“Faltan herramientas para afrontar el cambio climático”

Escrito por  Alejandro Zegada/El País Mar 17, 2015

El cambio climático no deja de dar de qué hablar en estos tiempos, y a veces hay noticias muy llamativas. Una reciente publicación de un conocido periódico estadounidense, el Miami Herald, revela que la administración del Gobernador del estado de Florida, Rick Scott, prohibió que el Departamento de Protección Ambiental de Florida utilice los términos “cambio climático” y “calentamiento global” en cualquier tipo de comunicaciones, emails o reportes oficiales.

Paradójicamente, el estado de Florida es, según los científicos, la región de los Estados Unidos que es más susceptible a los efectos del calentamiento global: sólo el aumento del nivel del mar en los próximos 85 años amenaza la existencia del 30% de sus playas.
En un reporte para los políticos escrito el año 2014, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas afirmó que: “La influencia humana en el sistema climático es clara, y recientes emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero están en su nivel más alto en la historia. Los recientes cambios en el clima han causado amplios impactos en sistemas humanos y naturales”. Los autores del reporte son científicos de 27 países.
Pese a ello, muchos políticos conservadores estadounidenses siguen diciendo que la ciencia no es concluyente y se niegan a reconocer el cambio climático. Estas posturas han estado retrasando acciones efectivas sobre este tema a nivel global, y las consecuencias son sufridas con mayor severidad por las poblaciones más vulnerables de los países pobres.
Ante esta situación, estos países han estado trabajando por su cuenta en acciones para adaptarse al cambio climático y lograr resiliencia (capacidad de sobreponerse frente a los cambios y situaciones amenazantes).
El experto Dennis García comparte con El País sus conocimientos sobre lo que, al respecto, se está haciendo en Bolivia, así como los avances, retrocesos y dificultades que ha encontrado a lo largo de sus años trabajando en la problemática del cambio climático.

El País (EP). Mencionaste que el Grupo de Trabajo Cambio Climático y Justicia (GTCCJ), donde trabajaste, se ocupa de temas de justicia ecológica, social y cambio climático. ¿Qué es la justicia ecológica?
Dennis García (DG). Para el GTCCJ, la justicia es un concepto de múltiples dimensiones  referido a una relación. Por ejemplo, las relaciones injustas que existen entre grupos humanos que explotan y hacen uso irracional de los recursos (agua, energía, alimentos, etc.) limitando o quitando el acceso de otras personas a estos mismos recursos.
En el mismo sentido se puede hablar de la relación entre el ser humando y la naturaleza. En esta perspectiva, se busca reconocer a la naturaleza como sujeto de derechos, y esto es lo que se viene debatiendo en los últimos años con el nombre de “justicia ecológica”.
El GTCCJ trabaja también otro concepto relativamente nuevo denominado “Justicia ante el Cambio Climático”, que surge como respuesta a los modelos convencionales de desarrollo, financieros y comerciales, que en estos tiempos de globalización vienen provocando la destrucción del medio ambiente y todas las formas de vida en nuestro planeta.

(EP) ¿De qué maneras se evidencian los efectos del cambio climático en Bolivia hoy en día? ¿En qué medida las inundaciones, sequías, heladas, etc., son consecuencias directas de este fenómeno?, ¿o es como dicen los detractores del cambio climático, que son en realidad fluctuaciones climáticas normales que suceden a lo largo de la historia?
(DG). Los efectos se pueden evidenciar a diario en nuestro país: sequías prolongadas, inundaciones recurrentes, deshielo de glaciares, pérdidas millonarias de cultivos por granizos, heladas y otros fenómenos.
Lamentablemente, no contamos con suficientes estaciones meteorológicas ni centros de investigación especializados, como otros países vecinos, para modelar y predecir con mayor precisión los futuros efectos que tendrán los cambios climáticos en el territorio nacional. Nos falta mucho en el ámbito de la investigación y recopilación de información ambiental, climática y meteorológica.
Como en todo ecosistema, los efectos observados en las distintas regiones de Bolivia son consecuencia de varios factores o causas que los provocan. Algunos de ellos responden a ciclos naturales y otros no. Sin embargo, el cambio climático aumenta el nivel de recurrencia e intensidad con que se dan estos fenómenos mencionados, provocando que se conviertan en desastres naturales.

