El tráfico ilegal y las quemas no dan tregua a 7 especies de aves

Escrito por  Redacción central/El País eN Mar 03, 2018

En bolsas, estrechas jaulas o cajas son transportadas varias aves para ser traficadas de manera ilícita, algunas sobreviven pero muchas no lo logran. El tráfico de vida silvestre surgió, entre 1980-90, en la mayoría de los países de la región “de la mano del narcotráfico”, recuerda el colombiano Fernando Escobar, veterinario y experto en felinos.

“Incluso los narcotraficantes utilizaban la materia fecal u orina (de los animales) como repelentes para que los perros no detecten su mercancía”. Con este grave problema, la posibilidad de sobrevivencia de los animales silvestres en el mundo es cada vez más incierta.
Y lo es más si se conoce que los delitos contra la vida silvestre constituyen la cuarta actividad más importante de la delincuencia organizada transnacional, después del tráfico de drogas, armas y la trata de seres humanos, de acuerdo con un documento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La buena noticia es que Bolivia es el sexto país del mundo con diversidad de aves, según un estudio realizado por especialistas nacionales, de Alemania, Argentina, Estados Unidos y el Reino Unido. Sin embargo, no todo es bueno, pues siete especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción.
La información es dada por el Libro Rojo de Vertebrados Silvestres de Bolivia publicado por el Viceministerio de Medio Ambiente, Biodiversidad y Cambios Climáticos. En la lista figuran la palkachupa, el mamaco, la pava copete de piedra, el tilluche, la remolinera real, la paraba azul y la paraba frente roja.
De las siete, las dos últimas son las únicas endémicas (es decir propias). La primera anida en la región de las sabanas de los llanos de Moxos y la segunda, en los valles interandinos.
La pérdida del hábitat, la caza y las quemas de espacios de vida silvestre ponen en riesgo la diversidad de reptiles, mamíferos, peces, anfibios y aves. Pero más allá de esto el tráfico ilegal de aves es una amenaza que crece a hurtadillas. Los tres últimos decomisos de aves efectuados en Tarija y otros departamentos en los últimos meses han activado la alarma.

Los decomisos
del último mes
El personal de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), aprehendió el pasado 14 de febrero a dos personas por la comercialización de aves silvestres, en inmediaciones del mercado Campesino en Tarija.
El fiscal Carlos Andrés Oblitas, informó que ante una denuncia anónima, los efectivos policiales llegaron al lugar, donde se percataron de la presencia de dos personas mayores, de sexo masculino, los cuales se encontraban vendiendo las aves silvestres en una caja de cartón.
Al percatarse de la presencia de los funcionarios policiales, los comerciantes intentaron darse a la fuga.
Luego de una persecución por el mercado, los comerciantes fueron aprehendidos y trasladados a dependencias policiales, donde emitieron su declaración correspondiente
Sumado a esto otro hecho similar sucedió el pasado 27 de febrero, más de 150 aves silvestres fueron incautadas y el dueño procesado. El caso sucedió en Santa Cruz tras un operativo realizado junto a la Policía Forestal, en la avenida Tres Pasos al Frente y el noveno anillo, donde se decomisaron 150 aves silvestres.
Entre las aves rescatadas, había parabas amarillas y rojas, parabachis, cotorras y tucanes. El operativo no sólo dio lugar al decomiso de las aves silvestres, sino también permitió la detención preventiva de una persona que será procesada, puesto que la compra, comercialización, tenencia y tráfico de animales silvestres están penados por ley y tienen pena de cárcel. Ya se sentó la denuncia.
Sin embargo, los decomisos continúan. Un nuevo golpe a este tráfico ilícito se registró en nuestro departamento el pasado 1 de marzo. Tras una serie de allanamientos realizados por el Ministerio Público y la Policía Boliviana, se decomisaron 67 aves silvestres, cuyo destino era la comercialización.
Los policías aprehendieron a la propietaria, basados en la ley de defensa de los animales. De acuerdo al fiscal de materia, Luis Tárraga, el hecho se suscitó en Yacuiba. “Las aves fueron remitidas en coordinación con Ecofauna a un ambiente donde podrán estar en mejores condiciones”, reportó y agregó que en el lugar encontraron a una persona de 20 años, que reveló que su madre vendía los pericos a 25 bolivianos cada uno mientras que los loros “habladores” los comercializaba a 150 bolivianos.
De plaga a amada
mascota
Pero hay otro factor que se suma a esta terrible realidad. En Bolivia, el comercio de aves tropicales a menudo comienza con un simple problema: el conflicto humano-loros.
Los productores sojeros, en particular, enfrentan una amenaza latente desde el aire, bandadas de “totaquis”: palomas y loros descienden a los cultivos para alimentarse y dejan a su paso una ruina financiera. Las especies de loros en Santa Cruz son consideradas “plagas agrícolas”. El problema no es nuevo; la solución, sin embargo, sí.
“Antes, al menos hasta los setenta, los agricultores solían dispararles. En el pasado se permitía cazar y atrapar a los totaquis, pero atrapar loros es ilegal en nuestro país. “Ahora en lugar de dispararles, los agricultores buscan a alguien que los atrape y los venda en el mercado local”, revelan fuentes que prefirieron no brindar su nombre.
Para la ley boliviana, cualquier persona que sea descubierta cazando o atrapando loros enfrenta una sentencia de dos años de prisión y una multa equivalente al ave cazada, pero como siempre la ley raramente se aplica.
A continuación las especies de aves más amenazadas:

Paraba azul
La destrucción de su hábitat, la cacería indiscriminada y su comercialización como mascotas son las amenazas constantes que ponen en riesgo la supervivencia de esta especie, también conocida como paraba cachete azul. El ave, que mide 85 centímetros y pesa cerca de 700 gramos, se caracteriza por su pluma de color turquesa con una combinación de tono amarillo naranja en la parte de la garganta. Habita en las pampas del departamento del Beni, principalmente en las palmeras, donde realiza huecos y pone por lo general tres huevos, pero sólo un pichón llega a desarrollarse. Se alimenta de las frutas de motacú y su reproducción se da entre septiembre y mayo.

