desamparar aquella Misión y trasladarse a la Misión del Guapay y de Chiquitos.
En estas otras regiones tampoco fue fácil su trabajo, pues el problema principal con las poblaciones de Chiquitos radicaba en la negativa de varios pobladores de Santa Cruz que sentían lacerado su negocio de compra venta de esclavos indígenas20. Era este un negocio floreciente que les proporcionaba recursos suficientes para traficar con los Mamelucos que llegaban de Brasil con el mismo fin.

III.- EL COLEGIO JESUITA DE TARIJA Y FUNDACIÓN DE LAS MISIONES EN CIIIQUITOS
Fue el P. Arce quien llegó por vez primera a las poblaciones de los Chiquitos, fue entre los indios Piñocas donde sentó los fundamentos de la Misión de San Francisco Javier el 31 de diciembre de 1690. “En la víspera del año nuevo de 1691 se cortaron los árboles para la construcción. Al anochecer se erigió una cruz, bendecida por el Padre y rezando él y sus compañeros alternativamente las letanías. Durante esta función sagrada estaban los indios de rodillas. Así se inauguró esta primera reducción de los indios chiquitos denominada San Francisco Javier, con los mejores auspicios para la cristianización de esta gente”21
El P, Arce retorna a Tarija para informar sobre lo sucedido entre los Chiquitos y encuentra un nuevo Rector del Colegio de Tarija, el P. Diego Ruíz; y que había un nuevo Provincial, el P. Lauro Nuñez quien realiza una visita a Tarija el año 1692 nombrando al P. Zea como Superior de las Misiones constituidas en Chiquitos y dispone que el P. Arce pase a la Misión del Guapay.
Las misiones constituidas y aquellas que se crearían tenían un común denominador en su organización y vida, según se lee en la siguiente descripción: “La vida en la reducción se parece mucho a la de un convento. La jornada empieza a las cinco de la mañana, a toque de tambor; luego viene la misa y después el trabajo. Los días de fiesta hay grandes celebraciones litúrgicas y teatrales (...) La propiedad privada coexiste con la producción colectiva, que sirve para sufragar los gastos comunes y pagar el tributo al rey de España. La cría de ganado colectiva permite hacer abundantes distribuciones de carne. La policía se encarga de vigilar el orden y se emplea la pena de azotes, pero en cambio, queda abolida la pena de muerte. La enseñanza es primaria o más bien profesional. Al joven guaraní más que darle una formación “intelectual” con la que no sabría qué hacer, se le enseña un oficio. Los talleres producen los objetos indispensables.”22
Por su parte las anuas enviadas por los Padres a sus superiores, dan otro detalle sobre la organización y funcionamiento de estas misiones: “Generalmente viven dos Padres en cada pueblo, no faltándoles trabajo. Consiste este ante todo en destinar a los recién reducidos el lugar donde deben construir su propia habitación, y después la iglesia y la habitación de los Padres. Después hay que organizar la administración política y prevenir el sustento necesario de tanta gente. Después puede comenzar la enseñanza religiosa, y seguir la administración de los sacramentos. Hay que cuidar a los enfermos, no sólo espiritualmente sino también corporalmente, proporcionándoles medicinas, sangrándolos y hasta hacer operaciones quirúrgicas. Hay que enseñar a los indios la agricultura y ¡a horticultura. Apenas queda a los Padres tiempo para rezar el breviario, o para comer y dormir. Hay muchas privaciones en la comida, faltando pan y vino.”23
Para el año 169624 la actividad del Padre Zea y Hervás consolidó para la religión una nueva misión llamada San Rafael en medio los indígenas, de la parcialidad de los Tabicas. Seguidamente fue el P. Arce a quien le tocó fundar con caracteres de misión, pero formalmente como “pueblo” la población de Santa Rosa de los Taus. Estas acciones las hacían en respuesta a su vocación evangelizadora pero también al calor de los temores surgidos por la llegada de una expedición de portugueses que entraban en aquel distrito en busca de naturales para esclavizarlos y venderlos en San Pablo. De esta manera los diligentes jesuitas se encuentran con un escenario que ya habían vivido en las misiones del Paraguay y justamente contra un enemigo que conocían.
No debe olvidarse que los Jesuitas del Paraguay consiguieron de la corona española el derecho de armar a los Guaraniés paraguayos25y formarse en el manejo de las armas, estrategias y tácticas. De esta manera lo que iba a acontecer en Chiquitos no era más que uno de los desafíos para los que los jesuitas estaban preparados. De ahí que no sorprende saber que en medio los preparativos para abrir la batalla contra los portugueses y en medio los debates para ofrecer una mejor estrategia de batalla hayan participado 6 jesuitas al mando de un ejército de 300 guerreros chiquitos, junto a 150 soldados españoles llegados de Santa Cruz26
La batalla se produce y el resultado de la misma no hace sino fortalecer la autoridad de los jesuitas al mando de su ejército de chiquitanos, pues de todos los portugueses que intervienen en la misma no quedan con vida sino 3 y del lado de los jesuitas, su hueste chiquitana y soldados españoles, sólo mueren 8 guerreros.
Siendo este el éxito que cosechaban los jesuitas del Colegio de Tarija en Chiquitos, la fortuna no era similar en cuanto a! trabajo que desarrollaban entre los naturales del Chaco, este año de 1697 los Padres Suárez y L. Cavallero se ven en la difícil decisión de abandonar la misión del río Guapay a raíz de un levantamiento de los indígenas que llegaron a quemar la iglesia y la casa parroquial, ambos padres se trasladan a San Javier y de ahí el P. Suárez profundizando en la región de los Chiquitos agrupa a indígenas de diversas parcialidades fundando con ellos la misión que se constituiría en una de las más importantes y gravitantes de las fundadas por los jesuitas del colegio de Tarija en Chiquitos: la misión de San José.
El hecho fundacional se produce el 19 de marzo de 1697 y adopta el nombre de José en agradecimiento al benefactor para la fundación del Colegio en Tarija José Campero.27 El P. que realizó la fundación fue Felipe Suárez.28
A esta fundación le sucede la de San Juan Bautista, siempre más al oriente, como sentando soberanía ante las constantes irrupciones de los bandeirantes, mamelucos, paulistas o portugueses, que eran los mismos y con el mismo fin: esclavizar indígenas y traficar con ellos.
La misión de San Juan Bautista fundada el año de 1698 con base de los indígenas Penoquis, se constituye en la cuarta y según el informe del Rector del colegio de Tarija con ella llegan a 4 mil “las almas en las reducciones”29, aspecto por demás llamativo, pues desde su llegada a Tarija no pasaron ni diez años y su acción se extendía ya por más territorios y poblaciones que cualesquiera de las otras órdenes. Luego procedió un espacio de reconocimiento del terreno no explorado de los Padres jesuitas, tuvieron en varias oportunidades, que cambiar el lugar de las misiones para mayor seguridad, y aun teniendo estos cuidados no faltó la peste, la guerra y consecuentemente la muerte, siendo el primero de los Jesuitas del colegio de Tarija en fallecer en las misiones chiquitanas el padre Antonio Fideli en marzo de 1702.
