Tiwanaku recibe cientos de visitantes para celebrar el “Año Nuevo Aymara”

Escrito por  Jun 21, 2010

La Paz/ANF.- Este 21 de junio, feriado nacional, los pueblos originarios celebran el año 5518 en el calendario de la cultura aymara, más conocido como el “año nuevo aymara”. Como cada año, Tiwanaku, recibe cientos de visitantes para como, dice la tradición, recibir los primeros rayos del sol considerada para los aymaras, una fuente de energía.

El “Willa Kuti” o “Retorno del Sol”, es una ceremonia indígena plagada de ritos ancestrales. El año nuevo Aymara comienza el 21 de junio, con el solsticio de invierno y con el inicio de un nuevo ciclo agrícola (nueva época de siembra).

Las místicas ruinas de Tiwanaku y en especial la Puerta del Sol, son el escenario de la ancestral ceremonia que cobró popularidad con el paso de los años.

En este complejo arqueológico indígenas y citadinos se entremezclan para asistir a la celebración del Año Nuevo Andino, donde los amautas (sacerdotes andinos) encontraron el punto clave para que retorne el reordenamiento de la tierra.

Como todas las culturas ancestrales de Latinoamérica los antiguos indígenas del altiplano andino, se regían por la observación de diversos fenómenos astronómicos para guiarse en los momentos que debían iniciar las diversas faenas agrícolas y ganaderas, como siembras, cosechas y esquilas a los camélidos andinos.

Inciensos, mesas, w´ajthas y ofrendas son el momento del comienzo de un año nuevo y que según la tradición son para agradecer a la madre tierra “Pachamama y Pachakama”, por los bienes concedidos.

Este 21 de junio los primeros rayos de Sol penetran por la puerta del templo de Kalasasaya e iluminan al magnífico Monolito “Ponce". Los andinos de Bolivia, Chile y Perú, celebran este día el inicio del año nuevo andino, en medio de ritos y ofrendas al Inti (Sol) y a La Pachamama (Madre Tierra) quienes invocan también la fertilidad de la tierra con el sacrificio de llamas, cuya sangre es una ofrenda al Sol y la Tierra y a otras deidades andinas para asegurar la prosperidad agrícola y pecuaria.

Las ofrendas son concedidas con los primeros rayos del amanecer y la esperanza de unidad del universo para dar paso al Pachakuti (un nuevo día). El sentido del rito es asegurar la reproducción de la vida con las bendiciones del Sol para la siembra y la cosecha y este rito rememora antiguas prácticas de las comunidades aymaras.

Tiwanaku fue una antigua ciudad sagrada indígena enclavada en el altiplano de Sudamérica y la más importante. Aunque se conoce poco de su historia, se cree que fue la cuna de un imperio que se extendió por el altiplano.