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Castillo: “Se debe encarnar sin que te mellen la personalidad”

Escrito por  Sep 22, 2014

Roberto Patiño / EL PAÍS EN
Lo fundamental del trabajo actoral es abordarlo desde una técnica que te permita encarnar el personaje sin que melle tu personalidad, subrayó el director de teatro Christian Castillo Luna que recientemente presentó en Tarija la obra “Desaparecidos”.

Con varias obras teatrales en su haber y unas cuatro participaciones en cine, donde destacó la película “Cementerio de Elefantes” (2008), Castillo nos explica que ser actor implica involucrarse en el personaje, pero sin que afecte –de alguna manera- la vida personal del intérprete.
En líneas generales, el guión trata de la historia de “Juvenal”, un hombre de 33 años, dipsómano desde sus 14 años, quien decide ir a pasar sus últimos días de vida en el “Cementerio de los Elefantes”, un local terminal de los alcohólicos empedernidos de La Paz.
Recordemos que el filme mencionado es la segunda obra con más premios y festivales del país. Su director Tonchy Antezana, con un presupuesto de 20 mil dólares, logró ocho premios internacionales y participó en 20 festivales.
“Para mí creo que ha sido la prueba de fuego”, adelanta el actor recordando su participación en esa cinta, porque se trata de un personaje duro en una realidad muy dura.
Sin embargo, abordarla supuso un trabajo desde la investigación, desde lo corporal, desde la construcción de la psique del personaje, pero ante todo desde la comprensión de qué está sintiendo y cómo está viviendo el protagonista en ese momento.
Explicó que para ello emplea una práctica que no necesita transformarse en el protagonista y es un proceso al que denominó como la interpretación orgánica, a diferencia de la técnica de Elías Strasberg -la más utilizada por Hollywood- que es una transformación completa del intérprete  ” hasta en lo que te sueñas y obviamente va a afectar tu vida”.
“Esta técnica es un trabajo de encarnar el personaje, creo que lo fundamental es que te posibilita encarnar personajes sin que melle tu personalidad, la psique, que al final es una técnica que funciona en teatro, la hemos utilizado bastante mis compañeros y yo”, sostiene.
A pesar de ello, Castillo admite que le afectan los personajes que interpreta, las temáticas que toca, pero no en el sentido personal, “individualmente no me agarra la locura, sino que de pronto es una investigación sobre un tópico en particular entonces hay que adentrarse, profundizar, ahondarse y es una exploración de la realidad”.
“En muchas ocasiones he cambiado de punto de vista sobre algunos temas en otras ha sido profundizar sobre una  manera en que estaba viendo algo, pero siempre desde lo reflexivo, que además busca un objetivo”, detalla.
Asegura que no cree que una obra de arte pueda cambiarle la vida a alguien, aunque puede suceder, pero indudablemente puede generar una reflexión profunda sobre la realidad en algunas personas.

Castillo y sus primeros
pasos en el mundo teatral

 “Al teatro me he acercado, como la gran mayoría que ha hecho su vida en el teatro y la que no  ha hecho su vida en el teatro, en el colegio, ahí he tenido las primeras posibilidades y oportunidades de acercarme a la actuación. Al iniciar la Universidad es que me di cuenta que era algo que realmente quería hacer. Tenía 19 a 20 años”, confiesa Christian Castillo.
Sin embargo, en ese momento no existía la posibilidad de estudiar teatro en Bolivia y las escuelas en los países vecinos eran excesivamente caras y el arte en general, no era visto como un oficio siquiera porque no se la entendía como una profesión que te de ingreso económico, no vamos hablar de ganancia, era más como un hobby, un pasa tiempo.
“Esos factores me llevaron a tratar de agarrar todo lo que pasaba por Cochabamba -que es donde vivía en ese momento- y participar en todos los talleres cursos y encuentros que existían como una forma de empezar a formarme”, recuerda.
Hace 10 años recién tuvo la oportunidad de estudiar en la recién creada Escuela Nacional de Teatro en Santa Cruz y esta posibilidad que no había tenido hace 20 años atrás.
“Fue un gran encuentro entre el trabajo formativo que nos brindaba la escuela y el trabajo investigativo que yo había ido desarrollando con el grupo que durante una década aproximadamente habíamos hecho tablas”, subrayó.
El actor nació en septiembre de 1971, casado 10 años con Mary Carmen Monje y tiene dos hijos, Thais de cuatro y Sebastián de dos. Le gusta la gastronomía cochabambina, pero al momento prefiere un plato de Tucunaré, “que es un delicioso pescado del oriente”. Pasó por las carreras de Comunicación, Psicología, Antropología y le asustan las “bolsas de aire” cuando debe viajar en avión.