Pero era un esfuerzo que no se detenía ni ante la muerte y así el Padre Lucas Cavallero (Caballero en otros textos) funda la Misión de la Inmaculada Concepción un 8 de diciembre de 1708, que luego fue considerada la “joya Misional” por su impacto entre los naturales de la región y entre otros aspectos por la belleza y amplitud de arquitectura.
Esta misión se funda más al norte de todas las misiones que hicieron los Padres, casi en el límite con las misiones de Moxos.
La intención, según el Padre Fernández30, es que las misiones fundadas entre chiquitanos y guaranís, sean un puente estable y seguro, a la vez de camino directo entre el Paraguay y Tarija, en este afán se ordenó a los Padres Francisco hiervas y Miguel de Yegros el mes de mayo de 1702 alcanzar ese objetivo saliendo desde la misión de San Rafael. La misma acción se realizó los años 1704 y 1705, sin embargo el hecho no pudo concretarse sino hasta muchos años más tarde.
La misión de Concepción, al estar alejada de las otras, fue de un mayor riesgo, siendo este riesgo comprobado el año de 1711, cuando el Padre Jesuita fundador de dicha misión fue martirizado; fue uno de los primeros padres jesuitas en regar con su sangre los intentos de evangelizar esa región.31 Quienes rescataron el cuerpo del Padre Cavallero recogieron como reliquias santas restos de su vestimenta y la cruz que el Padre sostenía en sus manos al momento de su muerte fue entregada al Marqués Campero quien la apreciaba y conservaba como “reliquia de un apóstol”32 Dato importante es recordar que el Padre Lucas Cavallero realizó sus últimos votos en el Colegio de Tarija el año de 1695.
Los Jesuitas entendieron que siendo estas misiones tan de importancia en lo que respecta a la cantidad de personas que evangelizaron y el esfuerzo que todavía debían realizar, evitaron por lo pronto más fundaciones y se concretaron a consolidar las que habían y encontrar el camino más directo que les ponga en contacto con las misiones del Paraguay. De esta manera corresponde al P. Arce realizar esta acción quien comprende que con este hecho cerraría su círculo de servicio a la fe y a su congregación pues había fundado el Colegio de Tarija y de ahí fue el primero en ingresar al Chaco y a Chiquitos, fundando en ambas regiones las primeras misiones, entonces le quedaba nada más encontrar esa vía que tanto preocupaba a los superiores para hacer más diligente la atención de estas y aquellas misiones.
El año de 1715 el Padre Provincial Luís de la Roca desde Tucumán hace una visita a las misiones de Chiquitos para conocer y evaluar todo el trabajo hecho por los jesuitas del Colegio de Tarija; va el Provincial desde Tarija a las misiones en Chiquitos y entiende mejor y más claro que los anteriores en el cargo, que lo estratégico significaba encontrar esa ruta que abrevie el camino entre el Colegio de Tarija y las misiones del Paraguay, para ese fin elige al P. José de Arce.
El P. Arce, a la sazón en Asunción, recibe la comunicación y hace el recorrido desde e! Paraguay con la firme promesa de encontrar esa ruta para bien de las misiones establecidas en uno y otro lado. Tras varios intentos y duras jornadas reconoce la ruta que une las misiones del Paraguay con las de Chiquitos y al desandar su travesía encontró la muerte a manos de los Payaguas, quienes habían ultimado de manera previa al P. Blende, siendo la muerte de estos dos jesuitas ocurridas el año de 1715.
El Padre Arce se convierte desde su presencia en Tarija en el espíritu de la Compañía y su más inquieto agente de propagación de fe, por lo mismo cuando en Tarija se enteran su muerte la colectividad lamenta el hecho con acciones que tributan su homenaje y respeto a uno de los mártires del colegio de Tarija.33
Mientras esto sucedía con el Padre Arce, del Colegio de Tarija salían en un nuevo intento por evangelizar a los guaraníes de Salinas los PP. Pablo Restivo, Rector hasta entonces del Colegio de Salta y Francisco Guevara del Colegio de Tarija, quienes reconstruyeron la Misión Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción34, en Salinas35 el 30 de agosto del mismo año consagrádola a Santa Rosa de Lima, y en ella agruparon a los naturales guaraníes, chanés y algunos grupos tobas. Sin embargo el esfuerzo principal de los jesuitas del Colegio de Tarija estaba puesto ya en las misiones entre Chiquitos.
En este sentido este mismo año de 1717 el P. Zea atraviesa los límites naturales de los chiquitos e ingresa al norte del Chaco boreal en busca de los Zamucos a quienes encuentra y donde funda la misión de San Ignacio el 13 de julio de 1717.36 La misión de San Ignacio de Zamucos se convierte en la sexta fundada por los Jesuitas y es la de más difícil sostenimiento, pues en tres oportunidades se la reconstruye y por tres veces los indígenas la destruyen (1717 -1724- 1745).
4 años más tarde, la acción de los Padres Jesuitas se centra en la fundación de la misión de San Miguel, fundada el año de 171837, siendo esta acción la que cierra un primer ciclo en lo que serían los actos de los Jesuitas del Colegio de Tarija en su devenir histórico.
Hasta este momento la obra de los jesuitas del colegio de Tarija fue colmada con éxitos en cuanto a su propagación de fe, sin embargo el costo de esos éxitos fue el martirio de los Padres y un poco el sacrificio de la colectividad tarijeña al momento de brindar el apoyo necesario para que esas misiones se concretasen.38
Fue contemporánea a la fundación de San Miguel, la muerte de uno de los fundadores del colegio de Tarija, el Padre Zea. De ahí que con estos hechos podemos considerar el cierre de un primer ciclo de las actividades del Colegio de Tarija, pues los fundadores en su mayoría para este tiempo habían fallecido, lo mismo ocurrió con el principal impulsor para la fundación del Colegio en Tarija y las misiones en Chiquitos y el Chaco, decimos del Marqués Campero que también fallece en este espacio de tiempo, iniciándose a partir de estos hechos un segundo ciclo con un grupo nuevo de jesuitas, nuevas fundaciones de misiones, nuevos esfuerzos de la colectividad tarijeña y consiguientemente alegrías y tragedias que estos hechos generarían.39
IV.- MARTIRIO JESUITA
Para el año de 1726 Tarija fue asolada por la peste de la viruela40 y tres meses después de aplacada esa plaga llegó otra con la que la población tarijeña tuvo que sufrir en un mismo año dos pestes que diezmaron su población y su producción.
