Nueva novela de Isabel Allende

Escrito por  Heberto Arduz Ruiz Dic 17, 2017

El título de la nueva obra Más allá del invierno, proviene de una cita del escritor argelino Albert Camus, tan reverenciado en distintas épocas, significando algo así como tras el invierno sobreviene un verano invencible. La escritora chilena relata la historia de tres personas cuyas existencias confluyen en Nueva York, metrópoli que es azotada por un intenso temporal de nieve en pleno invierno. Todo se va articulando en torno a la aparición de un cadáver en la maletera de un automóvil que toma prestado una dependiente, de origen guatemalteco, de su patrón.

De modo simultáneo a la narración, en el texto se intercala referencias sobre el acontecer político del país trasandino. Isabel al respecto escribe: “A pesar de la campaña del miedo, el país se inclinó hacia los partidos de la izquierda, que se juntaron en una coalición, la Unidad Popular, con Allende a la cabeza. Ante el espanto de quienes siempre habían ejercido el poder y de Estados Unidos, que observaba las elecciones chilenas teniendo a Fidel Castro y su revolución en mente, ganó la Unidad Popular en 1970. El más sorprendido fue posiblemente el mismo Allende, quien se había postulado a la presidencia tres veces y solía hacer el chiste de que en su epitafio diría: “Aquí yace el futuro presidente de Chile”.
Tras varios avatares que impusieron el desorden y avasallamiento, la crisis se apoderó de los centros urbanos y del área rural. Los campesinos se apropiaban de tierras, se expropiaron bancos e industrias, se nacionalizaron minas de cobre, la escasez de productos era notoria y los hospitales carecían de insumos indispensables, en suma, un cuadro desolador que se extendía por la geografía patria. La situación se tornó insostenible hasta que el 11 de septiembre de 1973 los militares se sublevaron contra el gobierno. Todo lo demás ya es de dominio público.
Además de la dictadura de Pinochet con sus severos excesos y la represión política del régimen, hay otra mención a Joáo Goulart y su gobierno izquierdista en Brasil, en equilibrio de la balanza de desaciertos tanto de la derecha como de la izquierda, que al final ambos pecan de radicales y los extremos se tocan para desilusión del pueblo que sufre las consecuencias. Otra mención referida a la política de Donald Trump le da un tono de actualidad al final de la novela.
Muy bien todo el relato de Isabel como telón de fondo del argumento novelesco. Si el escritor, espectador de la vida, según afirmación de Ortega y Gasset, cuando en una ocasión manifestó que no vivía, sino que asistía a la vida de los demás, no emite criterios sobre lo que fue el pasado, ¿quién podrá hacerlo con más autoridad?
Una manera curiosa y poco práctica de mencionar en el Índice los capítulos de que consta la novela, pues cita cinco veces Lucía como denominativo de página, otro tanto Lucía y Richard, al igual que Evelyn y más confusiones en el registro de los nombres de los personajes como rótulo de los capítulos, incurriendo en falta de método y aun coherencia.
No hay indicio visible que haga vislumbrar mejores días de una nueva estación, con la capacidad suficiente para tejer ilusiones en el corazón de los personajes; es decir el título de la novela no justifica la apreciación de Camus. No es, en modo alguno, una de las más destacadas novelas de la autora junto a El amante japonés; ambas con perfiles bajos en su textura y desarrollo, no obstante que Isabel Allende goza de prestigio internacional.