La Fiesta de Guadalupe en Entre Ríos

Escrito por  Ing. Carlos Barragán Vargas Oct 22, 2017

El día domingo 2 de octubre, asistí a la celebración de la fiesta de Guadalupe en Entre Ríos. A medida que transcurría el festejo y se sucedían las diferentes escenas de la fiesta luego de la salida de la Iglesia, cada acto presenciado sacudía profundamente mi espíritu y mi intelecto motivando el deseo de encontrar una explicación a actos tan fuertes y tan pintorescos que se sucedían unos a otros.

Desde luego no podía encontrar en mi cerebro coherencia entre lo que observaba y las explicaciones que hasta ahora se manejan por parte de la gran mayoría de los propios guaraníes y de los espectadores criollos, locales y forasteros.
Al terminar el fabuloso espectáculo, rebusqué en los conocimientos de mi escasa formación antropológica dada por las lecturas del antropólogo Lewis Morgan y el clásico de Engels: El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, una explicación de todos los hechos observados y de pronto se me iluminó una posible explicación de tan fabulosa fiesta como expresión del ritual por el que los guaraníes de las Salinas hasta el Ingre y más allí, solían tomar esposas. Es así que inmediatamente, colgué en mi muro de Facebook, esta hipótesis y lancé un desafío a la Sociedad Histórica de Tarija para que pudieran investigar un poco más sobre una posible explicación a tan magnífico evento costumbrista de este pueblo.
Posteriormente, a fin de dar mayores elementos he efectuado una somera investigación en las redes en los trabajos de Thiery Saignes (El pueblo Guaraní) y de Francisco Pifarré (Historia de un pueblo) y otras adicionales, para constatar que no existen referencias detalladas sobre las costumbres de los guaraníes con relación al matrimonio y al parentesco que es uno de los elementos fundamentales para descifrar la organización social interna de estos pueblos en ese estado de desarrollo
Lo que he logrado recopilar es lo relativamente ya conocido de que los guaraníes se agrupaban en una “tekova” (En Bolivia se denomina Tenta) compuesta por algunas agrupaciones de varias “familias extendidas” (40 a 60 individuos casi todos emparentados según la filiación patrilineal en la que conviven por lo menos tres generaciones: la pareja, los hermanos, los hijos, yernos y los nietos que juntos forman una unidad de producción autosuficiente). La Tenta está conducida por el Tuvichá. Varias de estas tentas se agrupan en un Ñande que puede abarcar una zona geográfica relativamente extensa para formar una provincia o “Guara” que es conducida por un Jefe mayor que es el “Mburubichá”.
Las costumbres sobre el matrimonio han sido probablemente algo diferentes en las diversas guaras que ocupaban el espacio guaraní pero fundamentalmente estaba prohibido el matrimonio entre miembros de la misma tenta, el mismo que debía realizarse entre miembros de diferentes tentas. Los hombres podían casarse a partir de los 16 a 18 años, mientras que las mujeres podían hacerlo luego de su primera menstruación y eso ocurría en promedio a la edad de 14 a 16 años.
El matrimonio era arreglado por negociación entre los jefes de las tentas pero es indudable que estas costumbres seguramente variaban de una guara a otra.
Justamente las guaras ubicadas en zonas de frontera como el caso de las Salinas-Entre Ríos-El Ingre que eran zonas de frontera y por lo mismo, de guerra, se precisaba que los nuevos conyugues varones demuestren su valentía y resistencia, razón por la que el ritual de elección de pareja estaba acompañado por la lucha entre los jóvenes de una y otra tenta expresada en latigazos que debían hacer doblegar al adversario, con el consiguiente prestigio frente a su tenta de origen como a la tenta de la que posteriormente iría a formar parte. No olvidemos que en esta sociedad se practicaba la uxorilocalidad que significaba que la nueva pareja se asentaba en la Tenta de la mujer.
Antes del ingreso del caballo, es decir antes de los tiempos coloniales, estos enfrentamientos seguramente se producían por individuos a pie. Posteriormente, con la introducción de los caballos la lucha se ha convertido entre jinetes.
Mientras este es el espectáculo principal, la Mujeres casadas llevaban a las doncellas que serían elegidas por los contendores por todo el campo en un reiterado recorrido a fin de que los miembros de todas las tentas presentes pudieran apreciar la fortaleza y belleza de las doncellas en disputa.
Todo lo que se ha añadido posteriormente, representa probablemente ya el sincretismo con el catolicismo y donde seguramente se han tomado hechos relevantes como el ajusticiamiento del Padre Lizardi y la posterior conversión de los guaraníes a la religión católica.
Como la interpretación aquí esbozada es mucho más coherente que las versiones corrientes en circulación, creo que debería ser tomada como una hipótesis digna de ser profundizada por los investigadores tarijeños, nacionales e internacionales dedicados a estos temas.