(EP). ¿Estos efectos son consecuencia de lo que hacen las propias poblaciones locales o son más bien parte de los procesos regionales y globales, que escapan de su control?
(DG). La mayoría de los efectos son, en última instancia, resultado de un sistema global perverso que se encuentra en una carrera esquizofrénica hacia un progreso económico, material y tecnológico.
La ingente cantidad de materia prima, energía, vidas humanas y demás recursos que requiere el sistema global, así como los desechos tóxicos, nucleares, y principalmente los Gases de Efecto Invernadero, están provocando el desbalance de los sistemas de vida en nuestro planeta.
Lamentablemente, no nos afecta a todos de la misma manera, puesto que existen quienes tienen los medios económicos-tecnológicos para poder adaptarse y quienes no los tienen. En este sentido, el tema de justicia ecológica y climática cobra una relevancia importantísima para poder exigir la búsqueda y aplicación de nuevos paradigmas de desarrollo que nos permitan coexistir sustentablemente en el único planeta habitable que conocemos.
Pero a pesar de que varios efectos locales del cambio climático son de origen global y deben trabajarse globalmente, a nivel de diálogos entre los pueblos y los gobiernos; es posible y necesario trabajar también desde lo local.
Si bien algunos fenómenos locales, como la disminución de las fuentes de agua o la pérdida de la fertilidad en los suelos, son acrecentados por los cambios climáticos; muchas veces son consecuencia evidente de prácticas insostenibles como la deforestación, pérdida de cobertura vegetal, poca diversificación, chaqueo, etc., que pueden y deben ser trabajados por las poblaciones locales en sus regiones.
En pocas palabras, debemos exigir a los países desarrollados Justicia en temas de cambio climático, mientras trabajamos construyendo alternativas al modelo de desarrollo desde nuestros espacios locales.

(EP). ¿Cuáles son las poblaciones más vulnerables al cambio climático en el mundo y particularmente en Bolivia? ¿Conoces casos representativos o ejemplos interesantes en distintos lugares del país?
(DG). A nivel mundial, las poblaciones más vulnerables siempre serán las que tengan menos capacidad de adaptarse a los cambios. Precisamente quienes tienen menos capacidad de hacer esto son las poblaciones de países pobres o en vías de desarrollo. Incluso en países desarrollados, como Estados Unidos, se ha visto que ante los desastres naturales provocados por el cambio climático, los más afectados siempre son los grupos humanos más pobres y marginados.
En Bolivia, durante mi trabajo como responsable del Fondo CLIMA, pude observar varios casos de poblaciones donde los efectos del cambio climático se sienten cada vez con mayor intensidad
Por ejemplo, en la comunidad Maiza Laguna del Municipio Aiquile en el Cono Sur de Cochabamba, según las autoridades y pobladores mayores que todavía quedan allí, más de la mitad de la población (un 60% afirman) ha migrado hacia los centros urbanos porque simplemente “no hay más agua para vivir”. Lógicamente, la mayoría de los que migran son jóvenes y niños en busca de mejores condiciones de vida.
Al otro extremo, en el Municipio Caraparí de Tarija, existen poblaciones sumamente marginadas de guaraníes que viven en situaciones tan precarias estando tan cerca de la “capital gasífera de Bolivia”, que da vergüenza. Si uno visita esa región puede ver el contraste tan extremo que hay entre los centros urbanos (con ríos encofrados, pantallas gigantes en las plazas, supermercados ultra-lujosos) y las comunidades indígenas de los alrededores, donde a veces no tienen ni siquiera agua potable para beber.
Pero la vulnerabilidad no se da solamente en zonas rurales. En las zonas periféricas de la ciudad de El Alto muchas familias sufren debido a la dificultad para acceder a verduras, frutas y otros productos frescos que mejoren su alimentación debido a los precios elevados de los mercados. Los cambios climáticos no hacen más que empeorar esta situación y amenazar la seguridad alimentaria de las familias.

