La belleza turística del olvidado río Pilcomayo

Escrito por  Danitza Montaño T./El País eN Mar 07, 2015

Desde el antiguo puente ferroviario se puede observar el gran río Pilcomayo, cuyas aguas pasan cafés por el sedimento acumulado, sin embargo esto no le resta mucha belleza. Los pueblos indígenas que viven en sus orillas no han perdido la fe de que este año mejore la pesca y pueda darles una vez más el sustento económico que requieren.

Tomás Rivero, aunque no forma parte del pueblo weenhayek, es un pescador antiguo de la zona, él vive a lado del puente Ustarez y fue testigo de todo lo sucedido con el río; empero destaca su gran belleza, misma que ha podido aprovechar con la instalación de una cabaña en la cual vende pescado frito a los turistas que visitan el lugar.
Cuenta que el río es una atracción turística para todos los que llegan a Villa Montes y lamenta que éste continúe estancado en el problema que redujo la pesca en la zona. Según asegura las autoridades no han dado ninguna solución al conflicto.
Otro lugar desde donde se observa el potente Pilcomayo es la zona de la Angostura, que se encuentra al borde de la carretera al Chaco. A lo largo de este lugar gran cantidad de viajeros se detienen para tomarse fotografías o simplemente para contemplar el río, mismo que se ve rodeado de grandes rocas y profusa naturaleza.

La época de pesca
El Pilcomayo pasa muy cerca de varias comunidades weenhayeks como Capirendita, Residencia y San Antonio. En el pueblo de Capirendita en época de pesca, que inicia en mayo y termina en septiembre, se puede encontrar pescado frito que se vende a los visitantes.
Generalmente se tarda 20 minutos en bajar desde estos pueblos al río, donde gran cantidad de originarios efectúan la pesca entre familias. Una opción para los turistas es cruzar el Pilcomayo en canoa, cuyo viaje es ofertado por los originarios a diez bolivianos.
En las orillas del río se puede comprar pescado recién sacado a menor precio; sin embargo el costo varía de acuerdo a lo buena o mala que fue la pesca en ese momento. El turista podrá también disfrutar de caminar por la arena, remojar los pies en las aguas del Pilcomayo y observar de cerca las técnicas de pesca de los originarios.

Para llegar
El río Pilcomayo se encuentra en Villa Montes, para llegar a sus orillas se debe tomar un taxi desde dicha ciudad hasta uno de los pueblos weenhayeks; el más recomendado es Capirendita.
Una vez en el lugar se debe entrar al pueblito y caminar veinte minutos en dirección del río. Para evitar perderse se puede recurrir a la guía de algún originario de la zona. Se recomienda portar repelente para los mosquitos, gafas, gorra y unos buenos zapatos de caminata.

El problema pendiente
A más de cinco años de que se conociera que el proyecto Pantalón, que desvía las aguas del Pilcomayo, afectó la pesca en Bolivia, las autoridades no hicieron nada al respecto. El compromiso de adquirir máquinas dragadoras quedó a medias, pues éstas se compraron sin embargo no se usaron para el dragado del Pilcomayo.