Recompra de acciones en las “capitalizadas”: ¿única salida ante la crisis?

Escrito por  Javier Escóbar Salguero Ene 27, 2001

En los últimos dos meses se han sucedido dos actos inaugurales de  proyectos que, sin excepciones, han sido catalogados por todos los medios de comunicación como “trascendentales” o “históricos”, titulando los reportajes más o menos así: “Bolivia exportará electricidad” o “Bolivia exporta gas a Brasil desde hoy”. En el primer caso se referían al inicio de la construcción de una planta termoeléctrica en Puerto Suárez y en el segundo caso al inicio del bombeo de gas a Brasil desde San Alberto, Tarija. En ambos casos se detallaba los ingentes volúmenes de facturación prevista y las decenas y centenas de millones de dólares “que el país” recibirá gracias a la exportación de energía.

Qué se exporta

A raíz del proceso de “capitalización” de las empresas estratégicas bolivianas, entre las que se encontraban YPFB (petróleo y gas) y ENDE (energía eléctrica), el Estado boliviano dejó de tener propiedad del petróleo y gas de existencia certificada gracias a inversiones efectuadas con anterioridad al mencionado proceso “capitalizador”, como es el caso de las reservas probadas de gas en San Alberto, Tarija. De la misma forma, el Estado nacional dejó de ser dueño de la energía eléctrica producida por la otrora ENDE, gracia a las inversiones efectuadas por esta empresa mientras era propiedad estatal.

En el caso del petróleo y gas, los dueños de esta riqueza no renovable son ahora “Maxus”: “Vintage”; “Pérez Companc”; “Dong Won”; “Shell”, etc., incluyendo a las capitalizadas “Chaco” y “Andina”, cuyos principales accionistas son (¿o eran?) “YPF-Pluspetrol” y “Amoco”, Ahora, a esta lista, debe sumarse a la poderosa estatal brasileña “Petrobras”.

En el caso de la energía eléctrica, son “Dominion Energy”; “Energy Initiatives” y “Constellation Energy” (todas de EE.UU), socias de las generadoras “Corani”; “Guaracachi” y “Valle Hermoso” o sus respectivas sucesoras, las dueñas de la energía que se produce en Bolivia, tanto para consumo interno como para la exportación. Nuevamente en este caso, debe añadirse a la lista a la empresa estatal brasileña “Petrobras”.

En conclusión, tanto el gas que se exporta, como la energía eléctrica, NO SON DE BOLIVIA. El Estado boliviano percibe mínimos ingresos bajo los denominativos de “regalías” e impuestos cuando los dueños de dicha riqueza venden algo dentro o fuera de nuestro país.

Quién exporta

Analicemos, a manera de ejemplo, el caso de la termoeléctrica de San Marcos en Puerto Suárez, de aquella por la que nos dijeron “Bolivia exportará electricidad”. Los mismos reportajes nos mostraron con claridad quiénes son los dueños de dicho emprendimiento: Duke Energy 38%; Petrobras 21%; Monteiro Aranha 18%; Corani S.A. 17% y CRE 6%.

Las tres primeras socias, que acumulan juntas el 77% del negocio, son todas extranjeras.

La cuarta es una empresa privada “nacional”, cuyo principal accionista (50%) es también extranjero, mientras que CRE y los otros socios de Corani S.A., acumulan tan sólo 14.5% de participación accionaria (nacional). El Estado boliviano es dueño de exactamente nada.

Con lo único que  debe contentarse el país es gas que se utilizará para hacer funcionar la “termoeléctrica”, más los impuestos que genere dicha actividad económica, como los que Ud. o cualquier ciudadano boliviano debe pagar al Estado.

¿Cuál es la causa, entonces, del regocijo que anima al Presidente Hugo Banzer al asistir a los actos inaugurales que recordamos ahora?

El Presidente del Brasil, Fernando Henrique Cardoso, tiene fundados motivos para asistir a ellos: Petrobras, empresa  ESTATAL brasileña, es importante socia de ambos emprendimientos energéticos. Los presidentes de las empresas privadas extranjeras participantes que asistieron a los actos y se sacaron sendas fotografías, también están legítimamente felices: ganarán mucho dinero; varios miles de millones de dólares al vender el gas o la energía eléctrica, recursos de los que son ahora propietarios gracias a la “capitalización”, una suerte de “lotería” con la que se beneficiaron hace unos años, cuando presidía este país Gonzalo Sánchez de Lozada.

¿Qué festeja el presidente Banzer?  ¿Tal vez por el hecho de que, a tiempo de “capitalizar” YPFB catalogaron a los campos de San Alberto y San Antonio como campos nuevos, Tarija recibirá tan sólo 600 millones de dólares como “regalías” en los próximos diez años, en vez de 2.500 millones de dólares?

Así pues, los tarijeños ya no tienen “su gas”, ni los cruceños y cochabambinos “su petróleo”. Estos departamentos y Bolivia entera se han convertido en simples mendigos de sus escamoteadas “regalías” gracias a la magia del invento exportable a latinoamerica del que se enorgullecen el MNR, ADN y MIR: la capitalización de nuestras empresas estratégicas.

Por ello decimos que se exporta desde Bolivia, pero no es Bolivia la que exporta.

¿Qué hacer?

Se ha leído muchas propuestas. Planteamos por nuestra parte la recompra de acciones de nuestras empresas estratégicas por necesidad y utilidad pública, hasta lograr en cada una de ellas por lo menos el 51% de participación accionaria (recuérdese el “Plan de Todos”), utilizando los más de 250 millones de dólares que por concepto de dividendos se prevé percibir el año 2001 en el Fondo de Capitalización Colectiva, monto más que suficiente para lograr dicho objetivo. Esta propuesta tiene varias virtudes, a saber; a) se respeta las reglas de juego establecidas por ley para las empresas privadas (no se expropia ni confisca, simplemente se recompra); b) se recupera la administración de nuestras empresas estratégicas, eliminando de hecho el secreto con el que se amparan los “capitalizadores-administradores” para nada informar, SECRETO protegido por las leyes gonistas (1997) - banzeristas (1998), lo que nos permitirá saber si se cumplieron efectivamente sus compromisos de inversión y si la administración secreta que hasta ahora persiste en todas ellas fue correcta o fraudulenta; c) se revertirá la fuga de divisas, volcando nuevamente recursos por concepto de venta y exportación de gas; petróleo; energía y telecomunicaciones al Tesoro General de la Nación; d) al igual que Petrobras para Brasil o Pemex para México, se reconstituirá el eje del desarrollo económico nacional recuperando el carácter estatal de YPFB refundándolo y e) estaremos felices todos los bolivianos cuando un presidente de nuestro país asista a un acto inaugural “trascendental” e “histórico” como los referidos en esta nota, porque estaremos seguros que festejaremos un logro de Bolivia en nuestro propio territorio, y no, como ocurre ahora, un logro de Brasil a costa de nuestra triste, tristísima Bolivia.

Si no hacemos algo así y pronto, desde esta página, después de 15 años de “neoliberalismo” en Bolivia, advertimos: ¡Bolivia se nos muere!

NOTA: Publicado en El Diario de La Paz, el 27 de enero de 2001