“Uahat”, y sábalos desaparecieron del Pilcomayo

Escrito por  PÁGINA 12/ AGENCIAS Oct 10, 2014

Hay un momento notable en Uahat, segundo largometraje del trío integrado por Julián Borrell, Franco González y Demian Santander, enfrascados aquí en un viaje documental por el norte de nuestro país, en la zona fronteriza con Bolivia y Paraguay.

Ocurre cerca de la mitad del metraje, luego de que un miembro de la comunidad wichí –uno de los portavoces de la denuncia que ocupa el centro del film– explica a los realizadores cómo y por qué el río Pilcomayo ya no les regala esos sábalos que sus antepasados vienen pescando desde generaciones pasadas.
Hay un corte de montaje y de su rostro y su voz se pasa a un plano general que muestra el disminuido caudal del ahora riacho, mientras una máquina lucha en vano por tratar de reencauzar esas aguas a su recorrido natural.
En ese choque de imágenes y sonidos se resumen muchas de las cuestiones y problemáticas que rodean a los pueblos originarios en nuestro país y en Latinoamérica en general: su voz casi nunca escuchada, la imposibilidad de regresar a su estilo de vida original, la desidia general de toda clase de gobiernos, más allá de algún puntual y momentáneo parche.
Es una pena que ningún otro momento del film esté a la altura de ese instante revelador, porque las intenciones del trío de realizadores –poner la cámara y el micrófono al servicio de las demandas de un grupo de ciudadanos argentinos y bolivianos– es no sólo necesaria, sino indispensable.
En un principio, el proyecto de Borrell, González y Santander era un trabajo por encargo sobre las artesanías en el Chaco salteño, pero decidieron quedarse algunas semanas más para conocer la situación actual del río Pilcomayo, corrido de su cauce natural desde los años 90.
Un acuerdo transnacional entre Argentina y Paraguay, conocido como Proyecto Pantalón, terminó derivando casi todo el caudal de agua hacia territorio paraguayo.