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Explotación maderera y petrolera golpean dos áreas protegidas

Escrito por  JORGE SALOMÓN/EL PAÍS EN Abr 04, 2015

Dos de las tres áreas protegidas en el departamento como son las reservas del Aguaragüe y Tariquía, se encuentran constantemente amenazadas en su equilibrio ecológico por causa de la explotación maderera ilegal, y en el segundo caso se suma el problema de la explotación y exploración de hidrocarburos.

El Servicio Nacional de áreas protegidas (Sernap) realiza un control y vigilancia de todos los recursos naturales que se encuentran al interior de las reservas con campamentos estratégicos y un cuerpo de protección y guardaparques que realizan la protección y monitoreo de las reservas.
La reserva de flora y fauna de Tariquía es la más grande del departamento y tiene una extensión de 246.870 hectáreas, y en esta área la extracción ilegal y selectiva de madera se encuentra entre los principales problemas que enfrenta el personal del Sernap.
Las especies más amenazadas son el cedro y la quina que son utilizadas principalmente para la fabricación de muebles, y ante el agotamiento de la madera más cercana a los hogares de los comunarios que se encuentran al interior de la reserva, u otras personas que ingresan para la explotación maderera, se inició la explotación de otras especies como el timboy o cedrillo.
El director de la reserva de Tariquía, Julio César Guerrero señala que utilizan estrategias para un mejor control, porque hay personas que constantemente realizan un trabajo ilegal, y a pesar de tener sanciones y procesos administrativos continúan cometiendo estos ilícitos y dañando la reserva de Tariquía.
“Uno de los casos que se debe destacar es cuando uno de los guardaparques fue agredido por un maderero, y se llegó a instancias penales, donde el infractor está cumpliendo una condena de cárcel de un año y tres meses, siendo el único caso en el que se llegó a estas instancias, en la reserva”, puntualizó.
En el caso de la reserva de la serranía del Aguaragüe, al problema de explotación maderera se suman los pasivos ambientales ocasionados por pozos abandonados de las exploraciones y explotaciones petroleras de principios de siglo y las décadas de los 70 y 80.
Las infraestructuras petroleras con encauce de ríos y un túnel que atraviesa la serranía, construidos entre 2003 y 2004 amenazan la contaminación de las principales fuentes hídricas que dotan de agua a las ciudades más pobladas del Chaco tarijeño como Yacuiba, Villa Montes y Caraparí.
Sin embargo, las operaciones petroleras relacionadas a los mega campos gasíferos (San Alberto, San Antonio-Sábalo, Margarita) en las zona de influencia oeste del complejo de serranías, continúan y amenazan el equilibrio ambiental de la reserva.
Otros problemas en el caso de la reserva de Tariquía tienen que ver con la pesca indiscriminada en lugares como el cajón en los bordes de la provincia donde ingresan personas del interior del departamento y la república Argentina, sin autorización, y en algunos casos con ayuda de los mismos comunarios, que son los únicos autorizados para subsistencia.
El director de la reserva de Tariquía remarca que hasta el momento no existe ningún circuito turístico autorizado, y en coordinación con el sector, municipios y asociaciones se busca implementar el turismo comunitario, caminatas, cabalgatas y paisajes.
Según señalan los guardaparques no tuvieron mayores problemas por caza o tráfico de especies silvestres, entre los que destacan jaguares, monos, tucanes y una gran variedad de mamíferos y aves que habitan las reservas.

 

El Sernap trabaja por una protección armónica

 El Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), ante todo busca la convivencia armónica con la naturaleza y la protección de las especies que conviven al interior de las reservas del departamento que son Tariquía, la cordillera de Sama, y la serranía del Aguaragüe.
El reglamento habla de un desarrollo en las comunidades a través de proyectos que son competencia de los municipios que comprenden la reserva, como también las subgobernaciones, para que puedan invertir en las comunidades.