(EP). ¿Qué tipo de acciones se están llevando a cabo en Bolivia al respecto?
(DG). En el caso de El Alto, se viene trabajando, desde un enfoque distinto al de la FAO o del gobierno, con proyectos de huertos familiares que permitan a las familias alteñas acceder a productos sanos y frescos mejorando su seguridad alimentaria frente al cambio climático.
Desde el año 2009, el GTCCJ trabaja el tema del cambio climático desde una perspectiva de justicia ecológica y ética en diferentes líneas, generando y difundiendo información, elaborando materiales didácticos e informativos, incorporando el tema de cambio climático en la agenda pública local, municipal, regional y nacional, entre otras cosas.
Todo esto, se realiza mediante diversas actividades y proyectos en cada una de las 7 regionales: Cochabamba, La Paz, Santa Cruz, Oruro, Chuquisaca, Tarija y Valles Mesotérmicos.
Por otra parte, se coordina con otras organizaciones e instituciones que también trabajan la temática, como la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC), la Red de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente (REDESMA), la delegación boliviana frente al cambio climático y otras.

(EP). ¿De dónde o de quién nacen las iniciativas y los financiamientos para estas acciones de adaptación? Según lo que has visto, ¿cómo está entendiendo el Estado boliviano este problema, cuál es su grado de compromiso y sus posibilidades para trabajar en este tema?
(DG). Existen varias iniciativas y cada caso es particular y distinto. En el caso del GTCCJ, esta experiencia nace a partir de varios seminarios, foros y reuniones a lo largo de los años.
Según lo que pude ver, el Estado boliviano está trabajando en las negociaciones internacionales (como las COP) proponiendo alternativas desde nuestra propia lógica a los modelos “verdes” que plantean los estados desarrollados.
Una de estas alternativas es el Mecanismo Conjunto de Mitigación y Adaptación para Gestión Integral de Bosques, que se plantea como una alternativa a la propuesta de Red+ y su juego del mercado de carbono que para mí es otra manera de seguir destruyendo el planeta.
También proponen índices matemáticos para distribuir las obligaciones en cuanto a las emisiones de carbono de cada país y mecanismos de resiliencia climática y desarrollo sostenible. Por otra parte, se viene trabajando con el financiamiento de proyectos de seguridad alimentaria y campañas de reforestación como estrategias para enfrentar el cambio climático.
Sin embargo, considero que hay temas muy importantes que no se están tocando con la profundidad requerida como lo son la expansión de la frontera agrícola, la falta de datos e información estadística para evaluar, planificar y proyectar acciones, la injusta e inadecuada distribución de los recursos del Estado y el tema del discurso político que se maneja (la imagen que se exporta) versus las políticas y acciones reales asumidas por el gobierno.

(EP). ¿Cuál debería ser el rol de la cooperación internacional y cuál el rol de las políticas nacionales?, ¿existe concordancia entre los enfoques de ONGs que trabajan en el país con los de organismos estatales? ¿Cuál es el grado de coordinación entre estos dos sectores (Estado y ONGs)?
(DG). Personalmente, considero que el rol de la cooperación internacional debe ser el de mediadora y facilitadora de procesos. Mediadora entre niveles de gobierno y la sociedad civil, para que las experiencias y demandas de varios grupos vulnerables/marginados sean tomadas en cuenta dentro los planes, programas, proyectos del Estado.
También considero que la cooperación internacional cumple un rol importante para el traspaso de tecnologías y experiencias que, ajustadas a nuestros propios contextos, pueden ayudarnos a enfrentar los efectos negativos del cambio climático.
Por otra parte, si bien existe cierto grado de coordinación entre algunas ONGs y niveles del gobierno, la mayoría de los trabajos (y por ende los resultados alcanzados) se realizan de manera descoordinada, en completo desconocimiento por uno o ambos sectores.

