¡Cuatro feminicidios!

Mar 25, 2018

Sabemos que ya se ha dicho mucho sobre ese triste tema del feminicidio. Sin embargo, la máquina infernal sigue su curso. En los primeros meses de este año ya tenemos anotados 4 feminicidios en Tarija.

La reflexión que hacemos cada año, las protestas de las organizaciones de mujeres, las sentencias, las lágrimas de hijos que se quedaron sin su madre… parece que de nada sirvieran cuando la rabia y el egoísmo ciegan a ciertos hombres que ven a la mujer como un simple objeto.
Sólo dos días después de que el mundo se movilizara en una gran protesta feminista se registró un feminicidio en el barrio Rosedal. Una mujer murió a tiros a manos de su expareja.
Éste fue el tercer caso registrado. El cuarto vino poco después y nos dejó sin Jazmín Gutiérrez, la joven de 18 años de edad que fue golpeada por su pareja el 19 de marzo en horas de la madrugada en el municipio de Yacuiba.
Ella falleció la noche del pasado jueves después de haber permanecido cuatro días en estado de coma.
¿Qué nos sucede? La respuesta se hace un nudo en la garganta y los pensamientos se agolpan y se enredan en la cabeza. Y es que no hay justificativo para este tipo de hechos.
A nivel nacional el panorama tampoco es alentador, porque si bien en Tarija se está superando el número de feminicidios registrados durante los primeros meses de 2017, lo mismo sucede en toda Bolivia.
A poco de cumplirse los dos primeros meses del año, el número de feminicidios en el país llegó a 18, cifra que superó a los casos registrados en los primeros 60 días del 2017. Así lo confirmó el Observatorio para la Exigibilidad de los Derechos de las Mujeres.
Entre enero y febrero de 2017 se registraron un total de 12 casos según los datos de esta institución. Cuatro se registraron en La Paz, dos en Santa Cruz, dos en Chuquisaca, dos en Tarija (en 2018 son 4), uno en Cochabamba y otro en el Beni.
Imagínese usted, cientos de mujeres mueren asesinadas no por cualquier hombre. En general se trata de su pareja, expareja, exnovio, un amigo. Todo comienza siempre con un regaño, continúa con amenazas, azotes, bofetadas, prohibición de salir y controles permanentes, prohibición de decir lo que se piensa y lo que se siente, humillaciones públicas, abusos sexuales permanentes y amenazas de muerte que finalmente se cumplen.
Las hipótesis simples que intentan cada año explicar estos hechos son: problemas de alcoholismo, de salud mental, de pobreza y falta de pasados educativos.
Pero, hay otro factor poco mencionado y es que muchos hombres no han podido asimilar los aportes de la revolución de las mujeres que se inició en los años 90 y sigue siendo una revolución evidentemente inacabada.
Asimilar que las mujeres han construido autonomía, se han empoderado, están tomando la palabra y han abierto la puerta de su casa para construir mejores maneras de vivir es aún inaceptable para muchos.
Al parecer, que existan mujeres inteligentes, mujeres capaces de asumir múltiples tareas sin muchas ayudas, a menudo sin ninguna ayuda, mujeres que aprenden la felicidad y logran, a pesar de todo, transmitirla a sus hijos e hijas, es aún un hecho inaceptable.
Más allá de las leyes el reto mayor pasa por acabar con el machismo y el sexismo que se expresa en las paredes de los baños de los bares, en los grupos de chat masculinos, en los estereotipos que se reproducen en las celebraciones escolares, en la publicidad boba y convencional, en fin, en tantas otras manifestaciones cotidianas (y aparentemente inofensivas) que nos dicen que el monstruo está entre nosotros, latente, siempre listo para asaltar.