Libros de la Biblia Ezequiel

Escrito por  Janeth Mendieta León Dic 17, 2017

Autor: Ezequiel
Fecha: 590-570 a.C.
Tema: La gloria de Dios
Lugar: Babilonia
En el quinto año de su exilio, a los 30 años, edad en la que los levitas comienzan su servicio sacerdotal, Ezequiel fue llamado por Dios al ministerio de profeta. Junto al río Quebar, estando en cautiverio, Ezequiel tuvo visiones de Dios, quien le envió a que transmitiera su mensaje de juicio sobre Israel (2:10), advirtiéndole que el pueblo no escuchará (3:7). Ezequiel tiene la responsabilidad de corregir la maldad de los impíos. Dios puso al profeta como atalaya en la casa de Israel (sobre los muros y torres de la ciudad están los vigilantes para prevenir cualquier acontecimiento).

Capítulos 4 al 24. Muchos judíos son llevados cautivos a Babilonia; por medio de Ezequiel Dios advierte a las personas sobre sobre sus malos caminos: “Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti tus abominaciones” (7:8).
En una visión Ezequiel es transportado al templo de Jerusalén, y dentro le muestra las abominaciones que se cometían en Jerusalén (Cap. 8) y el castigo que sobrevendrá al pueblo de Dios. El templo representa la presencia de Dios en Israel. En el lugar santísimo del templo, en un cofre de oro están los 10 mandamientos; éste es el sitio más santo para los judíos, y allí está la presencia de Dios.
En el capítulo 10, Dios abandona el templo. En los siguientes capítulos hasta el 24, Ezequiel profetiza el Juicio de Dios contra Jerusalén.
Desde el capítulo 25, Ezequiel profetiza la destrucción de las naciones Amón, Moab, Edom, Tiro, Sidón, Egipto. En el capítulo 30, Jehová le dice: “Hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Lamentad: ¡Ay de aquel día! Porque cerca está el día, cerca está el día de Jehová; día de nublado, día de castigo de las naciones será” (30:2-3).
En el capítulo 33 un fugitivo de Jerusalén le dijo a Ezequiel que la ciudad ha sido conquistada. Jehová hace responsables a los pastores por las ovejas perdidas: a los líderes espirituales de Israel que han conducido al pueblo a la muerte.
Desde 34:11, Ezequiel profetiza sobre la restauración de su pueblo. En este mensaje Dios aparece descrito como el verdadero pastor de Israel (34:11-16) que reunirá a su pueblo diseminado en Palestina, y que un día se levantará un salvador, que será el buen pastor (34:22-24).
En el capítulo 36, Dios le da una visión a Ezequiel de una Israel renovada, en el 37 le muestra dos palos, uno representando a las tribus del norte y otro a la tribu de Judá, que deben mantenerse unidos para indicar la reunificación de la nación de Israel.
Los capítulos 40 a 45 constituyen la visión de Ezequiel sobre Israel restaurada, la visión del templo como una visión espiritual de Israel de un nuevo templo glorioso, que es únicamente para aquellos cuyas vidas son santas, de corazones puros y adoradores de Dios: “Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová” (37:14).
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Dios siempre ofrece esperanza, aún en los momentos más difíciles, así como Jerusalén que estaba destruida y sus habitantes dispersos por tierras extranjeras a consecuencia del pecado, y Dios tenía un plan para la supervivencia de Israel.
Hoy día, por medio del sacrificio en la cruz de su hijo Jesucristo, nos permite sobrevivir al pecado, a la pena y dolor más intenso y profundo: Dios nos ayuda si confiamos en su fuerza y su poder.
El mensaje central de Ezequiel es la obediencia personal, la santidad y que la persona dé cuentas a Dios porque Él está interesado personalmente en nosotros y en nuestras acciones: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Rom 12:1).