Para ese mismo año el Colegio Jesuíta de Tarija, tenía a 7 Padres que se dividían la responsabilidad de atender, además de la villa y su entorno, regiones que estaban alejadas como Charaña, Tarapacá, toda la provincia Lipes, Chichas, Cintis, etc. Siendo este esfuerzo redoblado por la atención que se tenía que hacer a las misiones en Chiquitos.
Este esfuerzo desplegado se refleja en la circular que emite el Arzobispo de La Plata a las Parroquias de su jurisdicción que señala: “Los portadores de este mi decreto son los Padres de la Compañía de Jesús, los cuales vienen de su Colegio de Tarija, y recorren en misiones las regiones de las minas de Lipes, de los Chichas, de Sorocaya, de los Cintis, de Turuchipa, de Pilaya, hacia los confines del Perú y otros parajes de esta nuestra diócesis (...). Por lo tanto, conviene que en todo ayudemos a los referidos Padres, como es nuestro deber de gratitud. Encargo, por esto, encarecidamente a todos los curas párrocos y vicarios foráneos de los lugares visitados por los misioneros de la Compañía a los cuales llegase este nuestro decreto, que de ninguna manera dificulten a ellos la predicación de la Palabra de Dios, la administración de sacramentos y del ejercicio de las facultades y privilegios de su instituto, sin que ellos tengan necesidad de presentarlos a los curas y vicarios. Al contrario, mandamos a estos últimos que, al acercarse a sus respectivas parroquias, junten a sus fíeles, aconsejándoles que se aprovechen del Jubileo de estas misiones, y que no omitan nada de lo que puede favorecer a estos Padres. En lo que toca al debido sustento de los Padres, encargo a todos que presten hospitalidad a los Padres misioneros, o en la casa parroquial, o en otra casa decente y que los traten bien según la respectiva situación económica de la parroquia. Además ordenamos que, a expensas de la tesorería diocesana, se les suministre todo lo necesario para el viaje, dándose cuenta a la curia de todo lo ejecutado.
Fecha: Chuquisaca, 12 de febrero de 1728”41
Son estas muestras del trabajo desarrollado por los Jesuitas desde su llegada hasta ese año, mismo año en que aún se mantenía viva la esperezan de la evangelización entre los naturales del Chaco y aquella Misión de Salinas. Esta misión bajo el resguardo inicial de los Padres Restivo y Guevara quedó bajo responsabilidad de los Padres Sebastián Yegros y Rafael Ximenez quienes llegaron a establecer una “escuela”42 para formación eclesial, además de las primeras letras en español y se impartían clases de música “cantos” dice el Padre Lozano en su obra. Herramienta esta última que tan buenos resultados dio entre los Chiquitanos y que pareciese iba a dar entre los del Chaco.
Sin embargo de estos avances en Salinas, los naturales de Tariquía resentían la presencia de los jesuitas y más aún desde que los naturales de Chiquiacá habían mostrado ya claros indicios de desencanto con respecto a la presencia entre ellos de los Padres de la “Orden de Predicadores”43 La consigna que se venía confirmando era la de rebelarse contra las órdenes religiosas establecidas. Los padres jesuitas vieron y comprendieron esto pero sus esfuerzos no fueron suficientes y a mediados del mes de septiembre de 1727, los naturales de Chiquiacá y Tariquía bajo el mando del Cacique Aruma se rebelaron contra la organización de los Padres en toda la región.
Según el P. Lozano los argumentos que produjeron la sublevación se sujetaban a las siguientes bases dichas por Aruma a los demás Caciques: “porque sois tan viles y apocados, que os sujetáis estos pobres Padres, que pretenden vuestra ruina ¿Porqué os dejáis engañar de sus aparentes razones, admitiendo una ley odiosa y opuesta a vuestras costumbres? ¿Por qué abandonáis el antiguo modo de proceder de vuestros antepasados, libre de sujeción y servidumbre? ¿Para qué entregáis vuestros hijos a los Padres a que les instruyan y dejáis, que los bauticen a su arbitrio? Andad, que ya no sois Chiriguanos valerosos, sino viles esclavos de los Padres.”44
Estas razones y otras de igual jaez, lograron soliviantar los ánimos de los indígenas que escuchaban a Aruma, quien con la voluntad de sus pares ganada levantó la violencia contra los Padres de Tariquía, Salinas y Chiquiacá. El Padre Ximenez al saber lo ocurrido fue en busca de los Padres Agustinos que estaban a cargo de la Misión de Santa Clara, en Tariquía, para estudiar la situación y tomar decisiones en consecuencia.
Sin embargo ya la decisión por parte de los indígenas estaba tomada y el 24 de septiembre tomaron la casa del Padre Yegros en Tariquía, quien la víspera partió para la Misión de Santa Clara, que se convirtió en una fortaleza de fe y de valor porque los sublevados lograron que más naturales de Salinas y de la Cordillera llegasen y comenzó la tragedia, con el saqueo y muerte de españoles en varias casas de estancias que habían entonces. Paralelo a ello los sublevados asolaron los pueblos que hasta entonces organizaron los Dominicos, bajo los nombres de Rosario, San Miguel y Santa Rosa.45 Fue en el pueblo de San Miguel donde refugiados Dominicos y soldados españoles resistieron un espacio de tiempo el sitio que les habían puesto los comandados por Aruma; de ese sitio pudieron escapar sólo dos padres y fueron inmolados en el asalto final, el 5 de octubre, los Dominicos Fray Miguel Pantigoso; Fray Juan de Ávila y Fray Nicolás Gonzáles, además de asesinar al resto de los soldados, quemando iglesias, casas y conventos que existían por el camino que recorrían.
El levantamiento fue en regla, pues no dejó más que la Misión de Santa Clara en pie y no por temor o respeto de los sublevados a dicha misión, sino porque estaban en ella Mataguayos y Chiriguanos fieles a la doctrina de los Padres refugiados que opusieron resistencia hasta que en un espacio de tiempo en que los dirigidos por Aruma fueron en busca de otras haciendas para su saqueo, todos escaparon a Tarija: Jesuitas, Dominicos, Agustinos, indígenas.
El Padre Lozano estima en 200 las personas cautivas y muertas del lado español y en más de 100 las de los indígenas, siendo este levantamiento ocurrido entre Septiembre de 1727 y marzo de 1728, el más sangriento de los sucedidos desde aquellos de 1671 o 1685.
Como efecto de estos hechos se produjo la represión por parte de las fuerzas españolas establecidas en Tarija y Santa Cruz. Las fuerzas cruceñas contaron entre su ejército un componente de 400 chiquitanos, mientras que los tercios de Tarija estaban conformados por soldados españoles y criollos. Los chiquitanos tenían junto a ellos a dos Padres Jesuitas como Capellanes.
