Tarija carece de datos sobre casos de bulimia y anorexia

Escrito por  DANIEL RIVERA M/ EL PAÍS EN Oct 23, 2014

Pese a que los médicos de centros de salud de Tarija aseguran haber atendido  casos  de bulimia y anorexia, a la fecha no existen datos estadísticos sobre personas afectadas con ese mal, el cual  acecha principalmente a los adolescentes. Esas dos enfermedades son frecuentes desde los años ochenta.

Según la Presidenta del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Tarija, Marcela Iporre, esas enfermedades son un trastorno psicopático, que no sólo afectan al paciente que las padece, sino también al entorno familiar que generalmente no habla de esos temas. Por lo que es difícil tener  una cuantificación.
Por su parte, la responsable del Programa de Alimentación y Nutrición del Servicio Departamental de Salud Tarija (SEDES), Yobanna Zoruco, confirmó que por el momento no se logró estadificar cuántas personas padecen de bulimia y anorexia.
Al mismo tiempo, señaló que se realizó una prueba piloto en el municipio de Uriondo, la cual consistió en una estrategia  de capacitación al personal médico para que ellos  puedan atender ese tipo de patologías. Esa iniciativa se replicará en los demás municipios, por lo que  esperan que al año  puedan tener datos sobre cuántos pacientes fueron atendidos con ese tipo de males.
Especialistas afirman que la anorexia es un tipo de Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), la misma consiste en la imagen deformada del individuo. Además, existe una perturbación del pensamiento que hace variar la conducta alimenticia. Finalmente, si el paciente reduce en un 15% su peso corporal,  se trata de un caso de anorexia.
La bulimia es otro TCA, y para que se considere como tal, el paciente piensa todo el tiempo en la comida, por lo que comen compulsivamente. Luego les sigue un sentimiento de culpa y vomitan el alimento para sentirse tranquilos.
“Los afectados se encuentran entre la edad de 14 y 20 años- dijo Iporre- más de un 50 por ciento son adolescentes”.
También señaló que para realizar un tratamiento tiene que existir  la participación multidisciplinaria de profesionales en salud, que  involucra a nutricionistas, médicos y psicólogos, y que por lo general los pacientes acuden a consultorios particulares. “La rehabilitación dura bastante tiempo”, comentó.
El responsable de Gestión de Prestaciones del Seguro Universal de Salud Tarija (SUSAT), Jorge Pérez, informó que dentro del programa no existe un paquete  destinado a cubrir con el tratamiento de bulimia y anorexia, pero que si los médicos ven oportuno recetar medicamentos que estén en otros paquetes y sirva para su recuperación del enfermo, lo pueden realizar. 

La anorexia y bulimia, son
trastornos de conducta

 Desde un análisis profesional psicológico, la anorexia y la bulimia son trastornos de la conducta que están relacionados con la alimentación y la ingesta de alimentos, y   pueden ocasionarse principalmente por dos factores: el verse bien, y la internalización de conflictos en la familia.
El psicólogo Roberto Patiño, señaló que el problema radica en que los adolescentes adoptan conductas relacionadas a la moda, además de la ansiedad que produce el ser exitoso, y que por lo general esta situación es común en las personas de clase media y alta.     
Según una publicación del diario Página Siete, un estudio realizado por la Universidad Católica Boliviana  en 2013, en colegios y escuelas de Santa Cruz, La Paz y Tarija, refleja que este último departamento es el que tiene un índice más alto de personas con TCA, llegando a  5,88 por ciento (%). Le sigue Santa Cruz con 4,7% y La Paz con un porcentaje de 3,93. Este relevamiento especifica que en Bolivia un 78,9  de la población en general presenta señales de riesgo de padecer TCA. De éstos, un 25,9% corre un riesgo alto, mientras que un 53% se encuentra en situación de bajo riesgo. Sólo un 16,6% de la población no tiene ningún  riesgo de padecer TCA.
Santa Cruz es la ciudad con mayor riesgo de desarrollar TCA, con un 29,07%, seguida de Tarija y La Paz con 22,5% y 21,5% respectivamente.
En relación al género y la propensión a sufrir algún trastorno de conducta alimentaria, el estudio refleja que las mujeres tienen un alto riesgo con un 34,2% mientras que los hombres se encuentran con un 17,5%.
Finalmente, el estudio muestra que no hay diferencias significativas entre colegios particulares y unidades educativas fiscales al momento de analizar  los resultados.