Palkachupa
Es un ave que vive y anida en arbustos del municipio de Apolo, en el norte de La Paz, y en el Parque Nacional Madidi. Según investigaciones realizadas sobre esta especie, su hábitat es amenazado por una constante deforestación del bosque para uso de la ganadería; la acción pone en riesgo la reproducción de su especie, ya que sólo se garantiza el 20 por ciento del éxito del empollamiento, cuando lo normal de un ejemplar tropical es de un 50 a 60 por ciento. De acuerdo con las averiguaciones de la bióloga Verónica del Rosario Ávalos, se detectó nidos de esta ave en rocas, lo que le hace suponer que fue por falta de árboles. La especie mide 22 centímetros, tiene la cola larga y bifurcada, y es una especie considerada monógama; su alimentación consiste en frutas e insectos.

Paraba frente roja
Vive en los bosques secos interandinos y es conocida también como q’aqa loro y loro burro; tiene como su principal amenaza al tráfico ilegal de animales para ser vendidos como mascotas. Según investigaciones realizadas entre 1980 y 1990, entre 800 y 1.000 ejemplares de parabas fueron traficadas al exterior.
Aunque en la actualidad no se ha detectado el comercio masivo, se reporta todavía su venta ilegal al Brasil y Perú. Aparte, entre 1980 y 1995, se registró una población de aproximadamente 20.000 ejemplares en el área que comprende el sur de Cochabamba, el suroeste de Santa Cruz, el norte de Chuquisaca y el noreste de Potosí. Esta paraba se mueve en los riscos poco accesibles y para anidar busca huecos y grietas de paredes rocosas; se alimenta en temporada húmeda de frutos y en la época seca, de maní y maíz.

Mamaco
El aislamiento geográfico, la baja capacidad de dispersión y la cacería son las constantes amenazas a esta ave. Hugo Araníbar, biólogo de la Fundación Armonía, es un especialista en este ejemplar y asegura que sólo se ha registrado su presencia en un área de 20 kilómetros cuadrados. Actualmente, el mamaco reside en el sudoeste de la Amazonia del departamento de Beni, a menos de 200 metros del bosque de Varzea. Su población estimada es menor a 130 individuos.
Este espécimen mide 90 centímetros y pesa 2.500 gramos. El macho, a diferencia de la hembra, presenta una cera roja brillante con un lóbulo superior redondeado y dos inferiores; pero tanto la hembra como el macho tienen una cresta enrulada hacia adelante y las partes dorsales del pecho y la cola de color negro. En época húmeda se alimentan de pequeños vertebrados e invertebrados, y en estación seca, de frutos y semillas.

Pava copete de piedra
Las principales causas para la extinción de esta especie son la caza, la deforestación, el chaqueo y la explotación ilícita de madera, principalmente en el Parque Nacional Amboró y el Parque Nacional Territorio Indígena Isiboro Sécure, lugares donde se ha registrado a esta pava, además del Parque Nacional Carrasco y la región yungueña de La Paz. Esta ave, que se alimenta principalmente de frutas, tiene su plumaje de color negro con puntas blancas en la cola, patas y pico rojizos, y su principal rasgo es el cuerno cilíndrico, largo y de color azul.
El ave mide entre 85 y 95 centímetros. Cuando su hábitat es perturbado, se refugia en las ramas inferiores de un árbol. La época de reproducción de este espécimen es entre los meses de agosto y diciembre, durante el primer mes se la observa en compañía de su pareja. De acuerdo con un registro levantado en octubre de 1989, en las orillas de un río del Parque Nacional Amboró se encontró un nido de la pava copete de piedra con un único huevo y se presumió que la anidación era de 32 días.

Remolinera real
Los principales motivos de la extinción de esta especie son la tala y la quema de árboles que provocan la desaparición de la capa de musgo, troncos y ramas que son imprescindibles para ella. La remolinera real mide 21 centímetros y pesa 50 gramos. Tiene el pelaje de color oscuro con el cuello blanquecino y el vientre de tono café. Esta ave fue observada en el Parque Nacional Madidi, en 2000; ese mismo año se notó su presencia en el Parque Nacional de Cotapata y también en los páramos de los Yungas de La Paz. Los datos recabados indican que al menos existen 13 subpoblaciones entre las cordilleras de Apolobamba y La Paz, en una superficie de 14 hectáreas, donde se ha establecido la presencia de grupos de entre 50 y 70 aves. La remolinera se reproduce en época húmeda.

Tilluche o tororoi
enmascarado
Las amenazas a la vida del tilluche son la degradación, fragmentación y destrucción de su hábitat, problemas originados por actividades humanas como la expansión del área urbana y suburbana en la ciudad de Riberalta, en Beni, donde se halla el ave; además de la implementación de las áreas de cultivo y de pastura, la apertura de caminos vecinales y la extracción de recursos como las hojas de motacú.
Según el coordinador del Programa Áreas Importantes para la Conservación de las Aves en Bolivia de la Asociación Armonía, Oswaldo Maillard, el avance de la población hacia los nidos de esta ave es consecuencia de la migración de personas que se dedican a la cosecha de castaña. Este espécimen mide 14 centímetros; los adultos presentan la corona y nuca de color gris, el resto de su cuerpo y cola tiene tonos café olivo.