Para mediados de Julio de 1728 se produjo el primer encuentro entre las fuerzas tarijeñas y los sublevados llevando la parte perdidosa los indígenas que ante la magnitud del descalabro se vieron forzados a pedir tregua y paz, solicitud que no fue atendida inmediatamente por los tarijeños que alzaron su fortaleza en el valle de Salinas46 para moverse con mayor rapidez a las zonas vecinas y castigar con mayor seguridad a los grupos todavía rebelados. Pero fueron las fuerzas cruceñas las que causaron mayor daño entre las poblaciones Chiriguanas, pues además de provocar la muerte de una cantidad no especifica de indígenas, tomaron en calidad de cautivos más de 1000 indígenas de ambos sexos. Ese año de 1728 no fue el único en que se ejecutó la orden del Presidente de la Audiencia de Chuquisaca que buscaba se aplicase con todo rigor una represión entre los naturales del Chaco ya que al año siguiente se produjo nuevamente una incursión con un resultado igual de sangriento.
Esta fue la incursión más ruinosa para la población nativa, de cuantas hubo antes, pues las fuerzas cruceñas en su intento de reunirse con las fuerzas tarijeñas en el río Pilcomayo recorrieron todas las poblaciones diezmando a los indígenas del río Guapay, de Charagua, ivo, Guacaya, Cuevo llegando hasta Palmar.
La participación de las fuerzas tarijeñas no sólo estaba centrada en las incursiones al Chaco boreal, sino y en coordinación con fuerzas salteñas, jujeñas y tucumanas, también participaban en las incursiones al Chaco central y al Chaco austral, es decir que desde Tarija se tenía un amplio espacio de control, apoyo y orden territorial.
Siendo esta la situación al cerrar el año de 1729, no varió en su destemplanza los siguientes años, como anota el investigador Baptista47: “La insistencia del Virrey del Perú y del Presidente de la Audiencia de Charcas obligó a los jesuitas a probar de nuevo, en realidad contra toda esperanza. En 1731, en plena revuelta chiriguana, fueron lanzados prácticamente al fuego los P.P. Julián de Lizardi, Ignacio Chomé, Bartolomé Jiménez y José Pons.”
La violencia y el temor de unos y otros a establecer un nuevo contacto llevó a que entre los años 1727, de la destruida misión de la Inmaculada Concepción y 1732 en que llegan los jesuitas mencionados, la zona del Chaco sea de alto riesgo en que sólo se aventuraban soldados y expediciones punitivas de un lado y del otro.
Por ello y otras consideraciones, en un intento más de pacificar la región, el Cabildo de Tarija solicita que se permita el ingreso únicamente de los miembros de la Compañía de Jesús como evangelizadores, esta acción y otras, luego y antes, fueron parte de los conflictos que tenían jesuitas, dominicos y principalmente franciscanos sobre las jurisdicciones de acción evangelizadora en el Chaco.48
En consecuencia y oyendo la solicitud del Cabildo, llegaron los Padres Lizardi, Pons, Chomé y Jiménez acompañados del Provincial del Paraguay que en persona quería estudiar la posibilidad de insistir con el evangelio entre los indígenas de la zona a raíz de las solicitudes recibidas.
Los Padres Lizardi y Pons iniciaron sus actividades el mes de julio de 1733 en el valle de Salinas, en el fondo de todo, el principal objetivo para estar en Salinas fue llegar a un acuerdo de paz, mediante la ayuda de los Padres, entre indígenas y tropas tarijeñas. Sin embargo los indígenas no asistieron y los tarijeños volvieron tras sus pasos con el temor de ser asaltados en el camino. Quienes quedaron en Salinas fueron los dos Padres, y es más el Padre Pons fue en busca de los caciques que les habían pedido establecer la paz con los españoles llegando hasta el pueblo de Itaú a conferenciar con el cacique principal.49
El P. Pons no paró en ninguno de los pueblos que recorría sino más que dos o tres días hasta que concertaba con los caciques principales los acuerdos de paz a suscribirse; en este su recorrido llegó hasta las riberas del río Parapetí donde se enteró que el fuego y la desolación provocada por la sublevación estaba nuevamente atizándose, los de la cordillera se armaban para resistir una nueva incursión de las tropas cruceñas. Supo esto el P. Pons y envió una nota para evitar esa incursión y permitir que él conferencie con los caciques de la región los acuerdos de paz. De esta manera entre julio y octubre de 1733 los Padres jesuitas buscaban establecer un escenario de paz que facilitase su trabajo.
Pero ya por este año y ante la imposibilidad de crear lazos estrechos y firmes de confianza entre gran parte de la población indígena que se resistía a las acciones de los jesuitas, los P. Lizardi, Pons y Chomé conocieron las intenciones de algunas parcialidades que ese año de 1733 quisieron ejecutarles y si no hubiese la intervención de los carapareños bajo mando del cacique Necangio que les protegió, la vida de los tres acabaría ahí.
Fueron esos los años aciagos del enfrentamiento cruel ya cerca de Chuquisaca, ya en los alrededores de Santa Cruz, el levantamiento de los Indígenas chiriguanos, como generalmente los llamaron, asoló y generó temor, a tal extremo que para el mes de julio de 1735, no fueron suficientes las fuerzas españolas acantonadas en Santa Cruz que pidieron a los P. Jesuitas ayuda para que un ejército de sus fieles chiquitanos ayudase en la defensa de esa ciudad que veía el peligro al saberse que el levantamiento de los chiriguanos tenía una avanzada en la localidad de Porongo, ya en los ingresos de la misma Santa Cruz.50
Mientras esto en Santa Cruz, en la misión de Concepción (valle de arriba) otra suerte buscaba al P. Julián Lizardi, que presto en su misión encontró la muerte un 17 de mayo de 1735, asaeteado por los sublevados del Ingre que no conformes con su muerte buscaron arrasar la misión del Rosario (valle de abajo) y la de San Jerónimo (camino a Santa Cruz)51
Luego de este martirio los jesuitas recogieron los restos de su acción y se concentraron en Tarija hasta que el clima beligerante amainase.
Sin embargo sus esfuerzos evangélicos no cesaron, esa terquedad asombrosa no dudó en ingresar nuevamente al Chaco, para otra tragedia que es relatada de esta manera por los documentos oficiales de la Compañía: “En la jurisdicción de Tarija, por la parte del Chaco, tiene la Compañía a su cargo un pueblo de Chiriguanos que en el mismo año (1744) se aumentó por la solicitud de los Padres con 50 almas de esta nación y 25 de la Mataguaya. Concibiéronse algunas esperanzas de que esta nación Mataguaya quería reducirse a pueblo y abrazar nuestra fe; para el efecto fue señalado el Padre Agustín Castañares, quien solicitó con vivas diligencias esta empresa, fue recibido con agrado de los Infieles y habiendo comenzado el Padre Agustín a hacer una iglesia y choza para dar principio al nuevo pueblo, fue muerto por los mismos infieles cuya salud había él con tantas ansias solicitado, y después de haber empleado la mayor parte de su vida en conversiones de infieles y haber agregado muchas almas de varias naciones a costa de inmensos trabajos y fatigas, acabo con tan glorioso fin el 15 de septiembre de 1744”52 El martirio de este Padre no tuvo la repercusión social ni histórica como en otros casos, debido a factores desconocidos. Pero es la muestra que el esfuerzo y empeño jesuita no cesó mientras estuvo en Tarija.
