Pese a no tributar, se dispara el precio de la ropa americana

Escrito por  MARISOL COCA W. / EL PAÍS EN Oct 12, 2015

Prendas que van desde los 80 a 250 bolivianos son comercializadas en las diferentes ferias barriales o locales de ropa “americana” instalados en diferentes puntos de la ciudad.

No sólo los vestuarios tienen costos extravagantes, sino también los zapatos, sandalias, zapatillas y botas. Hay tiendas que ofertan esos artículos a costos exorbitantes que sobrepasan los 500 bolivianos, pero todos se rehúsan a entregar una factura, ya que figuran en el régimen simplificado, aunque sus propietarios tienen mercancías que exceden los 5.000 dólares. Así, el negocio de la ropa usada dejó de ser para personas de escasos recursos, porque ahora sus principales clientes son personas que llegan en lujosas vagonetas que adquieren más de 10 prendas  muy bien seleccionadas.
En una de las tiendas ubicadas en pleno casco viejo, al margen de expenderse un gran stock de calzados para damas y varón, también se comercializan carteras y bisutería. Los relojes son cotizados en moneda extranjera y los precios llegan hasta los 300 dólares por unidad. La encargada de la venta, dijo que el dueño es quien debe responder el por qué no emiten factura, ya que la joven sólo fue contratada para la venta.
Este negocio es mucho más que rentable, porque los mismos comerciantes que salen a diario a vender a las distintas ferias, optaron por alquilar tiendas en pleno centro de la ciudad y expender de manera fija sus mercancías. Hay quienes lo hacen desde sus propias viviendas y tienen asegurado a sus clientes, los cuales son convocados a través del whatsapp cuando se trata de abrir el stock de última tendencia.
Los costos de cualquier tipo de artículo se asemejan a prendas nuevas de industria argentina, brasileña o boliviana. Es por ello, que las personas de escasos recursos ya no suelen tener opción de comprar una prenda a bajo costo. También están aquellos que se abastecen de estos artículos y los colocan en las boutiques para ser comercializados como prendas traídas de manera exclusiva.
En la feria del barrio Senac, que se hace todos los martes, Teresa Benítez, admitió que la ropa ahora tiene altos costos en relación a hace cinco años, porque las prendas que son adquiridas pueden ser seleccionadas antes de tomar la decisión de adquirir un stock.
La dirigente nacional de ropa y prendería a medio uso, Liz Apaza, agregó que la ropa tiene un precio mayor porque llega con etiqueta y es relativamente nueva.

Mercadería por internet
Todas las prendas que se venden en el mercado local son traídas desde Oruro, ciudad en la que se encuentran los intermediarios y son quienes buscan los mecanismos para internar mercadería del país vecino de Chile.
Pero hay páginas en la Internet dedicadas exclusivamente a la venta de estos artículos, que suelen ofertar prendas de primera, segunda y tercera clase. Cada una con un costo variado y van desde los 225 dólares hasta los 500 dólares y necesariamente se debe pedir un tope mínimo de cinco pacas, pero no incluyen los costos de envío.
La ropa que se comercializa en el mercado local presenta algún tipo de falla de fábrica, estas prendas son descartadas cuando son sometidas a controles de calidad. Pueden tener problemas con los cierres, broches, costuras o simplemente pueden llegar con agujeros diminutos, errores que son poco visibles.
El mercado La Loma es otra de las zonas que se ha consolidado en la venta de estos artículos de segunda mano, porque en los diferentes puestos privados se puede hasta adquirir utensilios de cocina y prendas íntimas. Fue difícil conversar con los dueños de estos comercios, quienes esquivaron responder las preguntas de este medio de comunicación, aseguran que esa tarea es de quienes fueron elegidos como dirigentes.

 

Comerciantes piden acceder a los créditos del Gobierno

La dirigente nacional de ropa y prendería a medio uso, Liz Apaza, informó que se recurrirá al Gobierno Nacional para tener acceso a créditos para internar la ropa americana de manera directa desde Chile.
En la provincia Cercado al menos 1.000 familias se dedican a esta actividad comercial, algunas con buenas mercancías y otras recién incursionan en la actividad ofertando prendas de regular calidad.
“Estamos viendo la posibilidad de que más compañeros puedan acceder a esta mercadería, quizás el costo es el doble que de lo que antes podíamos adquirir –mencionó Apaza–. Salen más caro, pero las prendas son de marca y llegan con etiquetas y para esto se necesita un poco más de capital”.
El planteamiento de este sector es usar parte de los recursos que estaban destinados al Programa de Reconversión Productiva, que sean otorgados mediante crédito.
Argumentó que no es factible acceder a créditos a través de las entidades bancarias, porque estas suelen cobrar porcentajes de hasta un 25%. “Vamos a pedir que se vuelva a activar ese plan de reconversión –mencionó Apaza–. Y que esto favorezca a todos los detallistas de aquellos departamentos pequeños”.