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Delitos sexuales contra niños se incrementaron en un 6,5%

Escrito por  Oct 04, 2014

DANIEL RIVERA M./EL PAÍS EN
Ocultarse, no querer hablar, el miedo a la obscuridad, el no tener  contención para hacer sus necesidades, pesadillas, y confusión en la identidad sexual,  son sólo algunas secuelas con las queda un niño después de ser víctima de violencia sexual.

Psicólogos que se dedican a atender ese sector de la población manifiestan que el mito  de la ley del silencio que mantiene la familia, sigue vivo. Explican que ese silencio es “tan” férreo como la mafia.
Por lo tanto,  si surge una persona lo suficientemente valiente como para hablar de ello, generalmente descubrirá que otros individuos de su familia también fueron  abusados, y chocará contra la negación a hablar de ello fuera del seno familiar.
La provincia Cercado de Tarija no está lejos de esa realidad. Ya que en relación al año pasado, desde el mes de enero   a agosto del 2014, los casos de delitos en contra de la libertad sexual a menores de edad, se incrementaron  en un seis por ciento.
Pese a la promulgación de nuevas leyes, códigos e instituciones que están en favor de  la integridad de los niños y adolescentes. Los índices de violencia sexual hacia ese sector de la población no reducen, al contrario, aumentan. Eso se lo puede evidenciar en las estadísticas que  proporciona la Defensoría de la Niñez y Adolescencia.
Según la página digital de Radio Fides, en  Bolivia, un 23 por ciento de las niñas, niños y adolescentes menores de 18 años sufre algún tipo de violencia sexual, mientras que el promedio mundial es del 8 por ciento.
El jefe del departamento de la Defensoría de la  Niñez y Adolescencia de Cercado, Waldo Tarifa, informó que  en este año, de enero a agosto se registró 156 denuncias que comprenden delitos en contra de la libertad sexual. En 2013 se cerró la gestión con 156. “Es evidente el incremento, y considero que  hasta diciembre   mínimamente se recibirá entre 25 a 30 casos nuevos”.
Asimismo, especificó que del total de las denuncias, 65 fueron por violación, 42 por corrupción, 29 por abuso sexual, y 27 por estupro.
Manifestó que la implementación de nuevos programas, y la presencia de psicólogos en diferentes unidades educativas permitieron detectar a menores que fueron víctimas de violencia sexual. “Años pasados los padres de familia no se animaban a denunciar esa clase de hechos. Eso porque en su mayoría los agresores son del entorno familiar”.
Entre tanto, el responsable del Centro  de Prevención y Atención  Terapéutica a víctimas de violencia sexual de Tarija (CEPAT), Miguel Huanca Arias, comunicó que un estudio realizado por esa institución, arrojó como resultado que el 90 por ciento de los agresores sexuales son del entorno familiar o conocidos.
Por su parte, Tarifa manifestó que ese resultado no es ninguna novedad. Explicó que por ese motivo, la Defensoría puede actuar sin que los padres realicen la denuncia. Agregó que en esa situación, los progenitores se convierten en cómplices y pueden ser procesados.
Huanca dio a conocer que a la fecha  el CEPAT  registró 93 casos de abuso sexual a menores, pero que el año pasado hasta el último día de diciembre se tenía la misma cantidad. Asimismo, informó que el 15 por ciento del total, no asisten a su tratamiento.
En tal sentido, argumentó que las víctimas son de lugares periféricos de la ciudad, y que se les trata de ubicar a través de los teléfonos que dejaron como referencia. “Al parecer cambiaron de número, o  tienen dificultad para llegar hasta nuestro centro”.
Por otro lado, Tarifa, señaló que los casos no sólo son por delitos en contra de la libertad sexual, sino que también hay 163 víctimas de violencia sexual, eso implica maltrato físico y psicológico. Reveló que el año pasado se registró 172  casos.  
Huanca señaló que un agresor sexual planifica, actúa de manera sutil, además que planifica lo que hará. “Generalmente estas personas  se acercan a los niños con regalos de juguetes o les ofrecen dulces para ganarse la confianza”.
“Los  más susceptibles de ser víctima de abuso, son aquellos que están desprotegidos, pasan el mayor tiempo solos en su casa o tienen alguna discapacidad”, comentó.
El jefe de la Defensoría manifestó que mediante una ley se debería establecer que los agresores reciban un tratamiento psicológico mientras cumplen su sentencia en la cárcel. Eso para que los individuos no vuelvan a cometer los mismos delitos.
Entre tanto, el responsable del CEPAT, reveló que no hay programas para poder tratar a las personas agresoras.

Programa de prevención se encuentra en su fase final

 El Programa de Prevención, Capacitación, Cambio, Seguimiento, Evaluación y Apoyo “Pccsea” que fue implementado en abril de 2014 por el Centro  de Prevención y Atención  Terapéutica de Tarija (CEPAT), se encuentra en su fase final.
El objetivo de dicha iniciativa fue el poder crear y fortalecer en las familias un entorno protector para los niños por lo que se impartió información sobre la autovaloración, cuidado, para garantizar que los padres cuiden de los menores. De esa manera evitar que sean víctimas de abuso sexual.
Reveló que son más de 377 centros dentro del territorio departamental. También informó que se capacitó a más de 800 educadores, los cuales fueron los responsables de poder impartir las maneras de prevención.