Posterior a ello quedó únicamente la misión de Rosario en el valle de Salinas (inicialmente fundada en 1733)53, luego trataron de expandir su acción nuevamente sobre Tariquía (misión de Chiriguanos) para finalmente reintentar con una misión en Chiquiacá (de Mataguayos) cuyo desarrollo fue truncado por la expulsión de los jesuitas del territorio colonial español. El principal impulsor de estas misiones fue el P. Pons, compañero que fuera de Lizardi; éste P. Pons54 luego de recorrer en su prédica más de 30 años las rutas de Salinas, Tariquía, Chiquiacá, Itaú y el Ingre, fallece el 8 de mayo de 1761 en la misión última que fundara y que sería la única que quedaría de los jesuitas entre los indígenas del Chaco al momento de su expulsión: Rosario de Salinas.
A la vez de lo señalado anteriormente habría que apuntar que la acción misional jesuítica no sólo se volcó a consolidar la región de Chiquitos y su paso al Paraguay, sino que abarcó todo un abanico misional que alcanzaba regiones tan lejanas como Tarapacá, Iquique, Arica y regiones más cercanas como los Cintis, Lipes y Chichas. De ahí que el aliento vivificador tarijeño se trasladase a todas estas regiones en los morrales que los Padres llevaban; esa relación establecía una presencia simbólica y referencial tarijeña en todas esas regiones, siendo el impulso de ese accionar las colectas y limosnas que los Padres recogían de entre la sociedad tarijeña.
En este accionar tropezaron los jesuitas con diferencias sobre las jurisdicciones territoriales en que debían ejercer su evangelio. Esto por la acción de la orden franciscana que desde 1755 comenzó a ingresar a pueblos que estaban en territorios tradicionalmente de influencia jesuita, además de ser territorios entregados para su trabajo mediante disposiciones expresas de la Real Audiencia de Chuquisaca y solicitudes igualmente expresas de la sociedad tarijeña a través de escritos oficiales que anteriormente anotamos.55
Otro aspecto por demás fundamental de la presencia jesuítica en Tarija fue el trabajo realizado en torno a la educación. “San Ignacio no creía mucho en los sistemas y las reglas (de educación)”56 Por el contrario estimulaba que la educación se dé sobre las bases creadas por la sociedad donde desarrollaron sus colegios, adoptaron en consecuencia los hábitos educacionales más acordes a la sociedad donde estaban, sin embargo existían claras diferencias que los distinguían de las demás instituciones que para la época dirigían su atención a la educación, podríamos anotar las siguientes: a) Nunca buscaron sobrepasar la autoridad de los derechos de los padres de familia; b)No cobraban por la enseñanza impartida; Profundizaban sus conocimientos no sólo en lo religioso, también lo hacían en el conocimiento científico y político; d) “Recuperaron” la educación clásica griega y romana.
En el caso local los jesuitas crearon una escuela donde “se enseña Latinidad y hay escuelas de leer, escribir y contar”57, destacándose que además se brindaba lecciones de gramática y música, para adultos. Este sistema de educación más la transferencia de conocimientos técnicos específicos en las misiones principalmente, hicieron que esta faceta fuera profundamente marcada a lo largo del tiempo quedando todavía hoy vigentes muestras de ese conocimiento.
Un tercer elemento desarrollado durante su presencia en Tarija, fue la actividad económica, resultado del trabajo agrícola, principalmente vinculado a la vid.
Dos fueron las haciendas que se cuentan entre las más simbólicas y referenciales de la presencia jesuítica en Tarija: La Angostura y La Compañía, ambas competían en calidad y cantidad de producción. La primera ayudó a sostener inicialmente la presencia jesuita en Tarija, mientras que la segunda consolidó esa presencia a tal extremo que en todas las Anuas58 que produjeron los Padres del Colegio de Tarija anotan en primer orden, la “hacienda del Valle” con su respectivo Padre o Hermano Coadjutor responsable, mencionando en la Anua de 1759 el nombre del Hermano José Gómez quien falleció en Tarija luego de haber tenido durante 27 años bajo su responsabilidad las “haciendas” y en especial aquella del “Valle”, que quedó en la historia local conocida como “La Compañía”.
En los tomos de la “Historia de la Compañía de Jesús en la provincia del Paraguay: (Argentina, Paraguay, Uruguay, Perú, Bolivia y Brasil) según los documentos originales del Archivo General de Indias”, existe información precisa sobre la cantidad de viñedos, haciendas para otros cultivos, mano de obra, destino de la producción y registro de los ingresos, que configura este trabajo jesuita como un verdadero brazo económico, no tan sólo de la Orden, sino también de Tarija como centro acopiador de esa gran producción y distribuidor de la misma.
Su aporte -que duda cabe- fue innegable, la impronta fue profunda y bien marcada.

V. DESTINO TRUNCADO, EXILIO JESUITA
Los informes proporcionados señalan que para fines de 1755, en las misiones chiquitanas se tenía una población concentrada total de 18.227 personas59, para 1758 se contaban ya 29.716 personas
Es decir que menos de 10 años antes de su expulsión la Compañía de Jesús había consolidado 10 misiones en la Chiquitana, 2 en el Chaco, sin contar la cantidad de poblaciones que recorrieron y organizaron en su proceso evangelizador. Este aspecto es fundamental, pues para el momento de constituirse la república se avanzó sobre estas misiones como correspondientes a la soberanía territorial del nuevo estado organizado.
En el caso tarijeño propiamente los jesuitas tenían comunicación permanente con aproximadamente “14 mil almas de comunión”, entre los Curatos del Valle de la Concepción, San Lorenzo y Tarija, a ello debieran sumarse las poblaciones de sus rutas misionales llamadas también “Misiones volantes entre cien mil indios en las regiones de Pica, Tarapacá, San Antonio y San Cristóbal de Lipes”60
Señala el documento citado que para 1765 los jesuitas de Tarija compraron dos casas vecinas a la casa antigua de ejercicios, tenían la Iglesia, la estancia del Valle de la Concepción, una capilla y anotaciones menores.
Entonces queda que toda esta monumental capacidad de acción desde Chiquitos, en la ribera del río Paraguay hasta Iquique y Arica en las playas del océano Pacífico, se irradió desde un par de casas, una estancia y una capilla construidas en el valle tarijeño.
