¿En qué se parecen los ratones y los humanos?

Escrito por  Feb 21, 2014

BBC

Al realizarle varias pruebas, apenas si se le notan los temblores y muestra signos de debilidad muscular. Cuando se lo levanta por la cola, un casi imperceptible movimiento en las patas traseras basta para indicar al especialista que sirve para la investigación. Puede que se vea y actúe como un roedor pero, para todos los efectos, es un "modelo": creado y modificado genéticamente para desarrollar una enfermedad de humanos.

 

Lo mismo puede decirse de miles de ratones de laboratorio, más pequeños que la palma de una mano, marrones, negros y de rayas blancas y negras, que habitan en decenas de miles de cajas debidamente clasificadas en hileras y en grupos de cuatro a cinco roedores, en el laboratorio de ratones Mary Lyon Centre (MLC), en Inglaterra.

Casi tres millones de ratones se utilizan cada año en el Reino Unido para la investigación. Si bien su aspecto exterior es totalmente distinto al de los humanos, las similitudes genéticas son asombrosas. El genoma de un ratón tiene más del 95% de coincidencia con el del humano.

"El ratón no es un modelo exacto, pero lo podemos usar para comparar cómo funciona el corazón, el hígado y el sistema neurológico", le dice a BBC Mundo el doctor Martin Fray, gerente de Recursos Biológicos del laboratorio.

En el caso del roedor que nos ocupa, lo crearon para desarrollar esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que afecta a dos de cada 100.000 personas en el mundo. El doctor Abraham Acevedo, experto en enfermedades neurodegenerativas, intenta determinar qué ratones tienen ELA a través de simples pruebas de resistencia y de respuesta a estímulos.

"El problema que hay con ELA es que, en la gran mayoría de los casos, actualmente no sabemos qué tipo de mutación la produce", le explica a BBC Mundo.

Quienes padecen de esta enfermedad sufren de una parálisis muscular progresiva, para lo que no hay cura y -en cuestión de años- puede llevar a la muerte. "No hay modelos en ratones para el gen que hoy estamos estudiando en concreto", agrega Acevedo.

¿Por qué estudiar la ELA con ratones? "Porque podemos manipular el genoma para crear mutaciones, quitar genes y poner mutaciones de vuelta. Esto nos permite explicar por qué se desarrolla ELA y por qué una mutación que se produce en un gen particular puede dar lugar a una enfermedad como esta", explica el experto español que también trabaja en Mary Lyon Centre, mejor conocido como "La Casa del Ratón".

Pero también pueden ser creados para muchas otras enfermedades.

Acceso restringido

Los equipos, incluidos cuadernos de anotación, deben ser enviados dos días antes para que pasen por un proceso de esterilización. Y el día de la visita, hay que despojarse de toda la ropa -incluyendo calcetines y calzado- y vestirse con la que provee el centro.

También hay que llevar gorro y lavarse las manos con bactericida, para luego colocarse un gel antibacterial y pasar por una ducha de aire antes de atravesar la puerta al área que hospeda a unos 56.000 ratones.

"Este centro genera muchos ratones con fenotipos de enfermedades para la investigación", le explica a BBC Mundo la doctora Sara Wells, directora de cría de animales del centro.

"Todos los ratones que ves aquí son como gemelos genéticamente idénticos y eso es muy importante para la investigación, pues uno de los problemas con la investigación genética humana es que contenemos muchísimos genes diferentes, así que si alteras uno de ellos (y los modelos no son genéticamente idénticos) nunca sabrás si lo que causa la enfermedad que observas es esa alteración o el resto de los genes".

Wells agrega que como estos roedores "son absolutamente idénticos genéticamente, si alteras un gen y ves una enfermedad, sabes que ese gen es la causa de esa enfermedad. Por eso son importantes los ratones, son variantes endogámicas".

En este laboratorio se estudian los genes que tienen que ver con el metabolismo, funciones neuronales, así como diabetes, Alzheimer o la otitis media exudativa. También han descubierto genes relacionados con la masa corporal y la obesidad, entre otros.

Fábrica de ratones

Para ello se crean ratones transgénicos, manipulados en una fase embrionaria. Los animales transgénicos son aquellos que imitan algunos aspectos de las enfermedades humanas.

Es un poco parecido a la técnica de fertilización in vitro que se utiliza en humanos. La diferencia es que esta fertilización se hace con tres padres y la cría resultante nace con alguna mutación.

De los 50 a 60 embriones que inyectan al día con alguna variante genética, entre el 25 y 30% terminan siendo crías. Pero no todas son aptas para el estudio.

"Una vez que defines cuál es el ratón mutante del de control (uno normal), puedes diseñar pruebas más específicas", aclara Acevedo. Lo permite comprobar que se trata de un ratón ideal para la investigación científica y médica.

¿Justificado?

No hay discusión de que estos ratones sufren dolor, estrés y otras afecciones, dependiendo del tipo de estudio. Al fin y al cabo, están creados para desarrollar alguna enfermedad. Y es aquí donde se oponen grupos en contra de la investigación de animales.

"Para nosotros, el uso de animales en investigaciones científicas es extremadamente anticuado", le dice a BBC Mundo Fleur Dawes, de Animals Defender International, un grupo internacional de activismo que hace campaña en contra de la experimentación con animales.

De acuerdo con esta organización, cada año se utilizan más de 100 millones de animales para la investigación, más del 80% serían roedores y aves.

Dawes considera que el sufrimiento de animales -como estos ratones de laboratorio- no se justifica con el aporte que da a la ciencia y la medicina en humanos.

Final del camino

Una vez que estos ratones han cumplido con su misión para la ciencia, deben morir.

"La razón porque los tenemos que matar es porque algunos de los ratones no son útiles para nosotros en términos de investigación. Tenemos estrategias que minimizan ese número, pero a veces produces un ratón que no tiene los genes que se necesitan para el estudio", explica la directora del centro.

Estos animales de laboratorio están creados con ciertas especificaciones que no existen en el mundo animal. No pueden ir a una tienda de animales ni dejarlos en un ambiente silvestre, pues -según la experta- son muy vulnerables para ello y "sería un acto de crueldad".

Tampoco pueden mantener a los ratones hasta el final de sus días, porque ello desviaría una gran cantidad de recursos que ahora están destinados a la investigación.

"Los matamos de una forma muy controlada. Sacamos al ratón de la caja hogar, lejos de los otros ratones, lo bajamos (a una superficie) y les rompemos el cuello con nuestras manos", cuenta Wells.

Sara Wells asegura que este procedimiento ocurre en cuestión de segundos.

En promedio, en este laboratorio mueren entre 3.000 y 4.000 ratones a la semana.