La producción limitada de vino frena las exportaciones

Escrito por  VÍCTOR BURGUETE/EL PAÍS eN Abr 25, 2015

El sector vitivinícola boliviano debe hacer un esfuerzo en el aumento de su producción a través de mejoras técnicas para una mayor industrialización para que las exportaciones de vinos y singanis crezcan en el mercado exterior.

Esta es uno de los diagnósticos que se puso sobre la mesa en la primera jornada del Encuentro Nacional de productores Uva, Vinos y Singanis en el que estuvieron presentes varias autoridades nacionales como el ministro de Planificación, René Orellana, la ministra de Desarrollo Productivo, Verónica Ramos  o el viceministro de Comercio Exterior, Clarens Endara.
Pero además de la mejora de la producción, los representantes de las asociaciones de productores e industriales vitivinícolas identificaron otros obstáculos para el crecimiento del sector como el contrabando ilegal de vinos y singanis, el posicionamiento de la marca en el exterior o la ampliación de tierras.
“No podremos avanzar ni crecer si persiste el contrabando de vinos y de bebidas alcohólicas y la industria clandestina. La falsificación de nuestros productos a precios por debajo de la producción legal quita una importante cuota de mercado”, dijo durante su intervención Franz Molina, presidente de la Asociación Nacional de Industriales Vitivinicultores (ANIV).
En este sentido, indicó que es necesario ampliar la producción ampliando las tierras para el cultivo de la vid así como el aumento de los sistemas de riego pero que todo esto será útil mientras se tenga mercado ya que “el mercado completa todo”.  
Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Viticultores, José Sánchez,  reclamó más ayuda del Estado para que el sector siga creciendo y consolidándose.
“El año pasado mandamos hacer un estudio socioeconómico de esta cadena y nos arroja datos muy importantes. El Estado nos apoyó. Estamos vendiendo por 140 millones de dólares en productos terminados y estamos aportando al Estado boliviano más de 16 millones de dólares. Cada pequeño productor por una hectárea utiliza insumos del extranjero por 2.000 dólares promedio y si eso lo multiplicamos por las 13.000 hectáreas del país ¿cuánto más aportamos al Estado? Tenemos grandes logros pero grandes debilidades y aquí viene la mano del Estado”, reivindicó.
Asimismo, pidió al Estado que proteja al sector con la primera medida de frenar la falsificación y el contrabando ya que el contrabando quita a la cadena de uva, vinos y singanis más de” 70 millones de bolivianos” al año.
Para la ministra de Desarrollo Productivo, el reto está en fortalecer los complejos productivos. “La idea nuestra de complejo está vinculada a otras actividades que articulan el sector. El turismo es un elemento importante y amplía el complejo”, indicó para añadir que se debe promover la coordinación con los diferentes actores.
En relación a las limitaciones del sector identificadas, Ramos manifestó que su solución pasa por la suma de acciones conjunta así como por generar una agenda de trabajo para ir desarrollando el sector.
De igual forma, el ministro Orellana hizo hincapié en que hay un compromiso tanto del presidente como del vicepresidente para desarrollar medidas y acciones que ayuden a fortalecer al sector vitivinícola.

Ampliar y consolidar el mercado, los retos

A pesar de estas limitaciones, tanto el vino como los singanis bolivianos están haciéndose un hueco en el mercado exterior y desde el Gobierno se está trabajando para promocionar y establecer acuerdos de comercio con distintos países.
“Entendemos que hay temas sensibles como el contrabando, el acceso a los financiamientos, el tema de incentivos… Sabemos que hay preocupación por el tema tributario, está el tema de la tecnología, los mercados internacionales…. En unos días vamos a viajar a China y vamos a empezar un acuerdo de comercio. En el que entre los productos que se van a presentar están el vino y el singani”, dijo Orellana.
En cuanto al posicionamiento internacional, el viceministro de Comercio Exterior apuntó que aunque están concentrándose en buscar un público especifico para el vino en determinados países de Europa como España ya que Bolivia no puede entrar a competir con vinos que tienen un volumen de producción más amplio.
Otro de los factores para hacerse hueco, precisó, son los valores añadidos que ofrecen los vinos bolivianos como su carácter más tradicional y orgánico que otros vinos con una producción industrializada más desarrollada.