Pero para 1767 no había tiempo para más. Los Jesuitas fueron expulsados de Tarija y de toda la colonia española. Los motivos de esa expulsión son distintos y ajenos a nuestra sociedad, sin embargo uno de esos argumentos que fundamentó la expulsión jesuita, tuvo que ver con la creencia generalizada y difundida que éstos habían creado en sus misiones en el Chaco y en Chiquitos un reino paralelo al de la corona española, aspecto que de ser cierto confirmaría el monumental esfuerzo y la enorme capacidad desplegada por los hermanos de la Compañía de Jesús. Empero, bueno es recordar que ese argumento nunca fue demostrado en su plenitud.
“Hacia el norte de la provincia jesuítica se encontraban las reducciones de chiquitos y cercano a ellas el Colegio de Tarija como último enclave educacional de los jesuitas”61. Esta descripción es hecha para contextualizar el recorrido hecho por los jesuitas de este Colegio que debían salir al exilio por Buenos Aires, atravesando, en muchos casos, más de 2 mil kilómetros a pie desde las misiones hasta su puerto de exilio.
Otra fuente documental sobre el exilio de los jesuitas desde Tarija es registrada por Inmaculada Fernández A.62 “Vicente Sanz, novicio coadjutor del Colegio de Tarija en el momento de la expulsión, y que decidió seguir voluntariamente a los padres en su exilio La inocencia de la Compañía justificada, Anécdotas hasta la extinción, mientras estaba desterrado en Urbino”
De igual manera el investigador Page, señala con respecto a esta etapa: “Las órdenes sobre la expulsión enviadas por Aranda al gobernador llegaron a Montevideo el 31 de mayo en el paquebot “El Príncipe”. Bucareli las recibió el 7 de junio e inmediatamente despachó un oficial con los pliegos para el virrey y el presidente de la Audiencia de Charcas, otros fueron enviados para Chile, Salta y Paraguay. Ya para entonces se había producido la expulsión en España y urgía hacerlo de inmediato en las colonias de ultramar, aunque no necesariamente en el mismo día de recibida la orden. El gobernador se ocuparía por sí mismo del asalto en las ciudades próximas. De tal manera que para el Colegio Grande de Buenos Aires nombró para su ejecución a D. Juan de Berlanga, D. Manuel Basavilbaso, D. Juan de Arco y a D. Francisco Pérez de Saravia, con el auxilio de una compañía de granaderos. Mientras que al colegio de Belén fueron comisionados D. Francisco González, D. Vicente Azcuénaga, D. Domingo Basavilbaso, D. Julián Espinosa y otra compañía de granaderos. Se llevó a cabo en la madrugada del 3 de julio quedando arrestados 44 jesuitas. Bucareli dirigía las operaciones desde el fuerte en medio de una tormenta de granizo y viento. En la ciudad de Montevideo entraron el día 5, en la madrugada del 12 fue en Córdoba y en la del 13 en Santa Fe, el 26 en Corrientes, el 30 en Asunción, el 7 de agosto en Tucumán y el 23 en Tarija, entre las ciudades más importantes.”63
El ejecutor del Real Decreto que ordenaba la expulsión de los jesuitas, en Tarija fue José Tomás de Herrera64; un día antes que se produzca la expulsión se supo en Tarija de esta acción por noticias dadas por un mercader que vio el 3 de agosto cómo se procedía con los jesuitas en Salta.
“Primero se cercaban los colegios y luego irrumpían en ellos los ejecutores, muchas veces con el engaño de llamar al Padre superior para asistir a algún enfermo... Paso siguiente los arrestados fueron conducidos a una habitación, generalmente el refectorio, donde se les tomaba la filiación y cargo, luego se les leía el Real Decreto.”65 Posteriormente se levantaba una especie de inventario de bienes muebles e inmuebles que poseían los religiosos se entregaba esto al ejecutor de la orden real quien coordinaba con la autoridad política, religiosa de mayor jerarquía entre las otras órdenes y con el encargado militar de la expulsión, que en el caso tarijeño y de las misiones en chiquitos, fue el coronel Diego Antonio Martínez66. Aspectos peculiares que rodean esta acción es que el decreto del Rey prohibía que la población hablase con los Padres luego que fueran encerrados; prohibía que se les de comida o bebida a no ser la que establecía el ejecutor de la orden; para el cumplimiento de estas radicales disposiciones se tenía a los Padres en régimen cerrado y bajo custodia permanente hasta que fueran llevados a su exilio, aspecto que en Tarija procedió a inicios del mes de septiembre de 1767.
La marcha al exilio de los 13 jesuitas del Colegio de Tarija fue por la pampa andina: Yavi - Jujuy - Salta - Tucumán - Córdoba - Buenos Aires. Los jesuitas establecidos en la Chiquitanía salieron vía Cochabamba - Oruro - Desaguadero - Lima - Callao.
De los dos puertos partieron los más de 400 jesuitas que entonces tenían actividad en la Provincia del Paraguay a la que pertenecía el Colegio de Tarija.
Con esa partida se alejaba de Tarija aquella fuerza que dio sentido histórico a nuestra sociedad, además de templanza, entereza y disciplina, aspectos todos que sirvieron, y mucho, pocos años más tarde cuando le tocó a nuestra sociedad afrontar el proceso independentista, Tarija actuó en bloque, monolíticamente y con un sentido histórico digno y propio.
Por ello y lo demás anotado, el aporte de los Jesuitas, debe ser un espejo en el que la sociedad tarijeña debe volverse a ver cuántas veces sea necesario.

COLOFÓN
El año 1848 llegaron a Tarija 3 jesuitas provenientes de Salta, de los cuales quedó en Bolivia sólo el P. José Fondá en Sucre trabajando 3 años67.
A fines del mismo siglo retornan y se establecen inicialmente en La Paz luego en Sucre, fundando centros educativos y medios de comunicación que siguen en vigencia hoy. Su retorno a Tarija por motivos desconocidos no se produjo más.

