La basura electrónica no tiene espacio en Bolivia

Escrito por  YENNY ESCALANTE F./EL PAÍS EN Nov 08, 2017

A pesar de las significativas cantidades de basura electrónica que se generan en Bolivia, aún no existe una industria en el país, y menos en Tarija, que pueda procesarla para sacar beneficio de ella y a su vez evitar la contaminación ambiental. Esos desechos tecnológicos “tóxicos” son vertidos a cielo abierto o simplemente son acumulados en los hogares, pero eso puede provocar daños a la salud de las personas.

Los Residuos de Aparatos Electrónicos Electrodomésticos (RAEE) son todos esos dispositivos electrónicos que llegan al final de su vida útil porque se rompieron o quedaron obsoletos por el avance de la tecnología. En esta categoría entran las computadoras viejas, celulares, reproductores MP3, electrodomésticos, memorias USB, impresoras, teléfonos, faxes, pilas, baterías, relojes, etc. que son desechados.

EMAT
La directora de la Entidad Municipal de Aseo Tarija (EMAT), Dushinka Brozovich, refirió que para evitar mayor contaminación con elementos peligrosos se establecieron 10 Ecopuntos en diferentes puntos de la ciudad. El objetivo es que la gente recicle los desechos de forma separada, tal es el caso de pilas, baterías de celular, CDs, focos fluorescentes, focos incandescentes, etc.
“Lo que estamos haciendo con estos residuos es un confinamiento, hasta que podamos ver la manera de generar procesos por los cuales se los tenga que tratar. Ahora como EMAT no tenemos la capacidad para poderlos tratar ni tampoco hay empresas privadas que puedan hacerse cargo”, indicó.
Sostuvo que en Tarija y en todo el país se cumulan los residuos tecnológicos pero no existe una industria que pueda procesarla para reutilizarla. Algunos empresarios de otros departamentos recaban estos productos para exportarlos a otros países.
Los Ecopuntos están ubicados en diversos sitios de la ciudad: al frente de la Universidad Católica Boliviana (UCB), al frente de la iglesia Catedral, en el Parque Bolívar, entre otros.
Consecuencias
Los expertos aseguran que los residuos electrónicos están llenos de componentes tóxicos y que cuando se los tiran quedan expuestos y reaccionan con el aire, el sol o la lluvia. Emiten sustancias químicas que contaminan la atmósfera, el suelo y el agua, que finalmente pueden ingresar al cuerpo de los seres vivos.
En el hogar también se corre un riesgo, porque una mínima cantidad de personas botan su basura eléctrica o electrónica, y los demás la guardan. Éstas (principalmente baterías y monitores) contienen plomo, y cuando ese elemento se libera es absorbido por las personas, causando daños al sistema nervioso, el cerebro y los riñones.

No avanzan cambios a tarifas de gremiales

Hace algunos meses, cuando Rolando Ruiz fungía como gerente de EMAT señaló que el dinero que pagan los gremiales de los mercados por el servicio de la basura no cubre la hoja de costos. En ese marco, pretendía incrementar esas tarifas, de 2 bolivianos mensuales (que actualmente pagan los comerciantes) por caseta a 30 hasta 45 bolivianos.
No obstante en su momento los comerciantes se oponían. Éstos planteaban duplicar al 100 por ciento la suba de la tarifa, es decir de 2 bolivianos a 4 bolivianos. Pero finalmente no se llegó a ningún acuerdo y las tratativas sobre este tema quedaron nulas hasta la fecha.
La actual directora de EMAT, Dushinka Brozovich, refirió que es un tema complejo, por lo que antes de iniciar acciones concretas deben analizarse y ejecutarse otras variables, por ejemplo realizar un censo para tener del detalle de cuántos comerciantes habitan en cada centro de abasto y cuánto de basura generan. Para ese objetivo dijo que coordinan con la Intendencia y con la Dirección de Ingresos.
El encargado de Ingresos No Tributarios del Gobierno Municipal de Cercado, Richard Bravo, explicó que cobran por la tasa de aseo, 2 bolivianos en los mercados y en las ferias, en éstas últimas también recaudan el canchaje por puesto.
Durante esta gestión no se hará ninguna modificación a las tarifas, se mantienen los 2 bolivianos mensuales por caseta en los mercados, como pago por el servicio de recojo de basura.