Los silencios de Sánchez

Mar 19, 2018

Lo sospechábamos, pero la confirmación por parte de la Comisión de Hidrocarburos ha sido especialmente reveladora. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y el Ministerio de Hidrocarburos han dejado de priorizar Tarija en su agenda informativa y han puesto en marcha una especie de olvido sistemático que, tarde o temprano, pasará factura.

Hace meses que el ministro Luis Alberto Sánchez ha dejado de comparecer ante los medios de comunicación tarijeños. Desde que fue elevado a ministro en 2015 desde la Vicepresidencia de Contratos de YPFB, Sánchez había desplegado todo un aparato en el departamento y no dejó de hacerlo notar. Sánchez insistía en que no pretendía ser candidato a nada, pero lo parecía. Sánchez trajo a Tarija la Cumbre de la Olade; una cumbre específica de hidrocarburos dentro del grupo de trabajo del G77; trajo sus informes y rendiciones de cuentas; trajo a De Vido…
Después impulsó la Ley de Incentivos Petroleros, que esquilma el 12 por ciento de los recursos de IDH de las entidades territoriales para financiar una competencia nacional. También impulsó el levantamiento de la protección en las áreas protegidas y, finalmente, trató de convencer a Tarija de que la exploración en Tariquía era la panacea. Paralelamente mantuvo una especie de amenaza vigente sobre Servicios Eléctricos de Tarija (Setar) que nunca concretó y que seguramente sería muy bien recibida siempre que consistiera en invertir los recursos necesarios para sanear la institución y no en un re-reparto de pegas y botines políticos.
Fracasó en la intervención y fracasó en la idea de convencer a los tarijeños de que Tariquía era la mejor idea para seguir cobrando regalías, pero eso no hizo que el ministro cambiara de opinión. Desapareció durante unas cuantas semanas y, a final del año 2017, como quien no quiere la cosa, filtró la noticia de que la exploración en San Telmo y Astilleros había sido adjudicada a Petrobras y aprobada por la Asamblea Plurinacional en medio de otras consideraciones. Nunca llegó a Tarija a explicar públicamente este asunto. Ni otros.
Sánchez se convirtió en presidente del Directorio de YPFB por intermedio de una Ley a medida luego de haber colocado a su hombre fuerte de confianza en la presidencia interina, Óscar Barriga, luego del pulso a muerte con Guillermo Achá por la compra de los taladros que acabaron destapando la jaula de grillos y mandando a la plana mayor a la detención preventiva.
La Comisión de Hidrocarburos ha pedido información sobre la certificación de reservas, que está en pleno proceso; sobre el plan de exploración en el entorno de Tariquía, del cual nada se sabe; sobre la perforación en Boyuy, al sur de Margarita y cuyas declaraciones previas, siempre grandilocuentes, lo habían presentado como la madre de todos los proyectos mientras que los informes intermedios lo presentan como un más que posible fracaso; y también sobre el plan petroquímico Gran Chaco, con toda la candidez del mundo, como desconociendo que la licitación fracasó en medio del escándalo de los taladros porque nadie se atrevía a poner la firma en el informe de adjudicación que recomendaba contratar a Técnicas Reunidas y Tecnimont, don viejas conocidas que llevan años trabajando en Bolivia, Tecnimont concretamente en todas las fases previas de la planta petroquímica y desconociendo que el proyecto ha desaparecido del presupuesto de la entidad.
Los asuntos que ha requerido la Comisión de Hidrocarburos de la Asamblea Legislativa forman parte de los planes más específicos que todo el sector de Hidrocarburos tiene sobre Tarija, y de los cuales se ha ido dando alguna información, poca, insuficiente, pero algo.
El ministro Sánchez ha cambiado en las últimas semanas sus caballos de batalla y se ha concentrado en la planta de etanol, impulsada desde el grupo Roda y la Cámara Agropecuaria del Oriente, y más preocupante, sobre un anuncio permanente de las muchísimas reservas de gas y petróleo no convencional que tendría el país.
Este último anuncio es curioso en el tiempo, al coincidir con el proceso de certificación de reservas contratado y con la recta final de la negociación con Brasil, y también en la forma. Resulta preocupante ver a un ministro del gabinete del Gobierno de Evo Morales, que se ha presentado al mundo como el guardián de la Madre Tierra, hablar con entusiasmo de un hidrocarburo cuyo proceso de extracción ha sido calificado como uno de los más arriesgados y agresivos con la naturaleza. No hace ni dos años que el entonces ministro Juan Ramón Quintana lanzaba todo tipo de calificativos sobre este procedimiento que, además, hizo caer los precios en todo el mundo. Es prioritario que el ministro Sánchez venga a Tarija también a explicar esto.