INDICE
1 WOODROW Alain/ LOS JESUITAS HISTORIA DE UN DRAMÁTICO CONFLICTO/Edit. Planeta -Sudamericana/3ra. Edic./P. 25/ Arg./1987
2 http://javierbaptista.blogspot. Com/2008/02/LAS MISIONES DE LOS JESUITAS EN-80UVIA/Descargado el 18 Nov. 2015
3 LOZANO Pedro/ DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA DEL TERRENO, RIOS, ARBOLES, Y ANIMALES DE LAS DILATADISIMAS PROVINCIAS DEL GRAN CHACO, GUALAMBA, Y DE LOS RITOS, Y COSTUMBRES DE LAS INNUMERABLES NACIONES BARBARAS, É INFIELES, QUE LE HABITAN, CON UNA CABAL RELACIÓN HISTÓRICA DE LO QUE EN ELLAS HAN OBRADO PARA CONQUISTARLAS ALGUNOS GOVERNADORES, Y MINISTROS REALES: Y LOS MISSIONEROS JESUITAS PARA REDUCIRLAS Á LA FÉ DEL VERDADERO DIOS/Santos Balbas/PP. 131 - 132/Col. de la Asunción - Córdoba/1733
4 LOZANO Pedro/ DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA.,./ P.270
5 PAGE Carlos/El COLEGIO DE TARIJA Y LAS REDUCCIONES DE CHIQUITOS SEGUN LAS CARTAS ANUAS DE LA PROVINCIA JESUÍTICA DEL PARAGUAY/ Raleig, Carolina del Norte, Us, Lulu Press Inc. /P. 14/2010/ 251 págs. ISBN 978-1-257-08286-5./ Descargado Nov. 2015
6 Citado por LOZANO/ DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA.,./ PP.271-272-273
7 El marquesado inicia el año 1708. El Rey hizo “merced” de este título el 25 de Junio de 1705, pero el Decreto se expidió el 10 de julio de 1708
8 PAGE/ EL COLEGIO DE TARIJA.../ P. 14
9 PAGE/ EL COLEGIO DE TARIJA.../ P. 24
10 El P. Donvidas previo a constituirse en fundador del Colegio en Tarija era Rector del Colegio Mayor de los Jesuitas en Córdoba, fue Provincial del Paraguay, igual que el P. Zea otro fundador del colegio en Tarija
11 Sobre los trabajos hechos por los Jesuitas a partir de su establecimiento en Tarija, existe una investigación de Teresa Ide y Luís Paz que hace detallada descripción de los mismos: EL COLEGIO JESUITA DE TARIJA Y LAS MISIONES/Jomadas de Antropología, Arqueología y Etnohistoria/Tarija/2014
12 http://www.lai.fu-berlin.de/ Descargado el 20 de noviembre de 2016
13 JORQUERA OPAZO JUAN LORENZO / “PRESENCIA DE LA MÚSICA EN LA COMPAÑÍA DE JESÚS DE MADRID DURANTE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVII”/ Univ. Autónoma de Madrid/ Descargado el 1 de enero de 2017
14 Según STORNI SJ, Hugo CATÁLOGO DE LOS JESUITAS DE LA PROVINCIA DEL PARAGUAY (CUENCA DEL PLATA) 1585-1768. IN5TITUTUM HISTORICUM S.I.. ROMA/P. 292./1980/El Padre Miguel de Valdeolivos falleció en Tarija en 1725
15 PAGE /El COLEGIO DE TARIJA…/P.35
16 LOZANO /DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA.../P. 297
17 Según LOZANO en /DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA.../P. 299 El P. Felipe Suárez llegó con un grupo de 44 misioneros a Buenos Aires ese año de 1691, destinándose a las misiones entre Chiriguanos a 5, sumando 2 de los ya establecidos en las misiones del Paraguay; sin embargo sólo el P. Suárez atravesó las “setecientas leguas” para llegar a Chiquitos y de ahí a Tarija, de donde se le destinó a Tariquía.
18 LOZANO/ DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA .../P. 287. anota como “personas de celo y poderosas” quienes habían dado un socorro en Potosí al Padre Zea, para su tarea en el Chaco.
19 LOZANO /DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA.../P. 290
20 PAGE Carlos/ HANS ROTH UN EMBLEMA DE LAS REDUCCIONES JESUITICAS DE CHIQUITOS/carlospage.com.ar/wp-content/2008/06/chiquitos-1 y 2. Pdf/Descargado el 18 de enero de 2017
21 PAGE Carlos/El COLEGIO DE TARIJA…/P.38
22 WOODROW Alain/ LOS JESUITAS HISTORIA…/P. 54
23 PAGE Carlos/El COLEGIO DE TARIJA…/P.46
24 PASTELLS PABLO / MATEOS F./HISTORIA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN LA PROVINCIA DEL PARAGUAY: (ARGENTINA. PARAGUAY, URUGUAY, PERÚ, BOLIVIAY_BRASIL). SEGÚN. LOS DOCUMENTOS ORIGINALES DEL ARCHIVO GENERAL DE INDIAS/P. 787/T. VII/Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Instituto Santo Toribio de Mogrovejo/1948/Madrid - España
25 WOODROW Alain/ LOS JESUITAS HISTORIA…/P .53-54
26 PAGE Carlos/El COLEGIO DE TARIJA…/P.41
27 Según el investigador Ricardo Gonzáles (1998; 269), citado por C. Page: “Campero no sólo donó la casa para el colegio, sino que a su vez y para ampliación del mismo, adquirió otros dos terrenos colindantes, propiedad del capitán Ambrosio de Gareca. Una sala de la casa la utilizaron como oratorio hasta que se comenzó la obra de la iglesia en 1709, siempre a costa del marqués, quien además le concedió ornamentos e imágenes. Transcurridos nueve años de construcción la iglesia quedó inconclusa a raíz del juicio de despoja a Campero de sus rentas y de su propio fallecimiento. Campero había gastado en la construcción y sostenimiento de las misiones de chiriguanos y chiquitos 20.000 pesos, además de la cesión por ocho años de los frutos de la hacienda de la Angostura.” (Page; 44). Un hecho vinculado a la iglesia es que el primer Jesuita enterrado en ella es el Padre Miguel de Valdeolivos, en 1726, Padre de altísimo afecto entre la comunidad y cuyo Cabildo no dudó en proclamarlo como “Padre de la Patria”.
28 Este Padre fallece en Tarija el año 1727, siendo Rector del Colegio de Tarija, admirado y respetado por la colectividad tarijeña con fama de santidad.
29 PAGE/EL COLEGIO DE TARIJA.../P. 43
30 FERNÁNDEZ J. PATRICIO/RELACIÓN HISTORIAL DE LAS MISIONES DE INDIOS CHIQUITOS QUE EN EL PARAGUAY TIENEN LOS PADRES DE LA COMPAÑÍA/Lib. De Victoriano Suárez/Edit. Preciados/Madrid/1895/P. 74/Descargado el 20 de nov. de 2016
31 FERNÁNDEZ/RELACIÓN.../P. 137
32 FERNÁNDEZ/RELACIÓN.../P. 138
33 Según FERNÁNDEZ/RELACION.../P. 154/ El Padre José Arce muere de 64 años el mes de diciembre de 1715.
34 PAGE/EL COLEGIO DE TARIJA.../P. 45/Señalan las Anuas que tal fundación fue el año de 1715
35 LOZANO en /DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA.../P. 307, afirma que la fundación fue en el valle de Salinas
36 PAGE/EL COLEGIO DE TARIJA.../P. 49/La fundación de esta reducción se realizó en tres oportunidades, siendo la primera la realizada por el P. Zea, que al momento de fundar dicha Misión recibió comunicación de haber sido nombrado Provincial de las misiones del Paraguay y viéndose en la necesidad de solicitar al Padre Miguel de Yegros hacerse cargo de la nueva misión y último esfuerzo del Padre Zea como misionero del Colegio de Tarija. Una anécdota gráfica de pieza entera el carácter del Padre Zea: “Al entrar en Buenos Aires, siendo Provincial, le rogó su secretario el P. Juan de Azola que, a lo menos en aquella ciudad se dejase ver con sotana un poco decente, pues la que llevaba estaba muy desteñida, casi blanca, porque si no le obligaría a él a que se vistiese otra semejante.- Yo le mando a V.R. -respondió el P. Zea- que no haga mudanza ninguna de vestido y que deje que yo me goce en esta pobreza, de que hago más aprecio que de cuantas púrpuras visten los monarcas y emperadores”.