(EP). ¿Cuáles las tendencias en el tema estos últimos años y a qué se deben?
(DG). La principal preocupación a nivel global consiste en que las negociaciones internacionales siguen dilatando los acuerdos y acciones necesarias para frenar el cambio climático ya que esto perjudicaría su ritmo de crecimiento económico y por ende, frenaría el desarrollo al cual apuntan.
Esto es grave, ya que nos encontramos muy por encima de los niveles deseables de CO2 y aumento de temperatura global. Según el quinto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, es probable que para finales del siglo XXI, la temperatura global en superficie sea superior en 1,5 ºC a la del período entre 1850 y1900. Incluso se teme que supere los 2 ºC de aumento.
Esto resultaría catastrófico para los sistemas climáticos globales y locales, considerando que el rango de variación durante los últimos mil años fue de 0,5 ºC. Lo cual implica que los desastres naturales y cambios climático que actualmente vivimos se incrementarán en proporción e intensidad, y es muy probable que pasemos el umbral de no retorno donde todas las predicciones entran en el campo de la ciencia ficción.
A nivel de Bolivia, las tendencias no son menos preocupantes. La mayoría de las poblaciones rurales han migrado del campo hacia las ciudades, ocasionando mayor presión sobre los recursos como el agua, suelo, alimentos y energía. La mayoría de los municipios no cuentan con Planes de Ordenamiento Territoriales que prevengan un crecimiento descontrolado con los consecuentes impactos ambientales negativos.
Se están deforestando los bosques altoandinos, de los valles interandinos y de la Amazonía boliviana; y se pretende ampliar aún más la frontera agrícola.

(EP). ¿Qué conclusión puedes sacar sobre las negociaciones internacionales (como las COP), la cooperación internacional y las políticas nacionales, en la temática del cambio climático y la reducción de la vulnerabilidad en las poblaciones más afectadas?
(DG).  Se debe conocer, analizar y debatir las implicaciones de los conceptos “justicia ecológica” y “justicia ante el cambio climático”. En el fondo, estos conceptos están relacionados con los paradigmas de desarrollo vigentes (el tipo de desarrollo que buscamos) y los imaginarios del Vivir Bien de cada uno.
Actualmente, la humanidad se encuentra en un punto de inflexión donde debe decidir si continuar creyendo la idea del desarrollo sin límites, o por el contrario, poner un límite al extractivismo y desarrollarnos bajo los preceptos de justicia, equilibrio y sostenibilidad.
En este sentido, resulta importante lograr vincular las acciones que se vienen realizando desde la sociedad civil, ONGs, redes de instituciones, Estado y cooperación internacional, para enfrentar la amenaza que representa el cambio climático a todas las formas de vida. Estos sectores están actualmente desvinculados.
La justicia frente al cambio climático no sólo debe ser un discurso de organizaciones ambientalistas o redes como el GTCCJ, sino un principio ético necesario en la construcción de las relaciones entre nosotros seres humanos y el resto de la vida que coexiste en nuestro planeta.

 

Dennis García Serhan es ingeniero ambiental por la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” Regional Cochabamba. Trabajó durante varios años coordinando, facilitando el financiamiento, la ejecución y sistematización de microproyectos de adaptación al cambio climático en distintas regiones de Bolivia. Es especialista en temas de cambio climático, políticas ambientales y alternativas técnicas para el desarrollo sostenible de los sistemas de vida.

 

“La principal preocupación a nivel global consiste en que las negociaciones internacionales siguen dilatando los acuerdos y acciones necesarias para frenar el cambio climático”