Una conmovedora ingenuidad democrática

Escrito por  Ilya Fortún Mar 01, 2018

El problema que tenemos hoy los bolivianos, es que todavía nos resistimos a asumir cuál es la verdadera naturaleza del gobierno del MAS. Aunque en el fondo lo sabemos muy bien, parece que algún resquicio de esperanza dentro de cada uno, intenta convencernos de que lo que vemos no es verdad y que la normalidad democrática se repondrá milagrosamente en cualquier momento.

Al parecer nuestra enorme conciencia y tenacidad democráticas nos nublan la vista, impidiéndonos afrontar una realidad demasiado dolorosa. Una prueba de ello ocurrío el funesto 28 de noviembre del año pasado, cuando el gobierno ejecutó mediante sus empleados del Tribunal Constitucional, su decisión de anular el referéndum del 21 de febrero.
Pese a que sabíamos que eso ocurriría en cualquier momento, porque lo habían anunciado en muchas oportunidades, cuando se escuchó el anuncio oficial la reacción generalizada fue de perplejidad e indignación.
Quien sabe muchos esperaban íntimamente que algo pasara a último momento y que ese algo evitará que una amenaza tan monstruosa se materializara. Lo mismo pasa cuando una enfermedad terminal le es diagnosticada a alguien querido y cercano; por mucho que se conozca con antelación cual será el desenlace inevitable, cuando llega el momento fatal, el dolor se siente sin atenuante que valga.
Frente a la obstinación democrática de la inmensa mayoría de los bolivianos, ha tenido que ser el propio vicepresidente el que, en un acto de piadosa sinceridad, nos diga en claro español, que dejemos de ser tan estúpidos.
Cuando García Linera nos dice que somos unos idiotas si estamos pensando que van a rifar la candidatura de Morales solamente por un apego abstracto a la norma, lo que nos está diciendo es que ellos tienen una concepción de la democracia, que no tiene absolutamente nada que ver con la que usted y yo tenemos.
Para Morales, García Linera y sus huestes, la democracia que nosotros podríamos concebir como un modelo perfectible de convivencia politica sostenible, es un instrumento circunstancial, a ser utilizado de acuerdo a sus conveniencias.
Cosas como la alternancia de poder, los controles y equilibrios, la independencia de poderes, el estado de derecho, que para nosotros son elementos esenciales de la democracia, para ellos son pamplinas burguesas absolutamente prescindibles.
Ellos tienen las maneras de explicar que los regímenes de Cuba y Venezuela son ejemplos de democracia, mientras que para usted y para mí, esas son salvajes dictaduras con todas sus letras.
Pero lo más increíble es que, mientras ellos se dan el gusto de decirnos en la cara que dejemos de ser tan cojudamente ingenuos, todavía hay un montón de gente que está pensando y calculando en términos y plazos democráticos.
Mientras la impávida oposición partidaria tradicional está pensando en elecciones en el 2019, apuesto doble contra sencillo que en el otro lado están pensando en todo, menos en eso.
Siendo optimista e incluso algo ingenuo, me imagino que están pensando en adelantar las elecciones para este año, con la idea de medirse antes de llegar al fondo del barril, conservar una mayoría parlamentaria relativa y sorprender a la oposición en bolas.
Siendo más realista, creo que mientras ellos estén en el gobierno, nunca más habrá una elección que no estén seguros de ganar; y como está bien dificil que puedan ganar alguna elección en adelante, pues entonces nos espera el camino de la constituyente (así con minúsculas) y de la dilución de todos los plazos electorales y los tiempos democráticos.
El problema, reitero, es que todavía nos cuesta convencemos de que estamos frente a un régimen profundamente antidemocrático, que pudo fingir durante mucho tiempo todo lo contrario.