37 PASTELLS PABLO / MATEOS F./HISTORIA DE LA COMPAÑÍA .../P. 788
38 Sobre este punto los Padres Lozano, Fernández y otros historiadores de la orden no dudan en brindar datos sobre las colectas realizadas en Tarija para sostener las misiones creadas, por ejemplo: “Por aquel tiempo algunos piadosos españoles, recogiendo de los vecinos de Tarija algunas limosnas enviaban todos los años un copioso socorro a la cristiandad de los Chiquitos y a los Misioneros lo necesario para celebrar el santo sacrifico de la misa...”(Fernández; 172)
39 De los principales actores y fundadores del Colegio de Tarija para 1720 quedaba ninguno con vida: El Padre Francisco Bazán muere el año de 1691; el Padre Tomás Donvidas falleció el año de 1695; el P. José Arce fallece en 1715; el Padre Juan Bautista Zea fallece en 1719; sin embargo la huella que marca profundamente este primer ciclo es la muerte del principal impulsor de la obra jesuita en Chiquitos y el Chaco, el Marqués Campero quien muere el año de 1716.
40 Según las Anuas, citadas en PAGE/EL COLEGIO DE TARIJA.../P. 51
41 Según las Anuas, citadas en PAGE/EL COLEGIO DE TARIJA.../P. 53
42 LOZANO/ DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA…P. 315
43 LOZANO/ DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA…P. 315
44 LOZANO/ DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA…P. 316
45 LOZANO/ DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA…P.231
46 LOZANO/ DESCRIPCIÓN CHOROGRAPHICA…P.325. Señala que fue junto a la quebrada de “Cerere”
47 BAPTISTA MORALES Javier/LAS MISIONES DE LOS JESUITAS EN BQLIVIA/ http://javierbaptista.blogspot.com/Descargado el 19 de octubre de 2014
48 LOZANO Pedro/RELACIÓN DE LA VIDA Y VIRTUDES DEL VENERABLE MARTYR P. JULIÁN LIZARDI DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS DE LA PROVINCIA DEL PARAGUAY/P. 86-93/ Imp. Antonio Viallargordo/ Salamanca-España/ 1744
49 Según las Anuas, citadas en PAGE/EL COLEGIO DE TARIJA.../P. 61
50 Según las Anuas, citadas en PAGE/EL COLEGIO DE TARIJA.../P. 78
51 Documentación sobre el martirio del P. Lizardi existe en abundancia en: Anuas, citadas en Page/EL COLEGIO DE TARIJA-/P. 77; 92; 93; 94; 95; 96; 97 // LOZANO Pedro/RELACIÓN.,./P. 151 - 177 // VAUGHAN Kenelm/DESCUBRIMIENTO DÉ LOS RESTOS DEL VENERABLE P. JULIÁN LIZARDI (DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS) Y SU TRASLACIÓN DE TARIJA A BUENOS AIRES/Lib. de Subirana / Barcelona - España/1901
52 PASTELLS PABLO / MATEOS F./HISTORIA DE LA COMPAÑÍA…/p.606
53 PASTELLS PABLO / MATEOS F./HISTORIA DE LA COMPAÑÍA…/p.187
54 Según las Anuas, citadas en PAGE/EL COLEGIO DE TARIJA.../P. 200
55 Según las Anuas, citadas en PAGE/EL COLEGIO DE TARIJA.../PP 194 - 195/En el documento señalan que el conflicto culminó el año 1759 determinando para los franciscanos los pueblos y territorios anexos a “Cinti, Tomina y Pomabamba”, confirmando a los Jesuitas en los pueblos y territorios que venían ya trabajando en la jurisdicción tarijeña y en los que realizaban sus misiones periódicas.
56 HOLLIS Christopher/SAN IGNACIO DE LOVOLA/P. 289/Ediciones Del Tridente/Bs. Aires/1946
57 PASTELLS PABLO / MATEOS F./HISTORIA DE LA COMPAÑÍA…/p.608
58 Según las Anuas, citadas en PAGE/EL COLEGIO DE TARIJA.../PP.195-197-198
59 Según las Anuas, citadas en PAGE/EL COLEGIO DE TARIJA.../PP.187-201
60 Los datos son extraídos de PAGE Carlos/POR LAS RUTAS DEL EXILIO. CIUDADES Y EDIFICIOS EN LOS RELATOS DE LOS JESUITAS EXPULSOS DEL PARAGUAY/Investigaciones y Ensayos 59-Academia Nacional de la Historia/P. 389 adelante/Bs. Aires/2010; señala el investigador que existe una relación “inédita y anónima” de la expulsión de los jesuitas de Tarija escrita por un miembro del Colegio de Tarija, y en base a ella establece los datos publicados.
61 PAGE Carlos/POR LAS RUTAS.../P. 394
62 FERNÁNDEZ ARRILLAGA Inmaculada/TIEMPO QUE PASA. VERDAD QUE HUYE: CRÓNICAS INÉDITAS DE JESUITAS EXPULSADOS POR CARLOS III/P. 64/Publicaciones de la Universidad de Alicante/ Alicante-España/2013/Apunta la autora que el manuscrito está en el Fondo Toledano de Alcalá de Henares
63 Cita de trabajo de Ernesto Maeder: Los bienes de los jesuitas, en PAGE Carlos/RELATOS DESDE EL EXILIO. MEMORIAS DE LOS JESUITAS EXPULSOS DE LA ANTIGUA PROVINCIA DEL PARAGUAY/Servilibro/2011/Asunción - Paraguay
64 PAGE Carlos/RELATOS DESDE EL EXILIO… /P.36
65 PAGE Carlos/RELATOS DESDE EL EXILIO… /P.36-37
66 PAGE Carlos/RELATOS DESDE EL EXILIO… /P.43
67 O’NEILL Charles; DOMINGUEZ Joaquín/DICCIONARIO HISTÓRICO DE LA COMPAÑIA DE JESÚS BIOGRÁFICO - TEMÁTICO II/ P.1476/Costa Rossetti - Industrias/lnstitutum Historicum-Univ. Pontifica Comillas/Roma - Madrid/España/2001