Los nuevos hombres

Mar 18, 2018

Los nuevos hombres son feministas, sensibles, igualitarios... Defienden una sociedad más justa en la que ellos pierden poder. Parecería una fantasía pero existen. Vemos a algunos en el parque con los niños, en los mercados y en su mismo trabajo, a veces con un cargador puesto o un bolso de mercado. No se trata de “mandilones” sino de hombres igualitarios.

¿Qué habrá pasado con ellos?, en una respuesta sencilla y directa afirman que no quieren que sus hijas pasen por lo que han pasado sus madres. Y la verdad que el argumento suena razonable y revolucionario.
Sin embargo, no nos vamos a mentir que aunque el modelo de padre proveedor y la madre cuidadora, está en declive, sigue vigente. En la mayoría de los casos, los hombres participan poco en el espacio hogareño, en el cuidado o las tareas domésticas, porque está devaluado y no les aporta prestigio.
Un significado del diccionario sobre la palabra Hombre define lo siguiente: “Varón que tiene las cualidades consideradas masculinas por excelencia”.
La definición del Diccionario de la Real Academia Española no aclara cuáles son tales atribuciones. Pero pone de ejemplo de uso el adjetivo: “muy hombre”. Al haber eliminado las connotaciones machistas que había en anteriores definiciones (enérgico, fuerte), esta acepción ha quedado desprovista de contenido. ¿Qué es ser (muy) hombre? La pregunta abre la puerta a la redefinición de lo masculino que se reclama desde movimientos feministas.
En realidad se trata de conceptos que como humanos hemos creado. Pareciera que en la cabeza de cada hombre hay un amo, una voz inconsciente que envía instrucciones a través de un interfono. Ese amo es el jefe del departamento que cada uno tiene asignado en el Ministerio de la Masculinidad. Y ese ministerio quiere mantener las reglas.
Los psicólogos sociales Robert Brannon y Deborah David enunciaron en 1976 para definir el rol del hombre en la sociedad, algo así como los cuatro mandamientos del macho: estatus social, seguridad, agresividad y, sobre todo, no lo olvide, “nada de mariconadas”.
Pero hoy en día va quedando claro que el nuevo hombre ya no es aquel capaz de proveer, de ser el pilar, el cabeza de familia, de tener la última decisión... Un buen hombre es aquel capaz de acompañar a su pareja no de una manera preestablecida, sino de la manera que decidan entre los dos.
Mañana se celebrará el Día del Padre en Bolivia, todas las mujeres e hijos felicitaran a ese ser especial que se tiene como padre de los hijos o de ellas mismas. Pero ¿cuántos de ellos tendrán el orgullo de ser padres comprometidos?
Los que sí lo tengan se habrán dado cuenta lo que realmente significa compartir las tareas del hogar y hasta lo que significa ser “mujer” en esta sociedad tan demandante. Pues ser un padre comprometido favorece alternativas de masculinidad y la democratización de las relaciones de género.
De esta manera, la paternidad ha sido para muchos una revelación para iniciar una revolución hacia nuevas masculinidades, pero no todos los hombres son padres. Entonces… ¿Podemos ser cariñosos, empáticos o cuidadores sin tener hijos?”.
El pensamiento básico debería ser: “No podemos seguir explotando a las mujeres”, si todos pensarían así emergería con más fuerza un nuevo tipo de hombre, carente de las más rudas cualidades “masculinas” que hasta ahora no han hecho más que abrir una gran brecha entre los humanos.
A las mujeres un mensaje: Ser papá no ha sido siempre lo mismo. Estamos siendo testigos de grandes cambios en el abordaje de la paternidad para bien del vínculo con los hijos. A veces cuesta, pero lo que falta en algunos hogares sobre todo tarijeños es permitirle al hombre ocupar espacios históricamente ocupados por las madres.

Archivo Nacional

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